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Marc Gisbert, el taxista que dirige al London RHC

Con raíces en Flix, lleva un taxi durante su horario laboral en la capital inglesa e invierte su tiempo de ocio a entrenar a un aspirante a ganar la Premier League

Marc Libiano

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Foto: Gordon Morrison

Foto: Gordon Morrison

La búsqueda de un futuro mejor llevó a Marc Gisbert (1978) a emigrar a Londres. La necesidad de buscar un nuevo camino laboral, más oportunidades, provocó que este amante del hockey con raíces en Flix, donde residió en dos etapas (cerca de 20 años) inaugurara una nueva aventura vital en la capital inglesa, donde empezó a laborar en bares y restaurantes, justo antes de conocer a su actual pareja, de nacionalidad croata. Hoy, su horario de trabajo lo invierte en exprimir un taxi por las calles de Londres. El tiempo de ocio lo ha ligado de nuevo al hockey, su gran pasión. Ahora como entrenador.

Desde hace tres años encontró un espacio en el London RHC, el equipo de la capital, aunque con acento totalmente amateur. Dirige a la primera plantilla, que milita en la Premier League, campeonato que aspira a poder conquistar esta temporada. Su plantel anda compuesto por jugadores de todo tipo de nacionalidades. Por ejemplo, hasta cuatro jóvenes catalanes intentan convencer al técnico de sus capacidades sobre la pista. Se trata de Bonilla, Àlex Garcia, Marc González y Asier. Todos ellos o estudian o trabajan en Londres. Hasta un australiano se ha colado en la nómina de cracks del London. 

Pistas sin vallas
La realidad del hockey en Inglaterra es precaria. Se practica en pequeños pueblos y solamente en dos grandes ciudades; Manchester y Londres. Los jugadores hasta pagan una cuota mensual para los gastos de la temporada. El London RHC sólo entrena un día a la semana, porque para disponer de pista debe abonar 80 libras (unos 100 euros) para alquilarla. El nivel técnico y táctico de los equipos resulta muy bajo. «Normalmente juegan a hockey para practicar un deporte. No les puedes exigir mucho porque es todo muy amateur», reflexiona Gisbert. 

Algunas de las pistas de juego del campeonato responden a simples gimnasios y no cuentan con las vallas reglamentarias y habituales en una cancha de hockey. «Cuando llegamos nos sorprendimos mucho sobre esto, pero necesitas adaptarte», confirma el técnico, que quiere hacer doblete con  la Premier y la Copa inglesa durante este curso. El gran rival del London RHC es el Kings Lynn, ganador de los últimos cuatro campeonatos domésticos.

El London RHC ha disputado en el actual curso, la primera ronda de la Copa la CERS, la segunda máxima competición europea. Quedó emparejado con el Lyon francés y cayó eliminado. La experiencia dejó un viaje de 15 horas de ida y 15 de vuelta en furgoneta para el humilde club inglés, sin apenas recursos para poder competir con la clase baja europea.
Las paradas al pub

Los viajes del London HC en su competición local se escapan de cualquier expedición profesional. Los jugadores se desplazan en coches particulares y la convocatoria cita a los chicos una hora y cuarto antes en el recinto donde se va a celebrar el partido. Sea en la ciudad inglesa que sea. Marc Gisbert se ha dado cuenta en estos casos de que el hockey para ellos no va más allá de un simple disfrute. 

Resulta casi una tradición que se hagan paradas técnicas en los pubs de camino al partido para tomar alguna o algunas cervezas. Incluso, el entrenador con arraigo en Flix, se ha encontrado a alguno de sus chicos degustando una hamburguesa del McDonald’s  en el mismo vestuario, minutos antes del partido. Algún coche rezagado ha llegado al pabellón de turno cuando apenas restaba un cuarto de hora para el arranque del juego. Muy típico de un grupo de amigos. 

A pesar de esa realidad, Marc Gisbert se toma su papel como estratega con la máxima seriedad posible. Sueña con que algún día puede aparecer alguna propuesta interesante que le devuelva al hockey catalán, aunque su presente se encuentra en Londres. «Para volver debería surgir alguna oportunidad importante, tanto a nivel laboral como de hockey», aclara. De momento, se ilusiona con poder levantar la Premier inglesa.

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