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Los Hispanos mueren de pie en Tarragona

España cae ante Croacia en las semifinales de balonmano de los Juegos Mediterráneos después de un durísimo partido que se decidió en la prorroga (29-31)

Juanfran Moreno

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Los croatas supieron mantener la cabeza fría y ganar en el tiempo añadido. FOTO: Juanfran Moreno

Los croatas supieron mantener la cabeza fría y ganar en el tiempo añadido. FOTO: Juanfran Moreno

Este mediodía en Campclar hubo dos selecciones que se desgarraron hasta el alma en un encuentro épico y donde se pudo disfrutar de un balonmano de altos vuelos. España y Croacia demostraron porque eran las dos grandes favoritas al oro. En todo caso, los Hispanos se tendrán que conformar con luchar por el bronce (ante Turquía) porque fueron los croatas quienes se impusieron en la prorroga (29-31).

El partido entre España y Croacia caminaba sobre una igualdad absoluta. Ambos equipos se estaban destrozando ofensivamente con ataques fluidos en el que las defensas poco podían hacer. Croacia lo hacia buscando el centro del ataque, mientras que España hacía daño desde el costado derecho.

En el minuto 20 llegó el punto de inflexión del encuentro. Croacia cometió dos infracciones consideradas graves por el colegiado y estuvo cerca de cuatro minutos en inferioridad numérica. En este caso, ni el juego ni el marcador respondieron a la lógica. Los hispanos de repente se vieron demasiado presionados cometiendo errores impropios de su calidad

Ante este escenario, Croacia se creció. No acusó la inferioridad numérica. Todo lo contrario. Los de Lino Cervar machacaron los errores en las entregas de los Hispanos para cerrar la inferioridad numérica con una pequeña ventaja de dos goles. La pesadilla de España no acabaría ahí.

De repente, con dos abajo y ya con los mismo jugadores en la pista, el combinado de Jordi Ribera entró en un bucle de errores constantes. Los croatas no tuvieron problema en hincar el cuchillo con España totalmente desbordada.

Llegaron abrir una brecha en el marcador de cuatro goles (10-14), una diferencia imponente ante lo que había sido el transcurrir de la primera mitad. En todo caso, España consiguió parar la sangría justo antes del descanso y consiguió encarar la reanudación con una desventaja de tres goles en el marcador. Una distancia imponente, pero no insalvable.

En la segunda mitad, los de Jordi Ribera comenzaron desbocados. Intratables. El guardameta Sergey Hernández completó una serie de paradas antológicas. Croacia solo podía observar impotente la exhibición de personalidad y juego de España. En un abrir y cerrar de ojos, vieron como el partido volvió a estar empatado y restaban 20 minutos por delante. Era el todo o nada. La lucha por el oro o la lucha por el bronce.

Sin embargo, los croatas se volvieron a reponer. Otra vez cuando el guion pedía otra cosa. Otra vez dejando claro que iban a vender cara su piel. Con el empate a 18, volvieron a encadenar dos buenos ataques y dos buenas defensas para volver a poner tierra de por medio (18-20).

En todo caso, el encuentro entró en un intercambio constante de golpes. El guion de los primeros minutos del partido se volvía a repetir. Todo se iba a decidir por pequeños detalles. Y todo se tuvo que decidir en la prorroga porque los 60 minutos reglamentarios no fueron suficientes para decantar un partido con dos selecciones obcecadas con meterse en la gran final.

En la prorroga no hubo sobresaltos en el guion. Máxima igualdad. Ni un centímetro del parqué se regalaba. A España se le escapó la final en un penalti que no logró transformar. El portero croata se hizo gigante. Croacia se colocó por delante (29-30) y sentenció en la siguiente jugada (29-31). Una final cruel para unos Hispanos que se dejaron todo sobre la pista.

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