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Miradas conocidas

Fran Carbia y Alfons Serra compartieron aventura y amistad en la Pobla. El fútbol les enfrentará este domingo, ya con el primero como atacante del Reus y el segundo como líder de los granas

Marc Libiano Pijoan

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Fran Carbia y Alfons Serra, durante el encuentro de ayer con el ´Diari´.  Foto: Alfredo González

Fran Carbia y Alfons Serra, durante el encuentro de ayer con el ´Diari´. Foto: Alfredo González

En La Pobla todavía recuerdan la aparición de aquel juvenil pequeñito al que Kiko Ramírez le llamaba el ‘Guaje’. Fran Carbia (Tarragona, 1994) emergió en el filial del Nàstic en 2011, con es a velocidad supersónica para sorprender rivales y conquistar goles. Fran se unió a un grupo reconocible, que lideraba Ramírez desde el banco, y en el que aportaba virtudes Alfons Serra (Tarragona, 1990), un centrocampista de buen pie, lúcido para el juego combinativo. Los dos compartieron aventura y crearon amistad. El fútbol les enfrentará este domingo.

Fran decidió darle un vuelco a su carrera en verano de 2013, cuando cambió de acera. Firmó por el Reus todavía con precocidad en su fútbol. Le costó con Emili Vicente, pero para este chico con raíces en Cádiz no existen los imposibles. Se toma cada entrenamiento como una oportunidad, no es amigo de los días vacíos en la oficina. Por eso Natxo le admira. El míster le ha entregado su confianza.

Alfons ha construido simpatías en la Pobla. Su fútbol dulce gusta. Se trata de un amante de las sociedades. «Es pura clase», aseguraba Fran, en el encuentro que ayer el Diari mantuvo con los protagonistas. Martín Posse le utiliza como enganche, le ve como el enlace perfecto para surtir de criterio a sus delanteros. El ‘10’ suele lucir en la espalda de este chico, que curiosamente reside en Reus. La vida deportiva de Serra sólo le separó de la Pobla en la 2013-14, cuando emigró a Constancia, en Segunda B.

Evolución meteórica

El grana le devolvió el guante a su socio con una definición casi de hermandad. «Le conozco desde que era un juvenil y su progreso ha sido espectacular. Es un chico trabajador y eso le ha ayudado mucho». Los ‘artistas’ pisaron el césped del Estadi y empezaron a gozar de las sensaciones de un partido único, mientras los empleados pulían la alfombra verde reusense. Ese olor a césped añejo, del juegomás tradicional, despierta la curiosidad y el deseo de cualquier futbolista.

La inmensidad del Estadi en contraposición el carácter familiar del municipal poblense, como mínimo, llama la atención, aunque los actores principales no lo consideran un factor clave para el futuro resultado. «La Pobla es similar a nosotros en cuanto a juego. No creo que les afecte mucho el campo», asegura Fran. «El Reus en casa está muy fuerte, pero creo que vamos a competir bien aquí», confirma Alfons.

La distancia que separa a las dos escuadras en cuanto a puntuación no quita atractivo a una cita que se convirtió en costumbre en Tercera División y que revive tiempos pasados en la categoría de Bronce.

Por cierto, a Fran no se le olvida su pasado. «En la Pobla me dieron la oportunidad y me trataron con mucho cariño», rememora. Tanto él como su ‘colega’ Alfons Serra cruzaron miradas ya conocidas en la previa de una batalla con aroma casero y de sensaciones encontradas.

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