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Llegan los Juegos

La tres veces olímpica Berta Castells, Pere Ferrando y David Morales ofrecen su visión de unas Olimpiadas que arrancan hoy marcadas por la pandemia

Jaume Aparicio

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Llegan los Juegos

Los Juegos Olímpicos de Tokio ya están aquí. Con un año de retraso y con muchas dudas por culpa de la pandemia de Covid-19 (que aún se mantienen por la alta tasa de contagios en la capital nipona) el pebetero del Nuevo Estadio Olímpico de Tokio alumbrará desde hoy y durante 17 días el planeta deportivo. Serán unos juegos especiales. Sin público y con burbujas sanitarias que mantendrán a los deportistas separados. Pero siguen siendo unos juegos olímpicos. El evento más esperado por millones de deportistas que ambicionan con poder participar una vez en la vida. 

Berta Castells (Torredembarra, 37 años) conoce muy bien la sensación de ser deportista olímpico. Ha estado en tres: Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012. «Participar en unos Juegos Olímpicos es el sueño de cualquier deportista. Todo el mundo que se ha dedicado al deporte se ha marcado ese objetivo aunque muchos se quedan sin lograrlo», cuenta la 16 veces campeona de España en lanzamiento de martillo. El momento de Berta Castells llegó muy pronto. Con 20 años se vio en Atenas 2004. Ni ella se lo esperaba. «No imaginaba lograr la mínima tan rápido. No es que no lo buscara, pero con 20 años no era el objetivo», recuerda. Luego vinieron Pekín 2008 y Londres 2012.

Buscó sus cuartos juegos en Río, pero se quedó a las puertas. Exactamente a 48 centímetros. Los que le faltaron para la mínima olímpica. Fue una de las dos únicas lanzadoras top del ranking mundial de la modalidad que se quedó fuera. Tokio 2020 parecía lejos, pero pese a sus 36 años estaba viviendo uno de sus mejores momentos físicos. Había opciones. Llegó la pandemia de Covid-19 y con ella se esfumaron las posibilidades olímpicas de la lanzadora de Torredembarra.

El confinamiento impidió que pudiera llevar unos entrenamientos adecuados para prepararse para la cita. El objetivo pasó a ser, como muchos otros deportistas, perder lo menos posible: «Ha sido duro. Si hubiera sido más joven me hubiera costado menos recuperarme. Pero desde marzo de 2020 hasta julio de 2021 he notado muchos cambios en mis sensaciones». Al final, pese a todo, no se ha quedado tan lejos. 
Desde su casa de Torredembarra seguirá los Juegos con especial atención a su prueba que comenzará el viernes 30 de julio y en la que participará su rival en los campeonatos de España Laura Redondo. Entiende que serán unos juegos peculiares. No tanto por la ausencia de público, algo a lo que se han acostumbrado durante este año, aunque admite que el público «genera adrenalina en el atleta», sino por la dificultad de relacionarse con otros atletas. Un socialización donde, según Berta, radica el espíritu olímpico. Además, siente cierta preocupación por esos deportistas que si dan positivo allí se perderán unos juegos que pueden ser únicos.


Público en la maratón

Si bien todos los deportes tienen su peso en unos Juegos Olímpicos, el atletismo goza de un protagonismo único. Porque aúna muchas modalidades y porque se trata de la cumbre máxima para todos los atletas. No en vano, la prueba estrella de las Olimpiadas siempre han sido los 100 metros que consagran al hombre o mujer más rápidos del planeta.

Pere Ferrando, delegado de la Federació Catalana d’Atletisme en las comarcas de Tarragona, mantiene que los Juegos Olímpicos son atractivos para los deportistas, sean como sean. El público es un elemento intensificador pero recuerda que «durante este año compitiendo con las gradas vacías se ha visto a atletas que han sacado el gen competitivo». Además, el delegado tarraconese afirma que el bullicio de los aficionados no es del agrado de todos los deportistas: «Los hay que se motivan y piden a los espectadores que pique de manos, mientras que otros prefieren que estén en silencio». Por no decir que generalmente, en las pruebas clasificatorias de muchas modalidades, que suelen llevarse a cabo a primera hora, tampoco ofrecen estadios llenos. Sea como sea, Ferrando desea que el solo hecho de estar en unas Olimpiadas subsane una parte de la ausencia de aficionado.

Donde parece extraño que no haya público será en la modalidad de Maratón, donde participará la única atleta tarraconense, Marta Galimany. La prueba se realizará por las calles Sapporo, a más de 1.000 km de Tokio, por lo que será difícil que no haya espectadores en las vallas que marquen el recorrido. «No creo que cierren las calles», aseguar Ferrando.

Desde Tarragona también deberemos estar pendientes del remo, donde participará Aina Cid, la segunda representante de la provincia. Uno de los entrenadores que tuvo la joven ampostina en sus inicios fue David Morales, técnico del CN Amposta y entrenador de la federación española de remo que, después de tantos problemas, señala «como mínimo podemos decir que hay JJ.OO». 

En el caso de las regatas el técnico cree que serán normales, porque la presencia de público no es tan influyente aunque sí opina que «tendrán una sensación rara por las restricciones de movimiento y por las pruebas PCR que deberán hacerse». Y rezar para que den negativo, porque un positivo deja al deportista sin posibilidad de participar en los Juegos Olímpicos más esperados de la historia.

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