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Nàstic: Una libreta con muchas hojas

Vicente Moreno mostró su variedad táctica para superar el entramado defensivo que había plantado el Valencia Mestalla con hasta tres cambios de dibujo sobre el campo
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Vicente Moreno, técnico grana, celebra con fuerza uno de los goles de su equipo ante el Valencia Mestalla. Foto: Lluís Milián

Vicente Moreno, técnico grana, celebra con fuerza uno de los goles de su equipo ante el Valencia Mestalla. Foto: Lluís Milián

Adivinar o predecir una alineación de Vicente Moreno es un ejercicio prácticamente imposible. «Inspirarme», dijo el técnico grana a los periodistas en la rueda de prensa previa al partido ante el Valencia Mestalla. Pocos acertaron con las ideas del preparador valenciano que ha confeccionado 19 onces en 25 jornadas. Solo ha repetido en tres ocasiones. La primera en el derbi ante el Reus, que salió el mismo equipo titular que había ganado al Olot una semana antes y después ante el Olímpic, Elche y Villarreal B, (jornadas 17, 18 y 19), que puso en liza el mismo once en tres ocasiones consecutivas.

Las lesiones y sanciones han sido una de las razones de los cambios, pero sin lugar a dudas, la cantidad de recursos ofrecidos por la plantilla y la adaptación a las circunstancias del partido (rival, terreno de juego y guión) han marcado todavía más las modificaciones del técnico grana jornada tras jornada.

La libreta de Vicente Moreno es extensa. Con muchas más hojas que cuando llegó a Tarragona hace ahora año y medio. Ha hecho un máster en los banquillos. El entrenador valenciano se ha enfrentado a innumerables obstáculos (en el campo y extradeportivos) que han incrementado su experiencia y conocimientos. La idea sigue siendo la misma que cuando llegó, ofrecer un juego atractivo, principalmente ofensivo, para alcanzar la victoria, pero ha ido amoldándose, partido a partido, a una categoría escasamente agradecida para los románticos del fútbol. Ese romanticismo sigue latente, pero abonado con un pragmatismo cada vez más pulido.

 

Tres cambios de sistema

La evolución del estilo de Vicente Moreno y la calculada confección de la plantilla han convertido al Nàstic en un equipo imprevisible para el rival. «Con pocos defectos», como señaló Paco Camarasa, segundo entrenador del Valencia Mestalla tras la derrota de su equipo en el Nou Estadi. El exfutbolista che vivió en sus propias carnes esa variedad de recursos que posee el técnico grana en su cabeza y en su plantilla. El Nàstic salió con dos jugadores peloteros en la medular (Marc Martínez y Cristóbal), dos jugadores de banda como Lago y Giner y Rayco en la mediapunta. La lesión de Ferran, a los 16 minutos, obligó al entrenador granate a reordenar a sus hombres. Sin más extremos en el banquillo, reforzó el centro del campo con el músculo de Manolo Martínez y resituó a Cristóbal por detrás de Marcos y a Rayco en la banda.

Con el tercer cambio, ya en la segunda mitad, Moreno volvió a modificar el esquema de una forma evidente –los pequeños retoques y variantes tácticas son constantes durante los 90 minutos– con la entrada de Azkorra para ayudar a Marcos en la punta de ataque. Dos delanteros altos y potentes para descolocar a la defensa. Así sucedió y el Nàstic pudo encontrar los pasillos exteriores para sorprender. Los tres goles llegaron de jugadas por banda (el penalti provocado por Rayco, que Lago convierte en el tercer gol, nace de una combinación excelente del canario con Marc Martínez, Sergio Rodríguez y Mossa por la izquierda). Con el partido sentenciado, Moreno regresó a un dibujo más habitual con el 4-2-3-1.

La diversidad de jugadores, a cuál con más calidad, y la capacidad del técnico para aprovecharlas sin perder ni un ápice su personalidad han convertido al Nàstic en el líder solvente que es hoy en día.

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