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Luis García, presidente del CDC Torreforta: Contra viento y marea

García asumió la presidencia hace siete años. Desde entonces, ha compaginado las exigencias del cargo con la regencia del bar de la entidad

Gerard Virgili

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Luis García, en el bar que regenta en el Municipal Torreforta. FOTO: LLUÍS MILIÁN

Luis García, en el bar que regenta en el Municipal Torreforta. FOTO: LLUÍS MILIÁN

Todo el mundo está dispuesto a sumarse a un proyecto cuando el viento es favorable, pero son pocos los que siguen al pie del cañón en los momentos complicados. Luis García, presidente del CDC Torreforta, asumió el cargo tras unas elecciones en las que no quiso presentarse nadie. Siete años después, está cerca de sanear la deuda de 40.000 con la que se encontró al ocupar la presidencia y mantiene al primer equipo como líder de Tercera Catalana.

Su relación con el club arrancó en 1986, cuando Luis firmó un convenio para hacerse con el bar del campo, dentro del recinto del Municipal Torreforta. Fue entonces cuando comenzó a vincularse también en el ámbito deportivo, y un año más tarde ya echaba una mano a la junta directiva.

Su presidencia ha contado con altibajos tanto económicos como deportivos, y es que la crisis no ha permitido al CDC Torreforta seguir siempre en la categoría que le corresponde. Sin embargo, sí que ha sido una etapa en la que el esfuerzo ha tenido un papel esencial para marcar la diferencia. Luis, tanto para reducir la deuda como para contribuir a la financiación del equipo, ha tenido que aportar parte de sus ganancias en el bar para hacer frente a los gastos cada vez más acuciantes.

Pese al sacrificio que a veces requiere, Luis no descuida las necesidades del club. El fútbol base, que cuenta con 12 equipos y alrededor de 150 niños, se mantiene gracias a la colaboración: «No estoy yo solo, hay gente que me ayuda para que salga adelante y tengamos un fútbol base en condiciones», afirma. Por lo que respecta a la calidad competitiva de sus equipos, Luis tiene claro que en la demarcación hay dos grandes: «Intentamos tener el mejor fútbol posible, pero tenemos que ser conscientes de que están Nàstic y Reus. Cuando un chaval destaca, se lo llevan».

En el primer equipo, sin embargo, hay una luz más cercana en el horizonte: el liderato de la clasificación permite soñar en un inminente regreso a Segunda Catalana. Luis sabe que será difícil pero no duda de la capacidad y fuerza del vestuario: «Muchas cosas tendrían que pasar para que este año no ascendamos. Yo confío en que podemos», asegura el presidente.

El posible ascenso sería una alegría y también un merecido alivio para un CDC Torreforta que en dos años ha caído dos categorías. Este bajón en el rendimiento ha sido, además, un varapalo que ha cuajado poco después de que el club acariciara la Tercera División ante el Vilanova i la Geltrú en 2014. Ahora hace falta una dosis de moral que renueve la fe en el equipo: «Acabamos descendiendo dos años seguidos por culpa de los recortes. Yo creo que tenemos que volver a Segunda porque es donde nos merecemos estar». Su mejor recuerdo al cargo de la entidad se remonta al ascenso que les llevó, ante el Barceloneta, a Primera Catalana tras vencer al combinado de la ciudad condal por uno a cuatro. Quizás, este año, Luis pueda colocar otra gesta entre sus alegrías como presidente.

Su amplia y larga trayectoria en la entidad tarraconense le permite ver ahora la situación de la entidad con perspectiva. Sabe, sobretodo, de las dificultades a las que uno tiene que enfrentarse para tirar adelante cada aspecto de la gestión del club. «Hay que trabajar en lo social, lo económico y lo deportivo, y la cosa está cada vez más difícil».

Luis, pese a que el club haya pasado por uno de esos momentos complicados por los que muchos abandonan el barco, sigue al pie del cañón: «Mi ilusión es quedarme en el Torreforta todo lo que pueda», explica. Su constancia y su entrega, que mantiene contra viento y marea, contribuyen a ver un CDC Torreforta que se crece ante las adversidades y que, tras dos duros golpes, quiere levantarse de nuevo.

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