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Marc Sellarès (CF Reus): Un guiño a la vida

Marc Sellarès acudió a la discreción para afrontar el tumor testicular del que fue operado el pasado 27 de mayo. Con una entereza asombrosa anunció que la enfermedad sigue el curso del optimismo
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El presidente del CF Reus Deportiu, Xavier Llastarri y Marc Sellarès, durante la rueda de prensa. Foto: Alba Mariné

El presidente del CF Reus Deportiu, Xavier Llastarri y Marc Sellarès, durante la rueda de prensa. Foto: Alba Mariné

Bajo aquel comunicado escueto, con la apendicitis como escudo protector, se escondía una dosis máxima de respeto hacia Marc Sellarès (San Sebastián, 1980). Una llamada a la discreción. El Reus lo tiró a la luz pública el viernes 29 de mayo. Justo en la previa del decisivo partido de vuelta ante el Racing de Ferrol. En el histórico play off de ascenso a Segunda.

Mientras, las entrañas del Estadi derramaban alguna lágrima. Las paredes del vestuario sagrado se pintaban de tristeza. Ni siquiera el ejercicio de protección del club pudo acabar con las sospechas. Algo más había detrás de aquella apendicitis. Sellarès no sólo contó con la lealtad de la planta noble. También con la de sus compañeros. Nadie abrió la boca. La plantilla decidió pasar el mal trago en la intimidad. Marc lo agradecerá eternamente.

El futbolista se había sometido a unas pruebas días antes de aquella semana oscura. Notó que su cuerpo le exigía cosas distintas. Alteraciones que nunca había sentido. Su padre, Ramon, le aconsejó como maestro de las artes. Como buen médico. El 25 de mayo, un lunes, Sella recibía la noticia. Un tumor testicular amenazaba su vida. La palabra maldita, el cáncer, se presentaba ante él.

Quien conoce a Marc habla de él como un tipo entusiasta, amante del optimismo. Es de esos valores que añaden sentimiento a cualquier grupo humano. No se ha escondido cuando han llegado curvas a nivel deportivo. Tampoco lo hizo cuando el destino le presentó el mayor de los obstáculos. El 27 de mayo pasó por el quirófano tras superar un primer impacto demoledor. Se refugió en su gente, principalmente en su pareja Carola, y cogió el teléfono para charlar con su alma gemela del vestuario, Jaume Delgado. También con el míster, Natxo González.

El plantel sufrió el estado se shock lógico. A sólo tres días de la cita más golosa del año. Los jugadores y el staff apostaron por el frente común y por la unión para solventar una situación compleja. Difícil de digerir. Aparecía un motivo grandioso para levantarse; dedicarle el éxito a Sella.

El paso de las horas decoró las noticias con aliento. El ánimo crecía porque la intervención salió redonda. Hasta el punto que el sábado 30 mayo aparecieron por la concentración del Reus el mismo Sellarès y Carola. El compromiso con el grupo del atacante nunca estuvo en tela de juicio. Se reforzó con ese detalle. En plena superación anímica, Marc no descuidó a sus compañeros.

Ni una coartada

Ni siquiera en la decepción, la plantilla utilizó la coartada de Sellarès. Tras el adiós ante el Racing no aparecieron menciones a la enfermedad del delantero. Ni un rastro. Todos tenían claro que Sella se había ganado el derecho de anunciarlo a su antojo y en el momento que él considerara oportuno. Llegó ayer. Con Xavier Llastarri, el presidente, dándole el toquecito de ánimo. A su vera.

Marc utilizó las armas que siempre ha lucido para mandar el mensaje de tranquilidad más hipnotizador. Ni una lágrima. Algún silencio. Muchas sonrisas. Rápido acudió a la esperanza. «Si todo va normal, en mes y medio podré recuperar mis hábitos y volver al fútbol». Antes necesitará someterse a un tratamiento corto para cerrar el capítulo del susto. «Pronto quedará en una anécdota», añadió un Sellarès convincente, como siempre claro en su discurso.

Por momentos dio la sensación de que el protagonista quería quedar en un segundo plano, ofrecerle normalidad a una noticia de calado. Lo logró en sala de prensa, delante de los micros y con los focos apuntándole.

El Reus ha dado el paso al frente necesario para cuidar su prestigio y, a fin de cuentas, su patrimonio. Marc Sellarès finaliza contrato el 30 de junio, pero ya cuenta con un inicio de propuesta para seguir. El detalle le ha encantado al jugador, aunque las dos partes se han emplazado para charlar en los próximos días.

Sella es algo más que un futbolista asalariado. Desprende los principios fundamentales de la honestidad. Lo demostró de nuevo ofreciendo una lección de fortaleza ante la adversidad. Lo demostrará empujando su penúltimo balón a la red. Le queda alguno más por empujar.

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