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Mellizos de distinto color (Nàstic vs CF Reus)

Los hermanos reusenses Dioni y Francesc López comparten sangre y valores, además del taller familiar al que dedican su vida. Sólo una cosa les separa; su pasión por Nàstic y CF Reus
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Dioni, a la izquierda, y Francesc, a la derecha, atendieron ayer al Diari en su taller de la Riera Aragó de Reus.  Foto: Alfredo González

Dioni, a la izquierda, y Francesc, a la derecha, atendieron ayer al Diari en su taller de la Riera Aragó de Reus. Foto: Alfredo González

Sólo 15 minutos separaron a Dioni y Francesc López en el día uno de su vida. Desde entonces, estos mellizos reusenses han compartido casi todo el trayecto. Vida y valores, además del negocio familiar que mantienen en la Riera Aragó. Jodifra es un taller de torneros y fresadores. Los mellizos aprendieron el oficio con apenas 15 años, gracias a su padre, Francesc, que les introdujo en el mundillo. Han cuidado esa herencia como un tesoro. Han sido fieles a una tradición sagrada para ellos.

Los puntos en común entre los hermanos López rozan lo increíble. Echaron a suertes la elección de los dos áticos en los que todavía residen. Francesc, en el número 4. Dioni, en el 6. Una terraza en medio guarda la intimidad de las dos familias.

Sólo una diferencia genera rivalidad en el taller. Se llama Nàstic y Reus. Hay jaleo, siempre bien entendido. Francesc es ex socio y gran aficionado del Reus. Dioni, un auténtico entusiasta del Nàstic, aunque curiosamente abonado de los dos equipos. «Me hice socio del Reus por un tema básicamente económico», aclara.

Su pasión por el fútbol viene de lejos. De bien chicos. Los mellizos militaron en las categorías inferiores del Reus. Dioni, incluso, llegó a entrenar con el Nàstic amateur, gracias a su gran amistad con el ex jugador grana Irún. Su nivel no les bastó para dedicarse profesionalmente al balón, aunque eso no les quitó ni un gramo de pasión. Dioni presume de ser el único aficionado del Nàstic que completó todos los desplazamientos del equipo en Primera División, en el curso 2006-07. «Disfrutamos mucho, aunque la experiencia fuera breve», recuerda el protagonista.

Una dura enfermedad

La vida ha puesto a prueba a Francesc López en el último año. Un cáncer de médula ha unido más a su familia. Él se ha hecho más fuerte. Poco a poco va saliendo del apuro. Se encuentra con energía. Este hincha rojinegro ‘juega’ el partido más importante de su vida rodeado de sus nietos, con los que pasa la mayor parte del tiempo mientras supera una enfermedad que no le quita la sonrisa. Por cierto, no duda en ofrecer su porra de cara al domingo. «1-2 fijo. Somos un buen equipo y ha llegado nuestro momento». Para Francesc, una victoria de su Reus en el derbi resultaría un aliento más en su lucha particular.

Eso sí no acudirá al Nou Estadi. «Desde que hace un tiempo vi una pancarta allí que ponía ‘una avellana, Reus s’enfonsa’, decidí no ir más». Las bromas no cesan entre los dos hermanos. Dioni replica. «4-0 seguro. ¿A cuántos puntos estáis de nosotros?». Por supuesto, el grana ya ha anunciado su presencia en el Nou Estadi. «No me lo pierdo seguro. Es bonito. Lo único que me sabe mal son los insultos entre las dos aficiones. Alguien debería pararlo». Dioni debe compaginar su pasión por el Nàstic con la convivencia diaria en Reus. «Es un poco difícil, pero lo llevo bien», admite.

Durante el encuentro con el Diari en el taller de los López y la sesión de fotos, Dioni recibe el abucheo simpático de un ciudadano que pasea por la Riera Aragó. Él luce con orgullo su zamarra blanca del Nàstic. La segunda equipación.

En cambio, Francesc no se separa de su bufanda rojinegra. Recuerda con cariño aquellos viejos tiempos en Tercera. Los desplazamientos a Balaguer y los play off de ascenso a Segunda B. Ahora disfruta de un momento único, aunque lamenta «la falta de afición al fútbol que tenemos aquí. Creo que primero deberíamos consolidarnos en Segunda B antes de dar el salto».

En el Nàstic-CF Reus de 2003, disputado en el exilio del Mini Estadi, los mellizos viajaron por separado y presenciaron el derbi cada uno en una punta del estadio. Este domingo lo vivirán de nuevo con especial interés, aunque con rivalidad sana.

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