Onolfo va a Castelldefels para justificar la incomparecencia del CF Reus

El máximo accionista y el técnico, Ramon Maria Calderé, explicaron la situación del club al que iba a ser el rival de esta primera jornada en Tercera División, antes de la suspensión del duelo

Diari de Tarragona

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Clifton Onolfo y Ramon Maria Calderé, en el centro, en Castelldefels, este domingo por la tarde.  Foto: Piero Álvarez

Clifton Onolfo y Ramon Maria Calderé, en el centro, en Castelldefels, este domingo por la tarde. Foto: Piero Álvarez

El partido entre el Castelldefels y el CF Reus, perteneciente a la primera jornada de Tercera División, se acabó suspendiendo, tal y como estaba previsto. El encuentro, que se tenía que disputar este domingo por la tarde, no se jugó por la incomparecencia de los rojinegros, debido a la situación institucional que vive la entidad y a que el club no puede fichar a jugadores para armar su plantilla.

El CF Reus, que ya contaba con perder este primer partido, sí estuvo presente en el campo del Castelldefels, aunque fuera institucionalmente. Acudieron varios miembros de la entidad, como el máximo accionista, Clifton Onolfo, o el que debe ser el entrenador del primer equipo, en el caso de que se consiga poner en marcha un proyecto deportivo para competir esta temporada, Ramon Maria Calderé. Así lo reflejaba el acta arbitral, que habla de la presencia de «cuatro miembros» en representación del CF Reus, y añade: «No han presentado ninguna ficha federativa de jugadores y miembros del cuerpo técnico, alegando que no han llegado a tiempo para hacer todas las labores administrativas oportunas para la participación en la Liga». 

La intención del club era acudir para dejar constancia de que la entidad quería competir pero no podía hacerlo. El Castelldefels, el conjunto local, admitía que ahora los dos equipos están pendientes de lo que diga el Comitè de Competició de la Federació Catalan de Futbol, que deberá dictaminar la derrota reusense por 3-0. 

El encuentro no jugado ayer entraba dentro de unos planes rojinegros que, pese a lo complicado de la situación, viven en una cierta esperanza. El club de la capital del Baix Camp se aferra a un extremo para argumentar ese ambiente de positivismo. Tras unos días de intensas negociaciones, el CF Reus, a fin de poder desbloquear los trámites de licencias, necesitaría abonar los 221.000 euros en tanto que deuda pendiente con los jugadores del segundo equipo y no la cifra de 2,2 millones que tenía pendiente con los futbolistas del primer equipo.

El club, según la documentación que la Real Federación Española de Fútbol envió a la Federació Catalana, tenía pendiente esa deuda con el filial y no la total, dado que también sostiene que ha podido demostrar que los jugadores del primer equipo han cobrado sus cantidades pendientes. 

Se trata, así pues, de una cantidad mucho más reducida y, por lo tanto, asequible. Los otros 2,2 millones constituyen una cantidad que reclama La Liga y que, según el CF Reus, no tienen relación con los requisitos de la Federación Española. Un pago de esos 221.000 euros en las próximas horas podría empezar a desencallar la situación, aunque el estado de las cosas es igualmente crítico porque el reloj corre en contra. 

Si la institución del Baix Camp no consigue subsanar esa deuda y desbloquear las licencias, será expulsado en la segunda jornada de competición, este próximo fin de semana, según la Federació. Los plazos, pues, son muy justos, y más cuando se está pendiente de los respectivos trámites y de los pasos que pueda dar el administrador concursal, David López, además de lo que haga Onolfo. 
El CF Reus debería medirse el próximo domingo, en el Estadi, frente al Vilafranca, a las 12 h. 

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