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Pablo Marí, casilla de salida hacia Primera

El central pisa fuerte. Con solo 21 años, el autor del gol de la victoria ante el Lleida es uno de los jugadores indiscutibles en el Nàstic. Su progresión dibuja una trayectoria hacia lo más alto
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Pablo Marí celebra el tanto conseguido el pasado domingo frente al segundo clasificado de la tabla, el Lleida, en el Nou Estadi. Foto: Lluís Milián

Pablo Marí celebra el tanto conseguido el pasado domingo frente al segundo clasificado de la tabla, el Lleida, en el Nou Estadi. Foto: Lluís Milián

A primera vista Pablo Marí es un jugador que engaña. Por su estatura (1,91 m) y esa barba que otorga dureza a su rostro nadie diría que tiene solo 21 años. Que es el jugador más joven de la primera plantilla del Nàstic. No solo despista por su apariencia. En el campo también confunde. El ‘5’ grana tiene más pinta de un veterano curtido en mil batallas que un recien salido de la ‘Academia’ del Mallorca. Tiene dotes de liderazgo y en el campo ejerce jerarquía, comandando junto a Xisco Campos la defensa más sólida del grupo 3 de Segunda B.

El valenciano es uno de esos futbolistas con planta. Un central con clase. Distinguido en la salida del balón, contundente al corte y poderoso en el juego aéreo. En las dos áreas. En defensa y en ataque, como exhibió el domingo logrando el gol de la victoria del Nàstic ante el Lleida. Un testarazo que podría valer medio ascenso. Era su segundo tanto esta temporada. Ante el Olímpic de Xàtiva ya abrió el camino al triunfo. También de cabeza, rematando un centro de Xisco peinado por Marcos.

 

Impulso de Moreno

Pablo Marí aterrizó en Tarragona casi de incógnito. Con la temporada iniciada. Los primeros días fueron de un intenso trabajo. Aclimatación a un entorno más exigente. Venía de un Mallorca B recién descendido a Tercera. Una temporada en la que todo salió del revés. El paso a todo un Gimnàstic requirió paciencia y esfuerzo.

No debutó hasta la jornada 8, ante el Olímpic Xàtiva. Era uno de los jugadores ‘coperos’. Destinados a robar minutos en la Copa del Rey. La llegada de Vicente Moreno al banquillo grana dio paso a su asentamiento en el eje de la zaga.

El técnico de Massanassa le dio confianza. Sabía que podía contar con él. Tenía excelentes informes de su etapa como entrenador de la Federación de Fútbol de la Comunidad Valenciana (FVF). Era cuestión de darle minutos. Marí no le defraudó. El central valenciano se convirtió en indiscutible. Un jugador vital en la remontada y en las eliminatorias de play-off.

Esta campaña, Pablo sigue su curso. Asentado en el eje de la zaga continua evolucionando como jugador. Todavía tiene tiempo de pulir detalles. Mejorar aspectos propios de la juventud. En la plantilla tiene guías extraordinarios para aydarle en ese largo camino que le queda por recorrer. Está más cerca de la casilla de salida que de la meta. Con una carrera por delante que, de seguir con la misma progresión, apunta alto. A Primera.

Ya pisó la máxima categoría cuando solo tenía 18 años. Joaquín Caparrós le dio la alternativa en un Granada-Mallorca (2-2).Un bocado a una división a la que parece estar predestinado.

Pero Marí tiene los pies en el suelo. A día de hoy está en Segunda B. En un Nàstic que apostó por él sin pensarlo y con el que comparte camino. Le resta un año de contrato más con la entidad grana (con otro opcional). La próxima parada de los dos es Segunda.

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