Nadine Pérez, cuestión de genes

Fútbol femenino. Debutó con 18 años en Nacional y ahora disfruta de nuevo en Cambrils donde se ha reencontrado

Marc Libiano

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Nadine Pérez, cuestión de genes

Nadine Pérez, cuestión de genes

«De pequeña, me sentaba con mi padre a ver los partidos por la tele y le preguntaba de todo». La relación de Nadine Pérez (1997) con el fútbol se trata de una cuestión de genes, un idilio natural porque en casa lo vivió prácticamente desde la cuna. Salva, su padre, había prometido alto hasta que el servicio militar le cortó la evolución en su viaje activo en el Santboi. Su madre, Susana, practicó deporte con asiduidad, el fútbol incluido. 

De ahí que la devoción que exhibe Nadine cada vez que se abrocha las botas no resulta una casualidad, aunque sus inquietudes van mucho más allá del simple juego. La actual futbolista del Cambrils Unió ha logrado alcanzar una madurez táctica superior por la atención que siempre ha mostrado a ese registro del fútbol. Hasta el punto que los distintos técnicos que la han dirigido han utilizado sus virtudes en posiciones de calado antagónico. Ha actuado de central, de extremo, de punta e incluso de interior. Conserva esa fortaleza, a pesar de experimentar tiempos difíciles que le han hecho la piel dura. Cuando con 18 años debutó en Nacional, la segunda categoría del fútbol español por aquel entonces, se rompió el ligamento cruzado de su rodilla. El Levante Las Planas le había dado la alternativa en la antesala de la élite, aunque una vez recuperada  necesitó emigrar a Pallejà, donde reconquistó el estatus y la categoría durante tres años. 

La reciente pérdida de su madre volvió a golpear el estado emocional de Nadine, no solo eso, la obligó a cambiar de vida rutinaria. Hasta ese momento residía cerca de Barcelona y se buscaba la vida como podía para estudiar, trabajar y así mantener intacta la ilusión por el fútbol. «Trabajé de todo, en una piscina, en el Decathlon, me lo montaba como podía».

Hoy reside en l’Ametlla de Mar, cuida del legado que le ha dejado su madre, y persigue el balón en el Cambrils Unió, un hallazgo casi terapéutico para ella. «Nos tratan muy bien en el club, creo que somos privilegiadas. Sobre todo siempre destaco el gran nivel humano que hay. No he estado un vestuario igual a éste», confirma. Su incorporación no escapa de la curioso.  Se presentó ella misma a través de un mensaje de WhatssApp a la coordinadora de la sección femenina, Ari Cuadrado. Consiguió un entrenamiento de prueba, no le hizo falta nada más. «La vi entrenar aquel día y tuve cero dudas. Le dije que de aquí no se movía», reconoce su actual entrenador, Iván León.

Antes de firmar una vinculación simbólica con el Cambrils, Pérez no aceptó la propuesta del Riudoms, actualmente en Primera Nacional, por una situación puramente anímica. «No estaba preparada mentalmente para tanta exigencia y así lo comuniqué», admite la jugadora de 24 años. A pesar de esa precocidad se ha situado como una de las veteranas del plantel azulado, junto a Cristina Arroyo, Itziar y Patricia Rodríguez. La media roza los 20 años.

Ya ha anotado 5 goles 
El nuevo trayecto del Cambrils Unió en Primera Catalana ha confirmado el buen comportamiento colectivo del equipo, que se ha situado en la cuarta posición, todavía con envites pendientes por disputar y con una progresión fascinante en el juego. 

Nadine Pérez tampoco ha precisado mucho tiempo para exponer rendimiento. El suyo frecuenta lo inmediato. Ya acumula cinco goles y titularidades constantes. «A nivel de potencial deportivo, el Cambrils lo tiene todo. Hay una mezcla de juventud y gente con un poco más de recorrido muy interesante y la diferencia de edad no se nota. El proyecto es muy atractivo», resalta. Se ha integrado tan bien que hasta aporta la música en el autobús. Eso sí, su mejor melodía suena en el césped.

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