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Madurez ante el desconcierto

La afición grana  animó al equipo en todo momento sin dejarse llevar por el dramatismo en el gol del conjunto rival

Iñaki Delaurens

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Fotogalería del Nàstic-Almería. Fotos Pere Ferré

Fotogalería del Nàstic-Almería. Fotos Pere Ferré

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Fotogalería del Nàstic-Almería. Fotos Pere Ferré

Fotogalería del Nàstic-Almería. Fotos Pere Ferré

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Fotogalería del Nàstic-Almería. Fotos Pere Ferré

Fotogalería del Nàstic-Almería. Fotos Pere Ferré

Fotogalería del Nàstic-Almería. Fotos Pere Ferré

Fotogalería del Nàstic-Almería. Fotos Pere Ferré

Fotogalería del Nàstic-Almería. Fotos Pere Ferré

‘No tenim por’. El recuerdo a las víctimas de los recientes ataques terroristas de Barcelona y Cambrils protagonizó los instantes previos al arranque de una nueva temporada del Nàstic en Segunda División.  

Al fin la liga ha vuelto a Tarragona. Lo hizo después de una temporada pasada agotadora para el ánimo del seguidor y de una pretemporada en la que se han conseguido resultados extrañamente ilusionantes ante rivales superiores a través de un fútbol digno de elogio. 

El Nàstic saltó al césped con el recuerdo de la agónica permanencia ante el UCAM, apenas un par de meses atrás, aún viva en la retina de la hinchada. Sin duda la anterior fue una campaña difícil de digerir. Más de la mitad del año en posiciones de descenso, más de 20 jornadas en el farolillo rojo, tres entrenadores, una salvación sobre la bocina, etc. 

Quién sabe si quizá por el sufrimiento reciente, la afición ha madurado. Lejos de caer en abucheos, bastante presentes a lo largo de la temporada pasada, el gol del Almería sólo dio pie a los aplausos del Nou Estadi a sus jugadores. Un apoyo para alejar el dramatismo o arrojar la toalla antes de tiempo. Una buena noticia para el nuevo Nàstic, para Carreras.

A ello hay que sumarle un verano inusual con victorias ante Villarreal y Zaragoza y un empate contra el Barça. Todo ello con un juego basado en la elaboración lenta, con una presión asfixiante y un espíritu ambicioso. Un contexto que dentro de la precaución general ha despertado cierto tipo de ilusión. 

Las ocasiones de Tejera a quemarropa, Kakabadze desde la lejanía, JaviJiménez en la orilla de la pequeña o Maikel Mesa, dándole un beso al poste, fueron lo más cerca que los hinchas del Nàstic estuvieron de celebrar un tanto. Un premio que deberá esperar. Y es que Luis Miguel Ramis se ha ido con victoria del Nou Estadi en sus dos visitas con el Almería.  Al técnico tarraconense se le da bien pescar en partidos abiertos a pie de casa. 

Ni el primer imprevisto del curso tumbó a una grada que pese a ver a su equipo chocar contra un rival, para nada superior, no dejaba de alentar. Hasta el triple pitido se iba a prolongar ese soporte infinito. No importaba que el camino del empate se perdiera en una utopía sinuosa. 

El destino de esta temporada es una incógnita. La era Carreras justo empieza a andar y le queda un amplio recorrido y mismo margen de mejora. En cualquier caso, las voces que animan en el Nou Estadi han demostrado tener madurez ante el desconcierto.

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