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Marta Galimany: «Ha sido una experiencia única»

La atleta repasa su actuación en Tokio en la que finalizó 37ª en Maratón

Andrea García

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Galimany cruza la línea de meta tras completar el Maratón Olímpico. FOTO: RFEA/MIGUELEZ TEAM

Galimany cruza la línea de meta tras completar el Maratón Olímpico. FOTO: RFEA/MIGUELEZ TEAM

Marta Galimany ya puede decir oficialmente que es atleta olímpica. La de Valls, a sus 35 años, acabó trigésimo séptima en el maratón olímpico celebrado el pasado 7 de agosto en la ciudad japonesa de Sapporo. Aunque el calor y la humedad fueron los protagonistas de la prueba, Marta fue capaz de adaptarse y darlo todo para terminar con un tiempo de 2h35.39. Su objetivo principal era cruzar la línea de meta, y aunque posteriormente aseguró que le hubiera gustado entrar un poco más adelante, se declaró «súper contenta» por haberlo conseguido.

La maratoniana puso rumbo a Japón el miércoles 28 de julio, aunque no llegó a Tokio hasta el viernes 30.

Una vez allí, la organización de los Juegos Olímpicos llevó a Marta y a los demás atletas que viajaban con ella a la villa olímpica. «La primera noche que estuvimos allí la pasamos en la villa olímpica, igual que la última noche antes de volver a casa. Era como una pequeña ciudad para los atletas, con su tienda de recuerdos, su restaurante, su gimnasio… Allí te encontrabas tanto con los deportistas españoles como del resto de países, y verdaderamente había un ambiente muy bonito porque son gente como tú que buscan cumplir un sueño y competir al máximo nivel con los mejores del mundo. Haber podido estar allí es una experiencia única», explica Galimany.

Marta llegó a Sapporo el sábado 31 de julio, ciudad situada 1000 kilómetros al norte de Tokio donde se iban a disputar las pruebas de marcha y maratón a causa de las elevadas temperaturas y la humedad que se esperaban. «Estamos en una especie de burbuja», manifestaba la atleta, «vamos del hotel a entrenar, no tenemos más movilidad que esta».

Fascinada con Japón

Aunque ningún deportista pudo tener contacto directo con la gente de Japón, la de Valls asegura que se sintió verdaderamente fascinada con la gran acogida que tuvo: «Salíamos con el autobús a entrenar y toda la gente que nos encontrábamos por la calle nos saludaba, incluso los trabajadores del hotel, por cualquier cosa, siempre te daban las gracias. En Twitter tuve mucha repercusión con una foto que publiqué de la puesta de sol desde el hotel. La gente me decía que les había gustado mucho el hecho que subiera la imagen, y me decían que era una pena que no pudieran estar en la calle animándonos, aunque lo harían desde casa. Son gente muy hospitalaria, que les gusta mucho que estés en su país. Verdaderamente me ha parecido gente muy atenta y agradecida».

El día de la prueba, pese a las condiciones que se esperaban y la recomendación a los japoneses de no salir de sus casas, Marta asegura que «había gente en todos lados. No eran aglomeraciones como podría haber sido en condiciones normales, porque para los japoneses el maratón es como una prueba mítica que les gusta mucho, pero sí que había bastante gente que muy respetuosamente te aplaudía y te animaba».

Una carrera muy exigente

El maratón se debería haber celebrado el sábado 7 de agosto a las 7 de la mañana (hora japonesa) aunque Marta manifiesta que la avisaron la noche antes de que la prueba se adelantaba una hora por la llegada de una ola de calor. Por lo que hace a la carrera, la atleta explica que «ya sabíamos que nos iba a hacer calor y que habría mucha humedad, simplemente debíamos adaptar el ritmo a estas condiciones. Intenté salir delante porque quería competir de tú a tú con las mejores, no con las de primera fila porque son mucho mejores que yo, pero sí que quería competir con atletas europeas para ver hasta que punto podía llegar. Los últimos cinco kilómetros se me hicieron más largos de la cuenta, pero después, mirando los resultados, creo que hice una muy buena carrera cruzando la meta con atletas de mucho nivel». Aunque la vallense asegura que al principio pensó que le había faltado ritmo, ahora, analizándolo en frío, está muy satisfecha con los resultados: «Es una experiencia más que valoro muy positivamente, muy contenta».

Marta explica que el mejor recuerdo que se lleva es la experiencia global de haber vivido estos Juegos, «unos Juegos que serán especiales y que todo el mundo recordará por haberlos hecho en esta situación de pandemia, aislados, con mascarilla y con muchos protocolos. Pero creo que el hecho que se hayan podido tirar adelante con la seguridad que realmente ha habido, los únicos que lo podían hacer eran los japoneses. Han sido unos Juegos muy especiales, que se recordaran siempre, y sobretodo muy emotivos».

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