Núria Castán: «En el World Tour hay que medir bien los riesgos»

Snowboard. Entrevista a la rider reusense que ha finalizado su primer año en la élite del freeride

Iñaki Delaurens

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Núria Castán continuará en el Freeride World Tour de cara a 2021. FOTO: Bewolfish

Núria Castán continuará en el Freeride World Tour de cara a 2021. FOTO: Bewolfish

Núria Castán acaba de finalizar su primera temporada en el Freeride World Tour (FWT). A sus 22 años ha competido entre las seis mejores riders de snowboard fuera de pista. La reusense recibió la invitación para correr el FWT a pocos días de la primera prueba gracias a  que lideraba el campeonato clasificatorio Qualifier y ha concluido su primera temporada en la élite del freeride entre las cuatro primeras para mantenerse un año más. 

¿Qué valoración haces de tu primera temporada en el FWT?

Todo fue como de sorpresa porque me dieron la invitación para competir en el World Tour una semana antes de la primera prueba. El primer año para un rookie todo es nuevo y poco a poco te vas adaptando. Por suerte he logrado el objetivo que era acabar entre las cuatro primeras para seguir otro año más en la máxima categoría.

¿Cómo ha sido la acogida?

Muy bien porque a algunos ya los conocía de cuándo competíamos en el mundial Junior y ha sido muy especial encontrarme con ellos de nuevo. El freeride es un deporte minoritario y es bonito poder estar entre conocidos en la élite.

¿Se nota el salto de categoría del Qualifier al World Tour?

El World Tour es la parte profesional, mientras que el Qualifier, el clasificatorio, es más amateur. Por ejemplo, los otros años tenía que organizarlo todo por mí misma. En cambio, este año la logística ha sido conjunta y se nota que cuidan más a los riders. A nivel competitivo también hay un salto. Estamos las seis mejores del mundo, el nivel es más alto y los errores se pagan muy caros. Entonces hay que medir bien los riesgos.

La primera prueba fue en Japón. 

Estaba muy nerviosa. La bajada me estaba saliendo muy bien, pero al final fallé en una recepción. Las condiciones de la nieve no estaban como nos dijeron. En este sentido, la primera lección que aprendí fue que te tienes que saber adaptar.

"El freeride es un deporte minoritario y es bonito poder estar entre conocidos en la élite"

Segunda parada, Canadá.

Si en Hakuba arriesgué en el descenso, aquí aflojé demasiado y me quedé con ganas de más porque sabía que podía hacerlo mejor. 

Entonces llegó Andorra y lograste ser segunda.

En Arcalís encontré el punto medio de las dos primeras pruebas. Conseguí un segundo puesto que me dio puntos importantes para mantenerme en el World Tour. 

¿Cómo recuerdas esa bajada?

Salía la quinta y entonces Marion Haerty, que había ganado las dos primeras pruebas, iba primera provisional. La nieve estaba increíble porque había nevado y pude hacer una buena bajada para desbancarla y colocarme primera. Pero entonces Michaela Davis-Meehan, que era la última en bajar, también lo hizo muy bien y se llevó la victoria por muy poco. 

Una pena.

Con Marion somos muy amigas y con Michaela nos llevamos muy bien porque nos conocemos de cuando competíamos en el Qualifier. Sin ir más lejos, el año pasado ella acabó primera y yo segunda. Así que estuve muy contenta de poder compartir podio con las dos.

Ya conocías la montaña de Arcalís.

Estuve entrenando allí hace seis años, ahora lo hago en Cerler, y también la conocía de cuando competía en el Junior. Pero tampoco supone mucha ventaja porque depende sobre todo de la nieve. Hay que pensar que la competición en Andorra estuvo a punto de cancelarse por falta de nieve, pero a última hora nevó dos días a saco y por suerte la pudimos hacer.

¿Estaba en tu mente hacer podio tu primer año en el FWT?

Al principio todo era muy estresante porque sabía que si quería mantenerme en la categoría tenía que trabajar para lograr algún podio.

"Sabía que si quería mantenerme en la categoría tenía que trabajar para lograr algún podio"

Tras Austria, cuarta de la general y objetivo cumplido.

Arriesgué mucho y no me fue del todo bien. Me caí al principio pero seguí con el descenso que tenía en mente. Creo que esto me benefició respecto a Claudia Avon, con quien me jugaba la cuarta plaza, que también se cayó.  

No se ha podido hacer la final en Verbier, en Suiza, con los mejores de cada modalidad.

Estaba de camino hacía allí cuando me dijeron que se cancelaba por el coronavirus. Es una pena porque este año se cumplían 25 de la primera competición allá en la montaña de Bec des Rosses y para mí era muy especial haberme clasificado para disputarla.

¿Cuál será la meta para 2021?

Mantenerme en el World Tour mejorando el cuarto puesto. Ahora acabo la carrera de Diseño Gráfico y tendré más tiempo para entrenar y centrarme en el freeride. Este año todo ha sido una sorpresa y físicamente no he estado al 100%, así que en 2021 espero estar mejor.

¿Te preocupa que el cambio climático afecte a la falta de nieve?

Mi proyecto de final de carrera es diseñar una campaña de concienciación y me he tenido que informar mucho sobre el tema. Cada año aumenta la temperatura y todo indica que nos iremos quedando sin nieve. Algunos estudios apuntan que en el 2050 ya no habrá glaciares en los Pirineos, pero parece que será antes de lo previsto.   

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