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Los ganxets del Europeo de hockey recuperan el espíritu de 2011

Casanovas y Marín impulsaron sus carreras hace ocho años. Ganaron con el Reus una OK Liga épica y sorprendente de la mano del técnico Alejandro Domínguez. Los tres se han vuelto a juntar en la selección española, que esta semana pelea por levantar el Europeo de A Coruña

Marc Libiano

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Marín. Domínguez y Casanovas. Foto: FEP

Marín. Domínguez y Casanovas. Foto: FEP

Las carreras de Albert Casanovas, Raúl Marín y el técnico, Alejandro Domínguez, parecen predestinadas. Incluyen lazos irrompibles. Desde que se juntaron por primera vez en  la 2010-11, a menudo se han relacionado con el éxito. El tridente forma la banda de ganxets en el Europeo de hockey que se está celebrando en La Coruña esta semana, en el majestuoso Palacio de Riazor.

Marín, Casanovas y Domínguez se han reencontrado en la selección gracias a la fe que siempre ha mantenido el seleccionador en los dos actores con denominación de origen RTV. Marín y Casanovas ocupan ahora mismo un lugar privilegiado en el panorama continental. Su primer salto hacia el firmamento de estrellas que ahora dominan el hockey se produjo en aquella temporada histórica (2010-11), en la que el Reus, de la mano de Domínguez y un hockey atractivo, sustentado por una filosofía de ataque indiscutible, levantó la OK Liga contra pronóstico. Parecía una fábula que aquella plantilla, corta de efectivos, campeonara. Han pasado siete años pero el impulso que significó aquel título para Casanovas y Marín resultó imparable. Este último ganó también su primer pichichi en el campeonato nacional.

Luis Velasco

Hace poco más un año, la Federación Española le encargó a Alejandro Domínguez volver a ganar. Apostó por el conocimiento del hispano argentino para liderar la nueva era del combinado, en pleno período de transición tras vivir la época más gloriosa de su historia, con cinco Mundiales consecutivos y un grupo de jugadores muy reconocible. Lo lideraban Gual, Pedro Gil, Jordi Bargalló y compañía. El vacío que dejaron fue tan lógico como difícil.

Domínguez revitalizó el plantel por completo. Incluyó en su lista de elegidos a Casanovas y Marín, piezas indispensables del Reus campeón de Europa en 2017. Los reusenses llegaron a la selección ya totalmente preparados, como star systems, no como actores de reparto. Domínguez fortalecía esa relación que se había iniciado mucho antes, con el espíritu de la Liga de 2011.

Luis Velasco

España rompió sus propios prejuicios en el pasado Mundial, donde volvió a coronarse ya con la recomposición de la plantilla y el plan Domínguez en marcha. Se impuso en China, en una final cardíaca ante Portugal y borró fantasmas. Casanovas anotó el penalti decisivo en una tanda que cambió el signo del equipo. En A Coruña, con sólo una novedad en la lista, Ferran Font por Burgaya, la nueva generación busca su segundo premio consecutivo, justo antes de afrontar, en 2019, los World Roller Games de Barcelona, en 2019. La cita clave. La Federación la ha marcado con fluorescente.

Casanovas, Marín y Domínguez ya han activado ese espíritu indomable de 2011 en tierras gallegas. España ha resuelto sus dos primeros partidos con extrema solvencia. Se esperaba así. Inglaterra y Holanda son hoy puros entrenamientos oficiales.

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