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Natalia deja huella

La ya exatleta tarraconense ha puesto punto y final a su laureada trayectoria después de más de una década entre la élite mundial. Se va como una de las más grandes de los 1.500 metros
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Natalia deja huella

Natalia deja huella

«Cuando realmente me di cuenta de que Natalia llegaría lejos fue al tomarle el tiempo en el Campeonato de España cadete de los 1.000 metros». Los recuerdos llevan a Miguel Escalona hasta 1994, hasta el estadio de Anoeta. Y sobre todo a los dígitos que aparecían en su crono: dos minutos y 50 segundos. A dos segundos del récord de España. «Ganó con una superioridad aplastante», comenta el que fuera el entrenador de siempre de la laureada atleta tarraconense, quien el pasado martes anunció su retirada de las pistas a los 35 años.

La cinta con la grabación de aquella carrera figura en la galería de trofeos, medallas y recortes de periódico que el padre de Natalia conserva en su domicilio de Torreforta. Es él, Enrique Rodríguez, el responsable de que la ‘reina’ del 1.500 español se iniciara en el atletismo. Buen aficionado a las carreras populares que se disputaban en distintas localidades de la provincia al igual que Juani, su esposa, ambos transmitieron su pasión a la pequeña Natalia. La inscribieron a su primera prueba en el vecino barrio de la Granja. Tenía seis años y ni tan siquiera pudo llegar a meta. El flato le obligó a abandonar. Pero aquel día se llevó a casa el primero de sus incontables trofeos, el de la más joven participante.

Sus inicios como atleta se remontan como alumna del colegio público Els Ángels de Torreforta. Con la camiseta del centro empezó a disputar sus primeros crosses, a labrarse su prometedor futuro. Y a lograr sus primeros podiums, caso del subcampeonato de Catalunya de cross que alcanzó en 1993. Un año antes, en su primer catalán, fue 25ª como alevina.

Esas alegrías después de algunas decepciones -en 1995 logró su primer Campeonato de España de cross pero había sido decimoquinta el año anterior- le acompañarían a lo largo de toda su trayectoria. «Ese caerme y recuperarme» que tantas veces recuerda la ya exmediofondista.

Tras encadenar sus siguientes títulos -campeona de España cadete de los 1.000 m. en 1994 y 1995; juvenil de los 800 en 1996 y júnior de los 1.500 en 1997 y 1998)- y su presencia en dos mundiales júniors (1996 y 1998), Natalia dio su gran salto de calidad a partir de 2000.

Aquel año, con 21 abriles, fue mágico para ella. Conquistó su primer Campeonato de España absoluto de los 1.500 -de los 14 que posee- y a la vez se clasificó para sus primeros Juegos Olímpicos, los de Sydney.

También excepcional fue la temporada siguiente (2001), marcada por otro título nacional, el subcampeonato de Europa sub23 en Amsterdam y el primer Mundial entre las más grandes, en Edmonton (Canadá), donde se clasificó sexta en la final.

Su carrera estaba ya lanzada. Ya era una asidua en los grandes certámenes internacionales. En 2003 se permitió el lujo de ganar el milqui de la prestigiosa Golden League de París y de la Superliga Europea en Florencia;y en 2005 entró en la historia del atletismo español al erigirse en Rieti (Italai) en la primera española que bajaba de los cuatro minutos. Sus 3.59.51 m. figuran desde entonces como el récord nacional absoluto de la distancia.

Dos años en blanco (2005 estuvo lesionada y en 2007 embarazada de Guadalupe, su hija) dieron paso a sus mejores años. Su primer gran triunfo internacional llegó en 2009 al convertirse en campeona de Europa indoor en Turín -acabó segunda aquella prueba, pero la rusa Anna Alminova fue desposeída por dopaje cinco años-.

Otro título, el mundial, podría figurar en su palmarés tras ganar sobre la pista la cita de 2009 en Berlín, pero los jueces la descalificaron al derribar a la etíope Gelete Burka. Se desquitaría con las platas en el Mundial indoor de Doha (2010) y en el Europeo al aire libre de Barcelona (2010), y sobre todo con el bronce en el Mundial al aire libre de Daegu (2011).

Desde entonces las lesiones le han impedido rendir al máximo nivel. Llegó justa de fuerzas a los Juegos Olímpicos de Londres de 2012, donde fue eliminanada en primera ronda, y cayó en semifinales en el Mundial de Moscú (2013). Tras un 2014 y un inicio de 2015 con nuevos problemas físicos, Natalia ha decidido decidir adiós.

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