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Luz para Sellarès

Dos meses y medio después, el hasta ahora punta del Reus recibe el alta médica del cáncer de testículo al que ha vencido. Seguirá vinculado al club, aunque militará en el CD Morell, filial de Tercera División
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Marc Sellarès, durante un partido del CF Reus de la pasada temporada. Foto: Alfredo González

Marc Sellarès, durante un partido del CF Reus de la pasada temporada. Foto: Alfredo González

 

El pasado 25 de mayo, la vida de Marc Sellarès (San Sebastián, 1980) dio un vuelco fulminante. El delantero conoció a través de los especialistas que necesitaba luchar contra un tumor testicular. Recibió el mejor resguardo posible. Su padre, Ramon, médico de profesión, le aconsejó y no le perdió la pista. La reacción resultó supersónica. Dos días después del diagnóstico entraba en el quirófano. Probablemente repleto de miedo, aunque ni la angustia rompió su entusiasmo.
El delantero vivía con intensidad el día a día de su Reus. La enfermedad compareció cuando nadie pedía su presencia. En el momento más inoportuno. Marc disfrutaba el goloso e histórico play off de ascenso a Segunda A. Pionero en el club. Se vio obligado a renunciar al cruce de vuelta ante el Racing de Ferrol. Esa misma semana conoció el percance con el impacto más demoledor para cualquier ser humano. 
La fidelidad del club y de los compañeros de pandilla facilitaron las cosas. La discreción suele convertirse en la mejor compañera de viaje en las situaciones extremas. El cáncer no solamente desgasta en lo físico. Consume en lo mental. 
El éxito de la intervención no libró al futbolista del tratamiento posterior para limpiar el problema. Se enfrentó a dos sesiones de quimioterapia, aunque nunca perdió la fe. Ahí, quizás, estuvo la llave. Sus amigos destacan ese carácter positivo que casi siempre exhibe ‘Sella’. Las lágrimas quedaron de nuevo para las distancias cortas. Cuando emergió la debilidad decidió refugiarse. 
Vuelta al fútbol
«Pronto quedará en una anécdota y en dos meses regresaré al fútbol», predicó con seguridad el protagonista. Lo hizo el 12 de junio, en la comparecencia pública posterior a la operación, en la que confirmó su enfermedad. Sellarès siempre ha lucido una capacidad comunicativa asombrosa. Antes los focos se siente cómodo. No huye. Su discurso enriquece. Ni en el instante más difícil de su existencia miró hacia otro lado. 
Ayer, dos meses y medio después del mal trago, anunció, vía twitter, la victoria más importante de su carrera. «Els anàlisi han sortit bé i ja he finalitzat el tractament! Ja tinc l’alta mèdica. Molt feliç i agraït a tots!!». La lluvia de felicitaciones cibernéticas no cesó durante la tarde. Marc adornó su felicidad con una instantánea en la puerta del hospital rebosando alegría. Un nuevo horizonte se abre ante él. 
Como siempre, el fútbol ocupará su espacio. Con 35 años, este atacante licenciado en las artes del juego aéreo y en fijar centrales, no quiere irse por el camino del silencio. Quiere hacerlo por decisión propia, cuando sienta que el cuerpo y la cabeza digan basta. El Reus y él mismo hablaron claro sobre el futuro. Y hallaron una solución. 
Marc finalizaba contrato el pasado 30 de junio pero permanecerá vinculado al Reus. De una forma distinta, eso sí. El punta se incorporará a la pretemporada del CD Morell, filial rojinegro de Tercera División, equipo al que ofrecerá sus servicios este próximo curso.
Joan Pallarès y su nuevo ayudante, Marc Carrasco, le esperan con los brazos abiertos. Su experiencia, con cicatrices de varias geografías en el mundillo futbolístico, se presume como definitiva para el éxito de un plantel tierno en la categoría. El Morell se estrenará en Tercera con el mayúsculo desafío de la permanencia. Y ahí andará Sellarès. Un tipo entusiasta, que suele cumplir con sus obligaciones y hacer realidad sus propósitos.

El pasado 25 de mayo, la vida de Marc Sellarès (San Sebastián, 1980) dio un vuelco fulminante. El delantero conoció a través de los especialistas que necesitaba luchar contra un tumor testicular. Recibió el mejor resguardo posible. Su padre, Ramon, médico de profesión, le aconsejó y no le perdió la pista. La reacción resultó supersónica. Dos días después del diagnóstico entraba en el quirófano. Probablemente repleto de miedo, aunque ni la angustia rompió su entusiasmo.

El delantero vivía con intensidad el día a día de su Reus. La enfermedad compareció cuando nadie pedía su presencia. En el momento más inoportuno. Marc disfrutaba el goloso e histórico play off de ascenso a Segunda A. Pionero en el club. Se vio obligado a renunciar al cruce de vuelta ante el Racing de Ferrol. Esa misma semana conoció el percance con el impacto más demoledor para cualquier ser humano. 

La fidelidad del club y de los compañeros de pandilla facilitaron las cosas. La discreción suele convertirse en la mejor compañera de viaje en las situaciones extremas. El cáncer no solamente desgasta en lo físico. Consume en lo mental. 

El éxito de la intervención no libró al futbolista del tratamiento posterior para limpiar el problema. Se enfrentó a dos sesiones de quimioterapia, aunque nunca perdió la fe. Ahí, quizás, estuvo la llave. Sus amigos destacan ese carácter positivo que casi siempre exhibe ‘Sella’. Las lágrimas quedaron de nuevo para las distancias cortas. Cuando emergió la debilidad decidió refugiarse. 

 

Vuelta al fútbol

«Pronto quedará en una anécdota y en dos meses regresaré al fútbol», predicó con seguridad el protagonista. Lo hizo el 12 de junio, en la comparecencia pública posterior a la operación, en la que confirmó su enfermedad. Sellarès siempre ha lucido una capacidad comunicativa asombrosa. Ante los focos se siente cómodo. No huye. Su discurso enriquece. Ni en el instante más difícil de su existencia miró hacia otro lado. 

Hoy, dos meses y medio después del mal trago, ha anunciado, vía Twitter, la victoria más importante de su carrera. «Els anàlisi han sortit bé i ja he finalitzat el tractament! Ja tinc l’alta mèdica. Molt feliç i agraït a tots!!». La lluvia de felicitaciones cibernéticas no ha cesado durante la tarde. Marc ha adornado su felicidad con una instantánea en la puerta del hospital rebosando alegría. Un nuevo horizonte se abre ante él. 

Como siempre, el fútbol ocupará su espacio. Con 35 años, este atacante licenciado en las artes del juego aéreo y en fijar centrales, no quiere irse por el camino del silencio. Quiere hacerlo por decisión propia, cuando sienta que el cuerpo y la cabeza digan basta. El Reus y él mismo hablaron claro sobre el futuro. Y hallaron una solución. 

Marc finalizaba contrato el pasado 30 de junio pero permanecerá vinculado al Reus. De una forma distinta, eso sí. El punta se incorporará a la pretemporada del CD Morell, filial rojinegro de Tercera División, equipo al que ofrecerá sus servicios este próximo curso.

Joan Pallarès y su nuevo ayudante, Marc Carrasco, le esperan con los brazos abiertos. Su experiencia, con cicatrices de varias geografías en el mundillo futbolístico, se presume como definitiva para el éxito de un plantel tierno en la categoría. El Morell se estrenará en Tercera con el mayúsculo desafío de la permanencia. Y ahí andará Sellarès. Un tipo entusiasta, que suele cumplir con sus obligaciones y hacer realidad sus propósitos.

 

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