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Las claves del Nàstic de Rodri

El entrenador catalán apostó por el ataque, en vistas a las bajas y la inmadurez del sistema defensivo. Mesa jugó de falso extremo

Jaume Aparicio

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Rodri tenía una semana para preparar el partido ante el Albacete. La precipitada destitución de Lluís Carreras le dejó con siete días para introducir su concepción del fútbol. Insuficientes para una transformación total, pero sí para lograr que sus futbolistas asimilen las nociones tácticas necesarias para sumar una victoria. Lo logró.

La premisa básica con la que trabajó en su estancia en Navata (Alt Empordà) era apostar todo al ataque. Fabricar goles. Como mínimo uno más que el rival. El entrenador catalán contaba con demasiadas dificultades defensivas. Las bajas de Suzuki y Perone añadían complicaciones a un sistema que con Carreras había dado muestras de frágil, vulnerable e inmaduro. Tan verde que requiere mucho más trabajo del que podía hacerse en seis días. 

Defensa por mejorar
La defensa volvió a ser el aspecto negativo de la actuación del equipo contra el Albacete. Resultó extremadamente temerosa hasta el punto que un solo jugador, Roman Zozulia, tuvo en jaque a toda la zaga tarraconense durante los 90 minutos. El propio Rodri admitió en la rueda de prensa posterior al choque que tiene por delante mucho trabajo en el blindaje de la portería. 

Mesa-Tejera, SL
En construcción fue donde se vieron importantes novedades respecto a la etapa de Carreras. El entrenador barcelonés apostó por un 4-4-2 con particularidades. La mayor, la posición de Maikel Mesa. El centrocampista canario partía como interior izquierdo enganchado a la línea, pero sus movimientos fueron centrípetos, acudiendo al carril central para asociarse con Sergio Tejera. Todo el fútbol del Nàstic está previsto nazca y fluya de las botas de estos dos gigantes del mimo al balón.

En la pretemporada habían dado muestras de la beneficiosa sociedad que podían crear en la sala de máquinas del Nàstic. Entre el mal pie con el que se entró en competición y la lesión del de Nou Barris, la empresa quedó en ‘suspensión de pagos’. Contra el Albacete abrió la persiana de nuevo.

La banda izquierda quedaba completamente libre para las cabalgadas de Javi Jiménez. El acierto en esta disposición quedó patente en el segundo gol del equipo. Maikel Mesa se incrusta en el círculo central para recoger una dejada de Barreiro. Abrió a Javi Jiménez para que centrase a la cabeza de Juan Delgado.
En el lado derecho, el de Omar Perdomo, sí que actuó como un extremo puro, abriendo el campo para provocar espacios.

Manu Barreiro, participativo
Manu Barreiro fue otro de los futbolistas que interpretaron un nuevo papel con Rodri. El delantero gallego estuvo más participativo. Se le vio liberado de esa función de boya aislada en ataque y mucho más cómodo actuando junto a un segundo delantero. Sus luchas por descolgar balones no eran batallas solitarias en el desierto sin pocas opciones de lograr posiciones de avance. 

Cada vez que se acercaba al balón tenía dos o tres compañeros próximos esperando la dejada. De esta manera, los detalles de calidad que luce el atacante compostelano en el juego de espaldas y al primer toque tuvieron repercusión positiva. 

Cuando Uche le acompañó destapó un gran entendimiento entre ambas estrellas. El equipo había perdido ya el control del duelo, pero se intuía los inicios de una pareja con largo recorrido esta temporada.

Gaztañaga fue el encargado de mantener el orden en la transición ataque-defensa. Si bien, el mediocentro vasco no estuvo acertado con el esférico, perdió incontables balones, fue la referencia para armar la defensa.

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