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Marín y Casanovas, el sueño de dos niños

En Dusseldorf 2002 ya compartieron viaje en la selección nacional júnior. Los jugadores del Reus aspiran a reconquistar el campeonato del Mundo absoluto en Nanjing (China) esta próxima semana

Marc Libiano

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Marín y Casanovas, en el Europeo de Dusseldorf, en 2002: Foto: Cedida

Marín y Casanovas, en el Europeo de Dusseldorf, en 2002: Foto: Cedida

El Europeo de Dusseldorf (Alemania) presagió una carrera indiscutible a dos talentos que emergían sin límites en 2002. Albert Casanovas (Reus, 1985) y Raúl Marín (Reus, 1986) asomaban para quedarse. Daban portazos para instalarse en la élite. En aquella selección nacional júnior sólo enseñaron parte de lo que en el presente les distingue. Dos jugadores antagónicos en la pista, aunque con rasgos comunes. Se criaron en la misma casa y sienten pasión desmesurada por el mismo club, el Reus Deportiu. Sus idas y venidas a la calle Gaudí no han modificado sentimientos. Hoy conforman la columna vertebral del campeón de Europa. No sólo eso. Se han subido al avión rumbo a Nanjing (China) para asociarse con la historia.

El nuevo paso que ha decidido tomar la selección española, con una revolución en la lista de Alejandro Domínguez, el seleccionador que estrena cargo, ha elegido a los rojinegros para, probablemente, alcanzar un papel primordial en el juego. Domínguez les conoce al milímetro. Con la versión más diferencial de Marín y Casanovas se llevó aquella histórica Liga de 2011 como técnico del Reus, su logro más deslumbrante. Domínguez ha asumido una responsabilidad con riesgo terrible. España fue referente invencible en los últimos 20 años pero se ha agotado la mejor generación de siempre. Rearmar al combinado, la misión del nuevo entrenador.

Sólo un año separa de camadas a Casanovas y Marín, aunque prácticamente han compartido tránsito formativo y carrera profesional. Estamos hablando de los dos productos de la fábrica rojinegra con mayor influencia en títulos y prestigio. Por lo menos durante la última década. Marín es la improvisación mágica. El dueño del gol. La reivindicación de la anarquía en el arte. Casanovas se arropa en el cerebro. Se expresa como una computadora y domina los ritmos. Dos tipos que mezclan bien porque en la cancha conocen sus paraísos y también sus infiernos. En la selección sólo les cambia el hábito, el clima, una responsabilidad mundial. En China van a luchar por reconquistar un campeonato que ahora se encuentra en manos de la emergente Argentina. La que maneja Matías Platero, un viejo amigo.

 

A punto de ser ‘papás’

El caprichoso destino ha provocado que los dos protagonistas esperen su segundo hijo para la misma fecha. Sus compañeras Inés y Laia salen de cuentas en 15 días, justo para el regreso de Albert y Raúl del Mundial. A Hugo y Daniela se van a sumar Lucas y Valentina. Incluso lo pueden hacer con un campeonato del Mundo bajo el brazo. Y es que fuera de la pista Casanovas y Marín han compartido experiencias, incluso confidencias en días oscuros y de soledad, cuando el rendimiento deportivo no acompaña y las críticas asoman. Los dos se han curtido en un ambiente de exigencia. El Reus no perdona a los que no quieren ganar.

En China y bajo la tradición de títulos que ha acompañado a España, competirán ante el firmamento de estrellas hockístico más lujoso. Como en aquellos sueños de niños.

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