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Luis Suárez le da un punto de oro al Nàstic en Riazor

El delantero cafetero empató en los últimos minutos ante un Deportivo que el perdonó la vida a los granas y el puesto en el banquillo a Enrique Martín

Jaume Aparicio

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Luis Suárez celebra uno de los tantos que ha logrado a lo largo de la temporada.

Luis Suárez celebra uno de los tantos que ha logrado a lo largo de la temporada.

El punto que rascó el Nàstic de Coruña fue una experiencia casi religiosa que alimenta la esperanza de permanencia. Porque fue un milagro. El primero de los muchos que deben suceder para ‘canonizar’ a Enrique Martín en Tarragona. El técnico grana que llegaba con serias dudas respecto a su futuro se marchó de Riazor con un empate tan afortunado como prestigioso.

El Deportivo pudo golear, pero entre el desacierto de sus delanteros y las intervenciones divinas de Bernabé el Nàstic llegó vivo al final del partido. El cuadro tarraconense seguía ofreciendo su ridiculez ofensiva, pero la irrupción de Kanté revolucionó el ataque. Dotó de intensidad a la línea ofensiva y sacó una genialidad de tacón para que Luis Suárez igualara el choque en el tramo final. Con la suerte y Bernabé de su lado, pudo hasta llevarse los tres puntos. Pipa no acertó a rematar entre los tres palos.

Enrique Martín volvió a meter mano al esquema táctico. Enésimo cambio para encontrar el camino de la recuperación. El navarro se la jugó regresando a la defensa de cuatro y poblando la medular con cinco futbolistas. Pipa, Javi Márquez, Imanol, Cotán y Thioune en una extrañísima posición de enganche. 

El plan era básico. Mantener la compostura defensiva y aprovechar los espacios que el Deportivo de Natxo González dejaba atrás en su afán por volcarse hacia la portería tarraconense. La escasa capacidad generadora del equipo convirtió en milagrosa cualquier llegada visitante al área de Dani. 

Los primeros minutos pintaban igual que en Majadahonda o Tenerife. Un equipo estéril, nulo completamente con el balón que se limitó a aguantar defensivamente ordenado el sometimiento del Deportivo. Natxo González indujo a sus futbolistas a presionar la primera línea grana. Si las complicaciones del Nàstic para llevar el balón al campo rival ya vienen de serie, con la intimidación de los gallegos el partido se convirtió en un taquigol. Los locales recuperaban rápido y obligaban al conjunto catalán a achicar agua constantemente. 

Aguantó el Nàstic a pesar de los errores individuales. O mejor, perdonó el Deportivo. Sus delanteros no comenzaron acertados. Borja Valle, Quique González y Saúl tuvieron oportunidades para adelantar al cuadro gallego, pero no acertaron en remates francos.

No fue hasta la media hora que el Nàstic sacó la cabeza cuando Pipa ejecutó la jugada que Enrique Martín tenía en mente a la hora de preparar el partido. Arrancó Pipa desde el medio del campo y consiguió, por potencia y cambios de ritmo, llegar hasta la línea de fondo. Luis Suárez esperaba el pase raso, pero la defensa coruñesa tapó el centro. Minutos después Javi Márquez hizo el primer tiro entre palos, que atrapó fácil Dani Giménez.

Segundo tiempo

Quería mantener el mismo plan el Nàstic tras el receso pero Edu Expósito reventó el guión. Recibió en el interior del area. Se giró ante Mikel Villanueva y perfiló un tiro que Bernabé sólo pudo acariciar. 

El gol descompuso el orden y la resistencia tarraconense. Las vías se abrieron y apareció Bernabé para evitar la goleada. El meta andaluz se impuso en un mano a mano contra Quique González. Tampoco Fede Cartabia pudo superarle. El guante del arquero grana, a la cepa del poste, mantuvo el 1-0. También por el desacierto de Quique González que remató alto con toda la portería vacía.

Los cambios ralentizaron el partido y el Deportivo no conseguía rematar al Nàstic. El dominio local se fue diluyendo aunque tampoco los granas aprovechaban ese regalo. Enrique Martín empezó con un delantero y acabó con tres. Cosas de las decisiones instintivas. Debutó Kanté para ofrecer, por fin, algo diferente. Un toque le bastó para demostrar su capacidad para revolucionar la actitud de un equipo. Y para transformar un acción extraña en medio gol que Luis Suárez completó con algo de fortuna. 

El Deportivo reactivó su empuje contra la meta de Barragá, pero con menos fuerzas y con el mismo desacierto que durante todo el partido. También la suerte le fue esquiva en un tiro de Caballo que repelió el travesaño.

El castigo al Deportivo pudo ser aún peor. Un contragolpe grana dejó a Pipa solo en el área pequeña, pero falló en el remate. Pese a todo el punto es más que positivo para lo visto en Riazor. Se llegó con vistas de amplia derrota y sirvió para coger confianza.

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