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Natxo cierra su obra

Dirigirá por última vez al Reus en el Estadi este domingo, ante el Valladolid. Se ha convertido en el mejor técnico de la historia, con 251 partidos y dos ascensos

Marc Libiano

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Natxo González, sonriente, a su llegada al Estadi. Foto: Alfredo González

Natxo González, sonriente, a su llegada al Estadi. Foto: Alfredo González

El Estadi verá el domingo los últimos gestos de Natxo González, su última obra táctica, el último guiño. Tres temporadas con registros deslumbrantes han cerrado el círculo. Un círculo lujoso. Natxo se ha convertido en el mejor entrenador de la historia del Reus. No se trata de un dato subjetivo. Los éxitos le dan la razón. Pionero de un ascenso inolvidable. Líder en el desembarco en el fútbol profesional (2003-07 y 2001-17). Natxo puede presumir de 251 partidos al frente del Reus, en dos etapas. Dos ascensos le han marcado. En de 2005 a Segunda B y el de 2016 a Segunda A. Se ha hecho entrenador en el Reus, donde puso las raíces y ha consolidado su figura. No lo tenía sencillo. En mundo colapsado por exjugadores con más nombre que currículum, ha asomado la cabeza para darse paso. El Zaragoza lo ha contratado para la próxima temporada. Él todavía no lo ha reconocido, pero resulta una realidad irrefutable. El salto a un histórico se convierte, probablemente, en el tren más importante de su tránsito.

Natxo González trabaja con su pizarra táctica. Foto: Alfredo González

Ante el Valladolid, vivirá una última relación con el Estadi nunca sencilla. Ha necesitado mucho tiempo y sobre todo éxitos para conquistar al sector más crítico de los hinchas. El crédito le llegó de la planta noble, que desde el primer día le entregó confianza ciega. En el Reus, el de Vitoria ha hecho y desecho a su antojo, arropado en el apoyo de los dirigentes. En ese nuevo viaje aragonés, en la exigencia de un miura como el Zaragoza, probablemente necesitará más comprensión para responder peticiones. Hoy, pocos todavía le discuten en el Estadi. Frecuentan los gritos de apoyo, sobre del fondo de norte, donde los más jóvenes le veneran. El ascenso a Segunda A suturó cualquier herida con los más exigentes.

Natxo González atiende a los medios. Foto: Alba Mariné

El regreso a casa en 2014, tras un paso de sentimientos encontrados en el Alavés, enseñó una cara más evolucionada de González, con respecto al míster que se marchó en verano de 2007. El entrenador se adaptó al paladar futbolístico que pide la propuesta ambiciosa de Joan Oliver y aprovechó los mimbres para crear un proyecto ganador. Sólo necesitó dos años y un puñado de buenos futbolistas para poner al Reus en Segunda División por primera vez en la vida del club. No se conformó con eso. 52 puntos contemplan la brillante campaña rojinegra en el estreno en la categoría de plata. Con la permanencia bajo el brazo a tres jornadas para el consumo del campeonato. Los números, las cifras, hablan, pero también los hábitos. El Reus siempre ha dado ejemplo en la cultura del esfuerzo.

 

 

El equipo ha adoptado el ‘luchar como hermanos’ en una forma de expresarse innegociable para hallar éxitos y halagos. No sólo le ha bastado con el juego combinativo y su pasión para transportar la pelota con delicadeza. En los instantes de sufrimientos ha preferido la unión por encima de los egos. Ante el Valladolid y sin la urgencia del puntaje, se abre un día fascinante para celebrar.

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