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Mossa (Nàstic):' Con los números del 2017, nos salvamos'

Entrevista al jugador del Nàstic que se convirtió el domingo en futbolista centenario con la camiseta del equipo grana

Jaume Aparicio López

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El futbolista del Nàstic Mossa frente al monolito del 125º Aniversario del Club Gimnàstic de Tarragona. Foto: pere ferré

El futbolista del Nàstic Mossa frente al monolito del 125º Aniversario del Club Gimnàstic de Tarragona. Foto: pere ferré

José María Angresola ‘Mossa’ (Valencia, 28 años) se convirtió el domingo en futbolista centenario con la camiseta del Nàstic. Una cifra alcanzada en dos temporadas y media. Lo ha jugado casi todo. Cuenta con la confianza de Juan Merino como lo hizo con la de Vicente Moreno, a quien considera, un padre futbolístico que le convirtió en futbolista profesional. Este domingo, visita el Levante, donde formó durante 13 años.

- Ante el Huesca cumpliste el centenar de partidos con la camiseta del Nàstic. Sorprende la rapidez. En dos temporadas y media.

- Me habré perdido como mucho seis partidos. Es algo difícil, porque necesitas la confianza del técnico y también que las lesiones te respeten. Si no, es imposible lograrlo.

- ¿Qué hace falta para alcanzar una cifra tan simbólica?

- En primer lugar que el técnico apueste por ti y te ponga cada domingo. Después, destacaría, la regularidad. Mi posición exige eso. No soy un delantero que vive del gol, sino de mantener el nivel a lo largo de los partidos. Es verdad, que me han respetado las lesiones, pero detrás de eso también hay un trabajo invisible de cuidarse para aguantar físicamente y prevenir lesiones.

- Eres un veterano del equipo. ¿Qué le pasa este año?

- Desde el principio de liga ha sido difícil. Hay experiencias de l fútbol que son duras. Y no es cuestión de un día. Es importante dejar la última plaza para que nos respeten más y cojamos confianza. Estamos en un buen momento. Los últimos partidos hemos recuperado identidad y contundencia en defensa. Si mantenemos los números de este 2017, al final de temporada estamos salvados.

- ¿Qué ha cambiado Juan Merino?

- Ha encajado en lo que pedía el equipo. Desde el inicio ha buscado mejorar la parcela defensiva. Era necesario. Es un entrenador que quiere jugar la pelota y cada vez tiene más importancia el balón para atacar en verticalidad la portería contraria.

- ¿Qué destacarías de su metodología?

- La facilidad con la que se hace entender con el futbolista. Es muy claro y da confianza tanto en los mecanismos defensivos como a la hora de tener descaro con el balón.

- Merino ha instalado el 5-3-2 con el que pasas a ser carrilero. ¿Cómo te has adaptado?

- Con Vicente lo habíamos utilizado. Es una posición con más recorrido y exige mucho trabajo, porque estás tú solo en la banda. En defensa das consistencia a tu lateral y en ataque tienes que estar constantemente dando salida y profundidad. Las distancias son muy largas.

- Al Levante le tengo un cariño especial. Han sido 13 años allí. Dejando a banda la carrera profesional, hay una etapa de formación con unos valores y una forma de sentir propias. Siempre le deseo lo mejor. Me alegro mucho que esté líder. Se lo merece. Pero hasta que pite el árbitro. Mi club es el Nàstic, que me acogió cuando allí no me querían y me ha permitido convertirme en jugador profesional.

- Pudiste marcharte allí este verano.

- Salió en la prensa que había un interés del Levante. Yo tenía contrato con el Nàstic y si no se llegó a un acuerdo fue porque era lo que tenía que pasar. Las cosas suceden por algo.

- ¿Qué es Tarragona para ti?

- Nunca le podré devolver todo lo que me ha dado. Lo digo con el corazón. El crecimiento ha sido enorme. He tenido la confianza del club y el cariño de la afición. He vivido un ascenso, que cuando acabe mi carrera será una de las cosas que más valoraré.

- ¿Vicente ha sido un padre futbolístico en este sentido?

- Y Emilio. Los dos me dieron la confianza que requería cuando dejé el Levante. Vicente es el entrenador que me da la oportunidad de jugar en el fútbol profesional. Lo recordaré siempre.

- ¿Qué es lo que más te gusta de Tarragona?

- El día a día. Es una ciudad con espíritu de pueblo. Yo, que soy de pueblo, me da tranquilidad. Y los castells.

- Hablando de El Puig, ¿es tu lugar de desconexión?

- Es mi casa. Cada vez me cuesta más bajar pero cuando estoy allí tengo esa sensación de estar en casa. Con la familia y los amigos de toda la vida es cuando uno se relaja más.

- Allí el fútbol es secundario.

- El Puig es tierra taurina. Predominan los ‘bous al carrer’, lo que en el sur de Catalunya son els ‘correbous’. Es el primer pasatiempo. Antes que el fútbol. Allí los héroes son los ‘retalladors’.

- ¿La mejor faena con el Nàstic.?

- Tengo una foto en grande en casa del gol contra el Mallorca. Fue un golazo inolvidable, por es el primero como profesional. Y además, no estoy acostumbrado.

- ¿Y la peor plaza?

- Es difícil porque una mala de este año fue buena el pasado. Si conseguimos el objetivo será el año que más valoraré. Cuando las cosas van bien es fácil ser protagonista. Es la capacidad de trabajar cada día para levantarse lo que a uno le hace fuerte.

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