Deportes Tarragona

Nàstic y CBT confían en iniciar la temporada con público

Los dos clubes esperan que el Ayuntamiento de Tarragona flexibilice su postura y abra la puerta a partidos de liga con aficionados en las gradas

JAUME APARICIO LÓPEZ

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Los socios granas esperan poder regresar al campo en liga. FOTO: Alfredo González

Los socios granas esperan poder regresar al campo en liga. FOTO: Alfredo González

Los seguidores de Nàstic e Ibersol CBT podrán volver al Nou Estadi y al Pabellón del Serrallo, respectivamente, en menos de un mes. O eso es lo que ambos clubes esperan que cuentan con poder abrir sus puertas a sus hinchas para el inicio de la competición. El 18 de octubre en el caso de Segunda B y el 10 en el de la LEB Plata. «Confiamos que para cuando empiece la liga de Segunda B pueda haber público en el estadio», asegura Lluís Fàbregas, director general del club grana. Un deseo en el que coincide el presidente cebetista, Jacint Rodríguez: «No nos habíamos planteado jugar con público hasta ahora porque la prioridad era jugar partidos. Pero después de ver los pabellones de otras ciudades con aficionados en las gradas o actos culturales, creo que no debe haber ningún impedimento».

La Generalitat, a través de la Secretaria General de l’Esport i de l’Activitat Física, fijó las medidas básicas de protección y organizativas para prevenir el riesgo de transmisión del Covid-19 en el sector deportivo con el Pla d’Acció del desconfinament esportiu de Catalunya. Un plan vivo que en su último anexo ya contempla la posibilidad de disputar competiciones deportivas con público. El aforo eso sí es reducido. Un máximo de 3.000 personas si la competición es al aire libre y con asientos preasignados o de entre 1.000 y 2.000 en pabellones o espacios cerrados. Una cifra que el Nàstic quiere sea porcentual porque «no es lo mismo el Municipal Sagnier del Prat que el Nou Estadi», asevera Lluís Fàbregas.

Ayuuntamiento estricto

Sin embargo, hasta la fecha, el Ayuntamiento de Tarragona se ha mostrado tajante a la hora de impedir el acceso de público en los eventos deportivos que se celebren en instalaciones deportivas de titularidad municipal. Una actitud que contrasta con la que el mismo consistorio ha tenido en otros sectores, como el cultural, donde no solo ha permitido la asistencia de público sino que ha sido el propio ayuntamiento el que ha promovido los espectáculos.

La normativa que ha aplicado la Conselleria d’Esports de Tarragona ha sido reacia, y lo sigue siendo, a permitir siquiera la disputa de partidos. Solamente ha autorizado encuentros amistosos al Nàstic (Horta, Zaragoza y el Levante B de esta tarde) y al Ibersol CBT (el de la Lliga Catalana LEB Plata frente a CB L’Hospitalet). Concesiones que han sido aprobadas una vez los clubes presentaron protocolos estrictos que cumplían con la normativa sanitarias y organizativas y que incluían pruebas de Covid-19 (PCR o serológicas) para garantizar mínimamente la ausencia de casos positivos entre los jugadores y personas que intervienen en los encuentros.

Una solución provisional que no sirve para otros clubes de la ciudad que no tienen la misma capacidad económica que Nàstic y CBT para poder realizar las pruebas del Covid-19. Equipos como el CV Sant Pere y Sant Pau han tenido que desplazarse a otros municipios más transigentes con la normativa para poder preparar la temporada con partidos amistosos.

Federaciones

Lo cierto es que las federaciones tampoco han puesto de su parte. Todos han elaborados sus propios protocolos -basados en el Plan de la Secretaria General- en el que admiten el riesgo que supone la práctica de algunos deportes en los que el contacto entre jugadores. Sin embargo, todas las entidades federativas descargan la responsabilidad de cumplir esa normativa y de lo que pueda suceder en los clubes, obligándoles a nombrar un responsable Covid-19 que se asegure de que el protocolo se ejecuta sin fisuras. Entre otras cosas, que todas las personas que accedan al recinto pasen por un control de temperatura corporal, evitar aglomeraciones, que se respete la distancia de seguridad de 2 metros, que todo el mundo lleve bien puesta la mascarilla, que se respeten las dinámicas fijadas de entrada y salida, las medidas de higiene y condicionamiento de las instalaciones o el control para poder realizar una trazabilidad en el caso de que se produzca un foco de contagios. También los propios jugadores, entrenadores y árbitros asumen su parte ya que deben firmar una declaración responsable para poder participar del encuentro. Todos responsables menos la Federación.

Además, Jacint Rodríguez señala algunos aspectos que limitan la aplicación del protocolo: «Como club puedo hacerme responsable de los deportistas que forman parte de la entidad, pero sin ningún elemento disuasorio es difícil poder imponerlo».

En cualquier caso, el avance respecto a unos meses es significativo. A pesar de que la situación sanitaria debido al Covid-19 no está resuelta, ni mucho menos, sino más bien todo lo contrario, como asegura Jacint Rodríguez «hay que normalizar la vida al máximo». Y en esa nueva normalidad está la de la vuelta de la afición a la grada. Porque el deporte necesita de sus hinchas.

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