Nàstic: Laboratorio Vidal

El segundo entrenador del Nàstic se ocupa de diseñar las acciones a balón parado que el domingo produjo dos de los tres goles al Linares

JAUME APARICIO LÓPEZ

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Dani Vidal, en el centro de la imagen, durante un encuentro de esta temporada en el Nou Estadi. foto: nàstic

Dani Vidal, en el centro de la imagen, durante un encuentro de esta temporada en el Nou Estadi. foto: nàstic

En el fútbol de hoy en día la estrategia a balón parado es fundamental. Un elevadísimo número de partidos acaban decidiéndose por una falta o un saque de esquina. Cuanto más igualados son los choques más probabilidades hay de que se decante por una jugada una ABP (acción a balón parado), como se le conoce en el argot de entrenadores. Los cuerpos técnicos cada vez más centran su atención en ese aspecto del juego y diseñan jugadas ajedrecísticas.

Movimientos, pantallas, bloqueos, etc. recursos para abrir espacios o cerrar espacios, en función de si defiendes o atacas. En el Nàstic el encargado de proyectar las acciones a balón parado es Dani Vidal. El ayudante de Raül Agné tiene toda la confianza del técnico de Mequinenza que le ‘cede’ sesiones de entrenamiento para trabajar los conceptos de la estrategia. Un ‘laboratorio’ de ideas y de jugadas que el pasado domingo frente al Linares fue capital para ganar el partido. Dos de los tres goles que anotó el Nàstic ante el conjunto andaluz llegaron desde la pelota parada. Y además, dos jugadas calcadas con dos protagonistas destacados en ambas: Bonilla y Ribelles. Ninguno de ellos marcó.

El soriano fue el encargado de poner el balón en el sitio. Es especialista en ello. Cuando tiene el día es imparable. El mejor de la categoría, sin duda, y probablemente entre los diez mejores de Segunda División. Su zurda es precisa. Un guante que sirve goles en bandeja de plata.. Un golpeo milimétrico para colgar un balón idílico. Pero la jugada esbozada por Vidal en los entrenamientos exigía una pieza más antes que el desenlace acabe en gol.

Una figura que descolocara a los futbolistas del Linares. Labor que recayó en Ribelles. El madrileño fue el objetivo del pase de Bonilla para que con un cabezazo sutil cambiara la dirección de la jugada. De izquierda a derecha para descomponer a los defensas y dejar a dos e incluso tres compañeros solos. Porque en cuanto el balón está en el aire es innato en los defensores fijar la atención en él. Moverse en la misma dirección y verse comprometidos cuando esta cambia de manera abrupta. El resultado de la mala reacción jienense fueron dos tantos.

El primero de Quintanilla que pudo rematar solo en el segundo palo a un palmo de la línea de gol. Y el segundo de Pablo Fernández que no dejó pasar la oportunidad de rematar con potencia y fusilar con la testa al portero Nauzet. Los dos jugadores se estrenaron como goleadores esta temporada. Para Quintanilla era su tercer tanto con la camiseta del Nàstic, mientras que para el delantero de Candás era el primero que hacía con la casaca grana.

Reacción en el banquillo

La celebración de los dos tantos de ABP pilló a Dani Vidal en el área técnica. El técnico ayudante de Raül Agné es el encargado de dirigir las jugadas de estrategia también durante los partidos, dando las consignas a los jugadores. Aunque todo el trabajo está hecho durante la semana, las correcciones son necesarias para que el plan salga a la perfección. Cuando sucede todos corren a felicitar al tarraconense. Empezando por el propio Agné. Ambos entrenadores han encajado a la perfección y se complementan de manera notable. Y es que los técnicos son como los jugadores, los buenos siempre se acaban entendiendo.

Este domingo otra oportunidad más para que Vidal formule, Bonilla distribuya, el doctor Ribelles recete y el Nàstic marque.

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