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Nàstic: Cordero se 'suelta'

El centrocampista andaluz ofreció sus mejores minutos de grana después de anotar el primer gol ante el Numancia

Jaume Aparicio López

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El centrocampista del Nàstic Miguel Ángel Cordero se deshace del jugador del Numancia Ruiz de Galarreta en el partido del pasado sábado.  Foto: pere ferré

El centrocampista del Nàstic Miguel Ángel Cordero se deshace del jugador del Numancia Ruiz de Galarreta en el partido del pasado sábado. Foto: pere ferré

Tres años lejos del fútbol español han pasado factura a Miguel Ángel Cordero (Lebrija, 29 años). Regresó acomplejado. Como si su estancia en el AEK de Atenas hubiera sido un destino más turístico que deportivo.

Emilio Viqueira repatrió al mediocentro andaluz con el recuerdo de ese ‘pelotero’ que gobernó junto con Vicente Moreno la medular ‘xerecista’ en la 2010-11. Cuando el gallego ejercía labores de alto mando en Xerez. Cordero era una de sus debilidades.

En Tarragona, su apuesta no surgió efecto en la primera vuelta. El andaluz requería paciencia para ponerse al mismo nivel que sus compañeros, puesto que con la decisión tomada de abandonar Grecia, se saltó buena parte de la pretemporada del AEK.

La puesta a punto la hizo con la competición iniciada. No le ayudó encontrarse con la dinámica negativa en la que se involucró el equipo. Como al resto de sus compañeros quedó absorvido por las dudas y los nervios provocados por la situación clasificatoria.

Juan Merino insistió con él. Depositó su confianza en el lebrijano como punta de lanza de su apuesta por un fútbol vertical y profundo. Su diestra siempre ha diseñado goles. En el filial del Sevilla y también en el Real Madrid Castilla, donde estuvo cedido la temporada 2009-10.

Pero Cordero no acababa de lucir esa visión ofensiva. Andaba lento en la transición y fallaba en el juego de posesión. Ni atacaba al choque, ni garantizaba el control del esférico, una de sus virtudes. Frente al Alcorcón cometió imprudencias en la sala de máquinas, solventadas por sus compañeros.

La primera mitad del partido contra el Numancia parecía un calco de sus duelos anteriores. Hasta que en la segunda mitad, logró un gol que lo cambió todo. Un tanto que descubrió la potencialidad de Cordero desde la segunda línea. Entró con fuerza en el área. Se alzó con un salto enérgico para propulsar el balón con la cabeza hasta el fondo de la red.

Volvería a sorprender a la zaga numantina en un contragolpe que acabó con un zapatazo de Cordero repelido por el travesaño.

Ese gol transformó al equipo a nivel colectivo y a nivel personal hizo resurgir a la mejor versión del futbolista. El mediocentro lebrijano empezó a pedir el esférico. Lo mimó para hacer más cómodo el partido. Ya no levantaba la pierna en el cuerpo a cuerpo. Su presencia en la medular se agigantó. Por fin, dejó brotar todo su talento. Sin contemplaciones. Una versión que daba la razón a los que habían apostado por su regreso a la liga española.


Baja ante el Zaragoza
El centrocampista andaluz vio frente al Numancia la quinta amarilla de la temporada que le impedirá participar el domingo en el partido contra el Real Zaragoza en La Romareda.

Cordero se ha convertido en un fijo en el once de Juan Merino. Ha sido titular en los cinco partidos de la segunda vuelta. Su ausencia hará reconfigurar de nuevo la medular al técnico granate. La buena noticia es la ‘recuperación’ de Levy Madinda. El mediocentro gabonés ha recuperado la forma después de perderse un mes de competición por su asistencia a la Copa de África 2017.

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