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'Necesito coger otro rumbo para ser feliz'

Entrevista a Roger Molina del Moritz Vendrell

Marc Libiano Pijoan

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Roger Molina, sonriente, justo antes de un partido con el Reus.  Foto: Luis Velasco

Roger Molina, sonriente, justo antes de un partido con el Reus. Foto: Luis Velasco

- ¿Por qué deja el Reus?

- El año pasado me preguntaste si me hubiera marchado de no tener contrato. Seguramente sí. He cumplido mi vinculación hasta el final y creo que he sido profesional hasta el último segundo, cuando algunos llegaron a dudar. El equipo cumplió el objetivo en ese último partido ante El Vendrell. Yo tenía claro que cuando acabara el contrato quería cambiar, coger otro rumbo.

 

- Existe la sensación de que no ha sido feliz.

- Dentro del día a día te tienes que ir adaptando. Ser feliz es algo muy complejo. Yo lo he intentado. Algunas veces lo he logrado, otras no, pero es ley de vida. No culpo a nadie.

 

-¿Se siente cabeza de turco?

- Cuando las cosas no van como la mayoría cree siempre se buscan culpables. En las últimas semanas he leído que sólo he jugado dos años en el Reus, cuando he estado tres. Del primero, en el que nos quedamos a un paso de la Final Four de Champions, jugamos las semifinales de Copa y fuimos cuartos en la Liga, nadie se acuerda. Es curioso. Cuando las cosas van mal hay gente que sale de debajo de las piedras para culpar a quien sea. No sé si soy cabeza de turco, pero sí considero que he recibido críticas desmesuradas. Creo que mi rendimiento ha ido acorde con lo que el equipo pedía.

 

-¿Cuándo toma la decisión?

- Hablamos en diciembre o enero para renovar y ya comuniqué al club que no quería seguir. Tenía claro que una vez finalizara el contrato se había terminado.

 

-¿Se planteó irse antes de finalizar el contrato?

- Nunca. Tenía clarísimo que debía cumplir con aquello que había firmado hace tres años. Cuando te comprometes con algo debes cumplirlo y hacerlo lo mejor posible.

 

-¿Echó de menos una defensa pública por parte del club?

- No, hubiera alimentado el ruido y hubieran dado importancia a esas dos o tres personas que se dedican a desprestigiarme. El acto de sentarte delante de un ordenador y dedicarte a criticar sin respeto a alguien de forma desmesurada y anónima nunca lo podré entender. Es una pérdida de tiempo.

 

-El Reus actual, ¿le ha defraudado?

- Sabía dónde venía. Es una institución histórica y aceptas que las personas pasan y que el club permanece.Formas parte de una empresa con muchas cosas buenas, por ejemplo cobras de forma rigurosa, pero pasas a ser alguien que aporta rendimiento. No estamos ante un club familiar, porque el Reus mueve muchas personas. Cuando firmé lo sabía. En el hockey actual, la mayoría de clubs tienen esa parte familiar en la que se preocupan que el jugador sea feliz y el rendimiento ya llegará. En el Reus, la exigencia de resultados es grandiosa. No puedes perder ni los amistosos.

 

-Se sabía que el Club d’Esports iba a ser su destino antes de ese Reus-Vendrell decisivo.

- En el mundo del hockey ya se hablaba de ello. Había un lugar que quedaba libre y yo no había anunciado equipo, aunque intenté alargar al máximo esa decisión. En el vestuario, por respeto, nadie me hizo la pregunta incómoda sobre mi futuro. En esa semana previa al partido me empezaron a llegar señales por todos lados sobre el tema. Intenté llevar la previa tranquilo, pero ya estaba en el foco. No disfruté nada del partido. Fue una situación nueva y que no deseo a nadie. Me sentía señalado y en cualquier escenario salía perdiendo. Encima, el primer gol que recibí fue una cantada brutal.

 

-¿Se quitó un peso de encima con el triunfo?

- Se puede definir así. Siempre hablo de la gestión de las emociones y reconozco que no pude gestionarlas. Las ganas de demostrar mi profesionalidad pudieron con las ganas de disfrutar del partido. Por lo menos, el cumplir el objetivo hace que nadie pueda dudar de ti.

 

-¿Vuelve al Moritz para reencontrarse?

- Te soy sincero, no voy con ningún objetivo personal, quiero disfrutar de ese proyecto. Nos vamos a juntar en el vestuario gente de 28 a 35 años con una forma de pensar muy similar y que quizás nos encontramos ante el último tren para poder conseguir algo grande. Quiero disfrutar al máximo de ello.

 

-Tenía la opción de ir a Italia, ¿le convenció Garcia?

- Hablamos con mi pareja de probar una experiencia fuera, pero fue llamar Jordi y seducirme. La situación personal de mi padre me hizo esperar para tomar una decisión, pero el mensaje y la confianza de Jordi Garcia me conquistó desde el primer instante.

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