Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Deportes FÚTBOL

Miguel Marín (CF Reus): 'El dueño de la autopista'

El carril izquierdo es el hábitat natural de Miguel Marín, un lateral profundo, con alma de extremo. Ante Huracán convirtió su banda en una carretera a la que sólo tuvieron acceso sus piernas
Whatsapp
Miguel Marín ha atendido hoy al Diari en el césped del Estadi. Foto: Alba Mariné

Miguel Marín ha atendido hoy al Diari en el césped del Estadi. Foto: Alba Mariné

 

La ‘guasa’ andaluza inunda a Miguel Marín (Alicún de Ortega, 1990), un amante de los largos recorridos. El lateral con alma de extremo. El carril izquierdo es su hábitat natural. Lo fue desde chico, cuando en su pueblo empezó a darle patadas al balón. El fútbol se apoderó de su vida rápido. Miguel o Migue, para sus amigos más íntimos, enseñó virtudes en edad precoz.
Este granadino de pura cepa esperó su momento para dar el salto a una de las escuelas más prestigiosas del fútbol nacional. Villarreal ha creado magisterio con su cantera. Se ha convertido en referente con un modelo basado en el poco ruido y mucho trabajo. Hasta el ganarse el aprecio del mundillo del balón. Siempre tan caprichoso. Tan expuesto a las envidias. Allí llegó Miguel Marín de adolescente, con 15 añitos. Cuatro temporadas marcaron su época de formación en el ‘submarino’, justo hasta que dio el salto a la categoría de bronce. Con sólo 19 firmó por el histórico Toledo.
En el Salto del Caballo apareció la cara dura de este juego. Los días oscuros hicieron temblar el trayecto del lateral. Le ocurrió lo que detesta todo futbolista. Falta de confianza, cero continuidad. Problemas para demostrar.  «No me encontré bien», no para de repetir cuando recuerda la experiencia. Decidió regresar a casa. Asumir la situación. Dar un paso atrás para tomar impulso. Lo hizo en el Granada B. El lugar perfecto para renacer.
El Murcia le puso de nuevo en el escaparate en 2011. Pensó en él para el filial, el Imperial, aunque rápido convenció a los técnicos.  Formó parte de la primera plantilla y un 20 de mayo de 2012 debutó en partido oficial en Segunda A, curiosamente ante el Nàstic de Tarragona en la Nueva Condomina. El 2-2 final no ensució un sueño cumplido. En todo caso, el lateral buscó un nuevo destino en verano de 2013. Otro filial le cazó. En este caso el Ilicitano. Necesitaba dar un paso al frente. El salto de calidad. Y llegó en Elche, también en Segunda B. Disfrutó de un total de 36 partidos y anotó dos goles. Compartió viaje con el ex rojinegro Sergio León, con el que mantiene buenas migas. De hecho, León le marcó al Reus el año pasado tanto en la ida como en la vuelta del campeonato. El asistente llevaba nombre y apellidos; Miguel Marín Prieto. «Disfruté mucho. Había un grupo humano muy bueno y el entrenador confió en mí», confiesa.
Arde el mercado
El futbolista consolidó en Elche todas sus virtudes. Se trata de un lateral profundo, de ida y vuelta. Capaz de asumir responsabilidades en las dos áreas, aunque debe mejorar sus prestaciones defensivas. «Intento corregir cada día, soy el más exigente», reafirma. 
El Reus no dudó y fue a por él en junio. De hecho se convirtió en uno de los primeros fichajes del nuevo proyecto. Marín era producto apetecible en el mercado. De ahí el esmero rojinegro. No dejó que se lo pensara mucho. 
Hasta hoy, su rendimiento ha resultado progresivo. La dura competencia con Ñoño le ha obligado a ofrecer su mejor versión para pasar exámenes. El día más completo llegó el domingo, ante Huracán. Marín exhibió ese poder atacante que a veces le convierte en desequilibrante. Asistió en los dos goles, defendió con rigor y sólo un golpe en la segunda mitad le frenó. El carril izquierdo fue autopista. Con dueño.

La ‘guasa’ andaluza inunda a Miguel Marín (Alicún de Ortega, 1990), un amante de los largos recorridos. El lateral con alma de extremo. El carril izquierdo es su hábitat natural. Lo fue desde chico, cuando en su pueblo empezó a darle patadas al balón. El fútbol se apoderó de su vida rápido. Miguel o Migue, para sus amigos más íntimos, enseñó virtudes en edad precoz.

Este granadino de pura cepa esperó su momento para dar el salto a una de las escuelas más prestigiosas del fútbol nacional. Villarreal ha creado magisterio con su cantera. Se ha convertido en referente con un modelo basado en el poco ruido y mucho trabajo. Hasta el ganarse el aprecio del mundillo del balón. Siempre tan caprichoso. Tan expuesto a las envidias. Allí llegó Miguel Marín de adolescente, con 15 añitos. Cuatro temporadas marcaron su época de formación en el ‘submarino’, justo hasta que dio el salto a la categoría de bronce. Con sólo 19 firmó por el histórico Toledo.

En el Salto del Caballo apareció la cara dura de este juego. Los días oscuros hicieron temblar el trayecto del lateral. Le ocurrió lo que detesta todo futbolista. Falta de confianza, cero continuidad. Problemas para demostrar.  «No me encontré bien», no para de repetir cuando recuerda la experiencia. Decidió regresar a casa. Asumir la situación. Dar un paso atrás para tomar impulso. Lo hizo en el Granada B. El lugar perfecto para renacer.

El Murcia le puso de nuevo en el escaparate en 2011. Pensó en él para el filial, el Imperial, aunque rápido convenció a los técnicos.  Formó parte de la primera plantilla y un 20 de mayo de 2012 debutó en partido oficial en Segunda A, curiosamente ante el Nàstic de Tarragona en la Nueva Condomina. El 2-2 final no ensució un sueño cumplido. En todo caso, el lateral buscó un nuevo destino en verano de 2013. Otro filial le cazó. En este caso el Ilicitano. Necesitaba dar un paso al frente. El salto de calidad. Y llegó en Elche, también en Segunda B. Disfrutó de un total de 36 partidos y anotó dos goles. Compartió viaje con el ex rojinegro Sergio León, con el que mantiene buenas migas. De hecho, León le marcó al Reus el año pasado tanto en la ida como en la vuelta del campeonato. El asistente llevaba nombre y apellidos; Miguel Marín Prieto. «Disfruté mucho. Había un grupo humano muy bueno y el entrenador confió en mí», confiesa.

Arde el mercado

El futbolista consolidó en Elche todas sus virtudes. Se trata de un lateral profundo, de ida y vuelta. Capaz de asumir responsabilidades en las dos áreas, aunque debe mejorar sus prestaciones defensivas. «Intento corregir cada día, soy el más exigente», reafirma. 

El Reus no dudó y fue a por él en junio. De hecho se convirtió en uno de los primeros fichajes del nuevo proyecto. Marín era producto apetecible en el mercado. De ahí el esmero rojinegro. No dejó que se lo pensara mucho. 

Hasta hoy, su rendimiento ha resultado progresivo. La dura competencia con Ñoño le ha obligado a ofrecer su mejor versión para pasar exámenes. El día más completo llegó el domingo, ante Huracán. Marín exhibió ese poder atacante que a veces le convierte en desequilibrante. Asistió en los dos goles, defendió con rigor y sólo un golpe en la segunda mitad le frenó. El carril izquierdo fue autopista. Con dueño.

 

Temas

  • DEPORTES

Comentarios

Lea También