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Nàstic: Un valor seguro

Xavi Molina regresó al once del Nàstic en Badalona y lo celebró marcando el gol de la victoria. Moreno no tuvo reparos en alabar el rendimiento del futbolista de La Canonja
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Xavi Molina celebrando su primer gol de la temporada que logró ante el Real Zaragoza B en el Nou Estadi. Foto: Pere Ferré

Xavi Molina celebrando su primer gol de la temporada que logró ante el Real Zaragoza B en el Nou Estadi. Foto: Pere Ferré

En el diseño de las jugadas de estrategia del partido frente al Badalona, Adolfo Baines no contaba con Xavi Molina como actor participante. Le situó en la retaguardia, para evitar un eventual contragolpe del rival. El de La Canonja asumió el rol de mirar la acción desde la barrera. Pero el entrenador navarro, reflexivo como pocos, se lo repensó. «Serás el sexto hombre», le dijo al tarraconense. El jugador libre. El futbolista que actúa más por instinto que por dibujo premeditado. Ya en el campo, al minuto diez de la segunda parte, saque de esquina a favor del Nàstic. Molina miró al banquillo, esperando la respuesta de la pareja de entrenadores. Señal de aprobación. Entra a rematar. El resultado ya es conocido. Centro de Luismi y gol de Molina.

La intrahistoria del tanto sirve para explicar lo que es Xavi Molina, un quebradero de cabeza, en el buen sentido de la expresión. Un jugador que obliga a la reflexión. «Siempre le doy vueltas para encontrarle un hueco en el equipo, porque cada semana se merece entrar»,aseguraba Vicente Moreno en la sala de prensa de Montigalá.

Todos los entrenadores quieren a Molina en su equipo. Sea en Segunda B o en Segunda. Es uno de esos jugadores comodines que sirven para un roto y un descosido. También para lucir ?en la solapa. El tarraconense da lo que piden. Esfuerzo, entrega, intensidad y calidad. Un valor seguro en el campo con rendimiento inmediato. No es de extrañar, pues la afirmación del entrenador grana:«Me siento afortunado de tenerlo en mi equipo».

Sin embargo, ni todas esas cualidades hacen de él un titular fijo. En cualquier otro equipo de la categoría lo sería. No en éste Nàstic. «Aquí todos hacen relojes», decía el futbolista en una entrevista a TAC12 en alusión al elevado nivel de la plantilla. Al ser preguntado tras la conclusión del partido por su continuidad en el lateral derecho admitía, con total franqueza, «no lo sé, pero es que tenemos al mejor lateral derecho de la categoría (Gerard Valentín)».

Ni siquera su polivalencia, uno de sus grandes valores, le facilita las cosas. Molina puede actuar de centrocampista, su demarcación natural, o central. Tres posiciones controladas a día de hoy por hombres de la talla de Manolo Martínez, Xisco Campos y Pablo Marí. Ni siquiera eso sirve de excusa para un jugador autoexigente. «Si no juego es porque hay otro compañero que lo hace mejor y tengo que seguir trabajando», dice. Esa es la única receta del tarraconense para volver al once la próxima semana. Y de voluntad y trabajo nunca le falta. Por eso, su nombre figura en la lista de casi todas las convocatorias y es el jugador número 12 en minutos jugados con 901.

Mejorar en la celebración

Pero como cualquier futbolista quiere estar sobre el campo. Hacía seis partidos que no salía de titular. Desde el día del Eldense. Cuando el sábado intuía que tendría ocasión de regresar a la alineación inicial ni pensó dónde lo haría. Y mucho menos qué haría si marcaba un gol. Rocha, que exhibió su habitual capacidad adivinatoria, le advirtió que marcaría. Demasiado bonito, pensó Molina. El cacereño acertó. Xavi marcó y cayó preso de la locura de la celebración. Olvidó hasta la manera en cómo logró el tanto. Sólo pensaba en saltar y gritar. Vicente Moreno feliz en el banquillo. Bendito quebradero de cabeza.

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