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Manu García: "Empecé de portero de casualidad"

El guardameta del Nàstic charla con el Diari tras otra estelar actuación frente al Sabadell en la que fue salvador

Juanfran Moreno

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Manu García:

Manu García: "Empecé de portero de casualidad"

Manu García ha puesto fin a las dudas de la portería del Nàstic desde su llegada este verano.El portero sevillano ha ofrecido un rendimiento fiable desde el primer día y volvió a ser salvador este pasado fin de semana frente al Sabadell. Un guardameta que llegó a la portería de casualidad siendo un niño, que creció fijándose en Diego López, el suplente de Iker Casillas, y que vuelve a disfrutar del verde después de no tener opciones en la Ponferradina el pasado curso.

Menudo inicio de temporada en el Nou Estadi. Otra victoria más y ya van cuatro de cuatro.

En casa estamos bastante bien delante de nuestra afición que eso es muy importante para que cada día seamos más en el Nou Estadi y ya pensando en el partido frente al Castellón porque el fútbol no tiene memoria. Tenemos muchas ganas de sacar la primera victoria fuera de casa.

Con 0-0 en el marcador ante el Sabadell hace usted una parada prodigiosa sobre la línea. ¿Entra o no entra?

Me lo llevan diciendo toda la semana y si hubiese entrado no hubiese tenido problema en decirlo. El balón no entra en ningún momento.

Parada clave con 0-0 frente al Sabadell, frente al Alcoyano salva el 0-2 con otra intervención clave. ¿Cree que se valoran lo suficiente las paradas de los porteros?

Los porteros por desgracia si salimos en la foto es si no estamos acertados. Eso son gajes del oficio y lo llevo bien. Ni cuando estoy muy acertado me vengo muy arriba, ni cuando fallo me vengo muy abajo. Siempre lo he dicho que una virtud mía que siempre llevo una línea muy normal y no soy del altibajos. El que me tiene que corregir es el entrenador y el entrenador de porteros y ellos son los que meten caña y me felicitan.

¿La estabilidad mental en un portero es absolutamente clave?

Yo creo que cuando uno va jugando partidos y va cumpliendo temporadas ahí está y se nota la madurez. Esa es la gran diferencia entre el portero que puede llegar al fútbol profesional y el que se queda ahí abajo. El que llega es el que no se cree el mejor cuando está bien ni se cree el peor cuando no está tan bien.

Está el portero joven y explosivo y el portero maduro que juega con más poso. ¿Con cuál se queda?

Hay porteros estrellas que con 23 años tienen un nivel tan alto que no le hace falta esa madurez. Lo normal es que a partir de los 28 a los 35 y 36 años creo que es cuando están en su mejor momento. Un portero no tiene que ser rápido sino que tiene que decidir bien, tiene que estar bien colocado. Estoy muy seguro que lo normal es que todo portero encuentre su mejor nivel sobre los 30 años.

¿Quién ha sido su referente?

Yo de pequeño me fijaba en Diego López. Era suplente de Casillas, pero cuando jugaba lo hacía bien. No sé porque me llamaba tanto la atención, pero creo que no iba mal encaminado porque cuando uno juega poco y le toca jugar y lo hace bien tiene el doble de mérito. Hoy en día me fijo en los que tengo sus características: Oblak, Donarumma… Son porteros jóvenes, pero de talla mundial y que precozmente han llegado al máximo nivel.

¿Siempre quiso ser portero?

La mía es la mítica historia del típico jugador que no juega nunca, se lesiona le portero, lo ven alto y le dicen que juegue. Un compañero se partió el brazo, empecé de portero de casualidad y me quedé ahí porque no había otro y jugaba y hasta el día de hoy.

El año pasado apenas tuvo oportunidades en la Ponferradina. ¿Valora más la titularidad ahora?

Por supuesto. El año pasado a parte de no jugar era una situación que yo sabía que era imposible que lo hiciese por las circunstancias que fueran. Me ha tocado ser suplente, ser titular… Obviamente cuando vienes de una etapa que no juegas lo valoras todo más porque te pones en el lugar del compañero que no juega y es complicado, pero yo no puedo bajar los brazos porque no quiero volver a esa situación y solo juega uno.

En invierno ya estuvo cerca de venir, pero finalmente se truncó su fichaje. ¿El Nàstic cogió ventaja para un futuro?

Al final cada jugador tiene una historia y yo vengo de no sentirme participe, y eso no tiene que ver solo con jugar o no, y necesitaba un sitio donde viese interés real. Aquí ya llevaban tiempo detrás de mí y más interés que aquí no creo que hubiera.

Subió a Segunda División con el Extremadura, la Ponferradina… ¿Este proyecto le huele igual?

Tienen muchas cosas parecidas y yo intento encontrarle las cosas que no veo tanto porque por ese camino llegamos al éxito y conseguimos el ascenso. Con mucho trabajo y sufrimiento seguro que estaremos peleando hasta el final y porque no conseguir un ascenso con el Nàstic.

Todo el mundo que pasa por Tarragona habla maravillas del entrenador de porteros, Manolo Oliva. ¿Tan bueno es?

Yo voy a hablar todo lo contrario (Ríe). Oli es un profesional como la copa de un pino. Tú mismo lo has dicho, cuando todo el mundo habla bien de una persona ahí están los hechos. No voy a descubrir nada, ya que de aquí han salido grandes porteros. Hay que valorarlo y el club seguro que lo hace porque hay que darle la importancia que se merece.

¿En qué se diferencia un gran entrenador de porteros de otro?

En los detalles. En esta categoría tan buena el objetivo es que la diferencia con Segunda sea mínima y cuando subes de categoría vemos que cualquier detalle decide un partido. Oli está trabajando todos los detalles y sobre todo puliendo los defectos y dándole más forma a lo que hacemos bien. Es un estudioso del fútbol y sabe de qué pie cojea cada portero y está trabajando en esto y eso es un factor diferencial.

El otro día leí un tuit suyo que decía que no le gustaba el fútbol moderno. ¿Por qué?

El fútbol está perdiendo su esencia. Yo me he criado cuando todo el mundo jugaba al fútbol en la calle y todos los niños querían futbolistas. Era una época en la que había polémicas sobre si era fuera de juego o no y ahora hay muchas herramientas, pero uno no sabe bien cuando lo es o no. Se está perdiendo y cada día normal que haya menos aficionados al fútbol porque hay menos espectáculo. Nosotros jugamos porque hay afición y si se va perdiendo afición pues cada vez habrá menos gente en el fútbol y por lo tanto menos inversión.

Por último, afición si habrá en Castalia.

En el tema de la afición estoy muy contento con la de aquí porque el otro día no nos salen las cosas con balón pero nos apoyan igual porque se sienten identificados con nosotros porque el equipo lucha y brega.

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