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Mal día para jugar (Nàstic 1 - 2 Lugo)

El Nàstic suma su segunda derrota de la temporada en el Nou Estadi en un partido en que los granas sufrieron dos lesiones y mandaron dos balones al palo. El Lugo fue más efectivo

Jaume Aparicio López

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Achille remata un centro de Mossa en el segundo palo, pero el cuero se estrella en el poste izquierdo de la portería del Lugo. Foto: Lluís Milián

Achille remata un centro de Mossa en el segundo palo, pero el cuero se estrella en el poste izquierdo de la portería del Lugo. Foto: Lluís Milián

Hay días en los que todo lo que puede salir mal, sale peor. Lesiones, despistes, errores, palos, etc. Una serie de despropósitos que provocaron la segunda derrota del Nàstic en el Nou Estadi de la temporada. La cuarta como local de Vicente Moreno desde que se sienta en el banquillo grana.

El Lugo tuvo los mismos fallos, o más, que el Nàstic, pero mientras los granas desperdiciaron los regalos gallegos, el equipo de Luis Milla tiró de eficacia para sacar todo el jugo a los errores locales. Lo que en una banda eran palos, en la otra eran goles. La eficacia decidió. Lógico.

De la personalidad del Nàstic se vio poco. El equipo grana se marcó un partido espeso, espeso. Hasta su línea más fiable, la defensa, cometió pecados imperdonables. Padecía cada vez que tenía que sacar el balón jugado ante la débil presión ejercida por el Lugo. La media le siguió a la zaga y ni Rocha, ni Emaná consiguieron hilvanar una triangulación coherente y peligrosa.

Decía Vicente Moreno que igual tenía que hacer 5-6 cambios durante el partido por las molestias que sufrían varios de sus jugadores. Pésimo augurio. A los dos minutos de juego Marcos De la Espada salía del terreno de juego en camilla. Una lesión muscular –en los isquiotibiales– que le dejará en el dique seco varias semanas. Moreno se encuentra sin ‘9’ puro. No es un técnico de peticiones, pero con Álex López y Marcos de baja, la plantilla necesita un atacante de manera urgente. El club ya está preparando la cartera para en los próximos días –sino horas– anunciar el nombre del refuerzo.

Entró en el lugar del delantero balear Stephane, el pequeño de los Emaná. Los dos hermanos, Achille y Stephane, coincidieron por primera vez en el campo ocupando espacios próximos. El mayor de mediapunta, el benjamín de nueve.

En su redebut con el Nàstic, ya que la pasada temporada jugó en Olot 16 minutos, Stephane pudo salir a hombros. Lo menos con un hat-trick. Le falló el acierto y seguridad. En esto último, tuvo mucho que ver su inexperiencia.

El preparador valenciano contó de entrada con Gerard Valentín. El futbolista gerundense llevaba meses tratando de superar sus problemas físicos, con recaída incluida, y tuvo ayer su prueba de fuego. La inactividad le pasó factura y a la hora de juego dijo basta.

El Nàstic sobrevivió en ataque gracias a eso que tan bien sabe hacer y que el propio Luis Milla, técnico del Lugo, había destacado como advertencia: el robo y la contra. Así fue como Naranjo disfrutó de la primera ocasión. Robó Palanca en territorio visitante y sirvió un centro al segundo palo que Naranjo no supo definir ante José Juan. Otro contragolpe, esta vez a la salida de un córner, dejó a Palanca con una infinidad de finales. Escogió el peor, jugársela él, para enfado de los tres jugadores granas que esperaban ansiosos el centro.

El Lugo buscaba vías en la defensa local, pero los granas replegaban con velocidad, cerrando pasillos. Si encontró algún espacio para cargar el ataque fue por los errores en la entrega de los futbolistas locales. Fallaron mucho y todos. Malas elecciones en el pase y peor ejecutados.

Ni Nàstic, ni Lugo mostraron su capacidad creativa. Dos historias sosas, sin chispa, ni desarrollo narrativo. Las pocas ilustraciones las pusieron los fallos de unos y otros. Algunos clamurosos. Como el que dejó a Stephane ante José Juan. El camerunés trató de superar al meta visitante con un autopase. Pero le faltó velocidad para evitar que los defensores gallegos llegaran antes que él.

El Nàstic quería salir más rápido de lo que podía y el cuero moría en los pies de los jugadores del Lugo cuando la carga ni había comenzado. El 1-4-1-4-1 de Milla ahogó las ideas del Nàstic. Hizo falta más movimiento arriba y mejor apoyo de los laterales. Gerard y Mossa no veían el momento de correr la calle exterior y habilitar espacios interiores a Achille, Naranjo y Palanca.

A todo ello, las notícias gallegas en el área de Reina eran más escasas todavía. Llegó una vez de forma más o menos clara. Chut de Campillo que Reina saca con el pecho y el rechace lo caza Pereira para mandarla fuera.

El delantero vigués protagonizó la última acción destacada del primer tiempo cuando fue derribado por Iago Bouzón en el área grana. Un penalti que Cuadra Fernández no señaló y generó las quejas del futbolista del Lugo, hasta que se ganó la amarilla.

Se resarció el atacante visitante de los abucheos del público grana a los ocho minutos de la reanudación. Pérdida de Molina en zona de creación que nadie va a reparar y el Lugo monta un ataque culminado por el vigués en el segundo palo, en otro fallo garrafal defensivo.

La reacción tarraconense no se hizo esperar. Dos minutos después un jugadón de Naranjo igualaba el choque. Combinó el andaluz en la frontal con Achille. Entró en el área sorteando a dos rivales y batió al portero con un tiro raso.

El segundo faenón llegó con la lesión de Gerard Valentín y, en la acción posterior, el 1-2. Un minuto fatídico, precedido de una de las pocas incursiones del lateral. Moreno se vio obligado hacer eso que detestan los entrenadores, un cambio en un saque de esquina. Lío en las marcas y Carlos Hernández, de nuevo en el segundo palo, remata a placer.

Luis Milla replegó a su equipo en la defensa de cinco, refugiándose en la seguridad de la cueva, pero con Tejera de arquitecto y los laterales (Calavera y Mossa) convertidos en extremos el Nàstic hizo daño.

Al equipo le faltó ímpetu,pero aún así rozó la igualada con dos balones que se estrellaron al palo. Uno de Achille Emaná a centro de Mossa. El segundo, de Palanca, tuvo el añadido de que Stephane siguió la trayectoria del balón hasta la misma línea de gol sin acertar a poner el pie. El equipo hizo poco, pero mereció más.

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