Mireia Benito y Cristina Aznar pedalean en la élite

Ciclismo. Las ciclistas tarraconenses corren en las filas del Massi-Tactic, el primer equipo catalán femenino compitiendo en la máxima categoría UCI World Tour

Iñaki Delaurens

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A la izquierda, imagen de Mireia Benito, del Llorenç del Penedès, y a la derecha, Cristina Aznar, ciclista de Vila-seca. FOTOS: Cedidas

A la izquierda, imagen de Mireia Benito, del Llorenç del Penedès, y a la derecha, Cristina Aznar, ciclista de Vila-seca. FOTOS: Cedidas

A finales del siglo XIX, la bicicleta fue una aliada de la mujer reivindicativa. Permitió al género femenino salir de las barreras del hogar, le dio independencia de movilidad, supuso un cambio de moda sustituyendo la falda por los bombachos y se transformó en un arma para combatir la supremacía masculina, que llegó a inventarse una enfermedad ficticia para evitar que las mujeres montaran en bici. Un instrumento igualitario y nivelador que liberaba a la mujer.

Las vías, ya sean carreteras o senderos, tienen memoria. Y si en su día la bici ayudó a la mujer en su lucha por la igualdad de géneros, esta estrecha relación sigue latente hoy en día. El ciclismo femenino avanza poco a poco en nuestra sociedad. El año pasado se celebró la reVolta, que volverá el próximo 2020 para la edición 100 de la Volta; desde el año pasado el Movistar cuenta con un equipo femenino profesional; la Madrid Challenge, creada en 2015, que coincide con las dos últimas etapas de la Vuelta; y desde esta temporada la creación del Massi-Tactic, el equipo donde pedalean las tarraconenses Cristina Aznar y Mireia Benito. 

El ciclismo femenino ha crecido en los últimos tiempos tanto en cantidad como calidad

La UCI Women’s World Tour, la máxima categoría femenina de ciclismo en ruta a nivel mundial -con tan solo cinco clubs en España-, cuenta por primera vez con un equipo catalán. Surgido del Club Ciclista Baix Ter, el Massi-Tactic ha nacido esta temporada con once ciclistas, dos de ellas de nuestra provincia. Se trata de un proyecto a tres años vista que empieza cargado de ilusión. En eso coinciden al 100% Cristina, de Vila-seca, y Mireia, de Llorenç del Penedès.

Cristina Aznar viene de una familia de tradición ciclista. A los siete años ya corría con bicicleta. Su hermano Aitor también fue ciclista de carretera y pista, modalidad en la que participó en varios campeonatos de Europa. Su amor por el ciclismo lo heredó de su padre y su abuelo, que llevaba el Club Ciclista Vila-seca junto al padre de la olímpica en pista Helena Casas, con quien Cristina también compitió hasta los 13 años. Además, es pareja de ciclista ebrense del Movistar, Edu Prades. Ciclismo -perdón por el cliché pero es así- como forma de vida.

La vilasecana ha llegado al Massi-Tactic con 28 años. Tras varios años viviendo y trabajando en Alemania donde el año pasado volvió a la competición tras un largo parón de la mano del Team Stuttgart. Después de la temporada, decidió volver cerca de sus raíces y se instaló en Andorra. En el Principado compagina su trabajo de arquitecta con los entrenamientos y carreras que le exige la temporada ciclista.

De la cancha a la carretera

En el club gerundense, ha coincidido con Mireia. A sus 22 años esta es la tercera temporada de la del Baix Penedès como ciclista, después de haber jugado al baloncesto buena parte de su vida. Su relación con la bicicleta también viene de familia, como mero hobby de salir a pasear los domingos. Hasta que un día le propusieron hacer una prueba para acceder a un equipo femenino. Convenció y desde entonces ha formado parte del Catema.cat dentro del mismo Club Ciclista Baix Ter. Hoy en día compagina la bici con sus estudios. Graduada en biotecnología está haciendo un máster de biología molecular y biomedicina.

Esta temporada, Mireia ha tenido la suerte de debutar ya en una carrera World Tour como es el Tour of Chongming Island, en China, a principios de mayo y esta semana ha disputado otra cita de la máxima categoría, la Euskal Bira, en el País Vasco. 

Hasta este año el club gerundense sólo participaba en pruebas de la Copa de España y de la Copa Catalana, por lo que es importante realizar un buen papel y sumar puntos -como ha hecho en el país asiático- en sus invitaciones World Tour para lograr competir en todo el circuito puntero en un futuro próximo.

Cristina y Mireia son dos corredoras de equipo, de las que hacen piña. Ambas se encuentran a gusto en la media montaña, sin puertos largos y, como buenas gregarias, trabajan por el éxito de su escuadra. Todas a una

Son dos corredoras de equipo, de las que hacen piña, a las que se les da bien la media montaña

El principal hándicap es compaginar el trabajo o los estudios con el equipo, las carreras y los entrenamientos. «Subiríamos más rápido de nivel si nos pudiéramos dedicar a ello exclusivamente», apunta Mireia, y Cristina añade que «cuesta encontrar tiempo para entrenar y también descansar, que es muy importante».

El ciclismo femenino ha crecido mucho pero en España solo las chicas del Movistar se dedican a ello profesionalmente. «Cada año crece de manera notable y da gusto ver que hay equipos nuevos pero aún queda un largo camino por recorrer», dice Mireia. Mientras que Cristina explica que «ha habido un cambio radical. Antes en la Copa Catalana éramos cuatro y ahora hay una treintena. Es un salto cuantitativo y cualitativo porque antes apenas podíamos seguir el ritmo de los chicos y ahora sí».

Aunque el Massi-Tactic justo echa a andar, la relación dentro del equipo es fantástica entre técnicos y ciclistas. Son conscientes que hay que tener paciencia para competir con las mejores, al tiempo que intentan consolidar el proyecto con actuaciones destacadas para tentar a sponsors. Mientras tanto, predomina un ambiente estupendo y las ganas de correr entre todas ellas. Siempre junto a su mejor aliada, la bicicleta.

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