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Montse Tomàs: La guardiana del músculo

La vallense siempre ha estado ligada al CB Valls: primero como aficionada, después como jugadora y entrenadora; y, actualmente, como fisioterapeuta 

Shaila Cid

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Montse Tomàs, en una de sus sesiones de fisioterapia en el CB Valls. FOTO: Lluis Milián

Montse Tomàs, en una de sus sesiones de fisioterapia en el CB Valls. FOTO: Lluis Milián

El básquet se puede vivir de muchas maneras y desde diferentes posiciones: como entrenador, jugador, delegado, aficionado, ... Y todas ellas, pueden ser muy enriquecedoras. Montse Tomàs Arbós es un claro ejemplo. Esta vallense de 23 años empezó como aficionada viendo a su hermana Maria jugar en el conjunto del Alt Camp y  luego, pasó a ser jugadora, durante algunos años ejerció de entrenadora y actualmente, es la fisioterapeuta del CB Valls.

Para Montse, éste es su primer año como especialista de los músculos dentro del club rojiblanco. Tomàs comenta que trata de «ayudar a los jugadores a evitar posibles lesiones». La fisioterapeuta cuenta con un espacio habilitado, donde concierta horas con los deportistas de lunes a viernes. «Con ellos trabajamos las descargas musculares, movilizaciones, estiramientos, vendajes, y una vez pueden volver a pista, entra en acción el readaptador del club, que los prepara para que puedan entrenar con el equipo», explica la vallense.

Montse empezó en el básquet a los 8 años en la Escola Enxaneta de la ciudad. Asegura que se apuntó «porque era el deporte que practicaba mi hermana mayor y porque era el se hacía allí». El CB Valls ha sido siempre su club, «a excepción de dos años, entre los 14 y los 16, que estuve en Barcelona en el proyecto Segle XXI, que es un centro de alto rendimiento donde estudiaba y jugaba a básquet en júnior preferente», recuerda. 

En la Selecció Catalana
De preinfantil a cadete, la rojiblanca tuvo la oportunidad de jugar con la Selecció de Tarragona y también varios torneos de la Selección Catalana. De esa etapa, guarda muy buenos recuerdos. No puede decir lo mismo de su paso por los campeonatos de España: «Tengo un recuerdo agridulce, ya que me lo pasé muy bien pero no conseguimos los resultados que esperábamos y que tanto habíamos trabajado». 

De su época como jugadora en el club del Alt Camp, destaca «los buenos momentos con las compañeras y las amistades que he hecho por el camino; aunque también está la otra cara de la moneda: las lesiones, las temporadas difíciles y el sacrificio que supone en cuanto a tu vida social».

Hace dos temporadas, Tomàs dejó de jugar: «No hubo un único motivo, fue un cúmulo de cosas», asegura. Todo se juntó con la lesión que llevaba años arrastrando y con la que no se sentía muy cómoda dentro de la pista. A parte, Montse decidió estudiar un posgrado en Barcelona «que me impedía jugar todos los fines de semana, por lo que tomé la decisión de hacer un parón».

La satisfacción de entrenar
Montse también fue técnica durante tres años, de los 16 a los 19, en la entidad vallense. Estuvo un curso en la Escola Eugeni d’Ors llevando benjamines, después dirigió alevines en la Escola Mare de Déu del Lledó y, finalmente, el último año entrenó a los alevines de la Escola Enxaneta, «donde entrené a mi hermana pequeña Mar». Al final, la rojiblanca tuvo que dejarlo porque le fue imposible compaginarlo con la universidad. 

La fisioterapeuta estuvo durante muchos años dirigiendo en el Campus del club. Primero, empezó como ayudante cuando ya no jugaba, y más adelante, siguió como monitora. Para ella, ésta «es una manera de vivir el básquet de forma más lúdica y divertida, ya que convivimos con niños de otras escuelas y equipos». 

«En ningún momento he colgado las botas y no sé aún, si algún día volveré a jugar»

Durante varios años, la rojiblanca ha participado en el Programa de Detecció i Perfeccionament (PDP) de la Federació Catalana de Bàsquetbol (FCBQ). «He estado como ayudante de los técnicos en los entrenamientos y en los encuentros que la Federació organizaba; y ahora colaboro como fisioterapeuta en las reuniones de la provincia».

Para Montse su trayectoria deportiva no ha acabado «en ningún momento he colgado las botas y no sé aún, si algún día volveré a jugar». Y sólo tiene palabras de agradecimiento para su familia que siempre la ha acompañado y la ha apoyado en todos los pasos que ha dado. De momento, la rojiblanca tiene claro que quiere seguir vinculada al club que la ha visto crecer. Además de ella, su hermana pequeña y su padre Josep M. Tomàs siguen unidos a la entidad, ella como jugadora y él en la junta.

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