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Pacheco y Marruecos, premio de la Montaña

Los dos socios del Nàstic subieron a Andorra en bici para sumarse a la Marea Grana

JAUME APARICIO LÓPEZ

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Marc Marruecos y Ricardo Pachecho juntos en el Estadi Nacional durante el encuentro disputado entre el Andorra y el Nàstic. foto: i delaurens

Marc Marruecos y Ricardo Pachecho juntos en el Estadi Nacional durante el encuentro disputado entre el Andorra y el Nàstic. foto: i delaurens

Hacía tiempo que la Marea Grana no salía de Tarragona y con tantas ganas de animar a su equipo lejos del Nou Estadi. La desilusión de temporadas decepcionantes y la pandemia de Covid-19 habían impedido (o reducido al mínimo) que los seguidores del Nàstic acompañaran a sus jugadores en los encuentros de visitantes. Esta campaña es diferente. Si en el Nou Estadi se nota la implicación de la grada, en Andorra esa sensación de comunión con el equipo se amplificó con la presencia de más de 200 seguidores tarraconenses en los asientos del Estadi Nacional del Principat. No pararon de animr en todo el encuentro. Ni siquiera cuando la derrota era inevitable. Entre ellos, dos aficionados muy especiales que se habían pegado la paliza de subir al país pirinaico en bicicleta: Ricardo Pacheco y Marc Marruecos.

Para el que fuera dirigente de la Federació de Penyes del Nàstic Ricardo Pacheco seguir al equipo en bicicleta no es nada nuevo. Fueron sonados sus desplazamientos en la temporada de Primera División y posteriores. Aún recuerda el último que hizo a Soria junto con el recordado periodista Rafa González y Agustí Mallol ejerciendo de ‘directores técnicos’ desde el coche. Pero hacía tiempo que no volvía a la carretera. Este año le apetecía recuperar esa tradición y qué mejor que hacerlo en Andorra, escenario de grandes etapas ciclistas. Tanto de La Vuelta como también del Tour de Francia. Algunas de ellas con su hermano Fernando Pacheco en el pelotón vistiendo los colores de Banesto o Teka.

‘Ricard’ salió de su casa de Vilallonga a las 4:45 y después de 8 horas y 44 minutos llegó a las puertas del Estadio Nacional de Andorra. «Contando paradas en Ponts y La Seu d’Urgell para hacer un café» y con algún que otro percance», apunta. Aún no había salido el sol cuando un bache provocó que se le volcara la bolsa en las que llevaba los recambios y herramientas necesarias para solventar cualquier avería. «Sin luz ni nada creo que lo recuperé todo, pero igual dejé algo. Hasta que no haga inventario no lo sabré», admite divertido. El recorrido de 276 kilómetros le llevó por Alcover, Montblanc, Tàrrega, Guissona, Ponts y Andorra. Un trayecto con especial dureza en la zona de Ponts. Nada que un ciclista de tradición no pudiera superar con cierta facilidad. Tanta como para llegar a meta antes de tiempo. «Hasta me dio tiempo de comer algo con unos amigos», ríe.

Esto no ha acabado. La próxima etapa será Castellón. Esa salida está asegurada aunque su ilusión sería llegar hasta Sevilla. Un recorrido que haría en varios días y siempre y cuando, «el trabajo me lo permita». Con 62 años, Ricard Pacheco está en perfecta forma.

Para Marc Marruecos el ‘ascenso’ a Andorra fue un entrenamiento de recuperación. Duro, eso sí, pero una forma de mantenerse activo mientras no se cura de una lesión que le impide participar en las carreras de montaña. Su preparador le recomendó hacer bicicleta durante unas semanas, el tiempo que necesitaba para recuperarse de las molestias físicas y se lo tomó al pie de la letra. «Vi que el Nàstic subía a Andorra el 3 de octubre y pensé que era un como hacer un entrenamiento ‘cañero’», explica. No le hizo falta convencer a su padre, socio del Nàstic también, para hacerle de asistencia en los 198 kilómetros que separaban su casa en Llorenç del Penedès y el Estadi Municipal de Andorra. El sábado a las 7.30 horas arrancaba «mi primera vez con una distancia tan larga en bicicleta». La planificación del viaje marcaba dos paradas largas. Una para almorzar y otra para comer. Pero el buen ritmo hizo que estando en Ponts para hacerse unas fotografías decidiera suprimer la parada de la comida y sustentarse con parones breves para refrescarse y comer algo de fruta. Así hasta Andorra donde llegó con tiempo de sobra para acudir al campo. Ni el juego del Nàstic ni el resultado (2-0) le acompañaron pero este socio grana, curtido en la derrota de Llagostera -«me hice socio por la rabia que me dio quedarnos a las puertas del ascenso», dice- Marc Marruecos acabó «muy contento y satisfecho de haber podido completar el entrenamiento». La idea era una y nomás, pero encima de la mesa tiene la propuesta de Ricard Pacheco de acompañarle a Castellón. «Me lo pensaré», asegura mientras su cabeza ya planifica su próximo ‘entrenamiento’ con el Nàstic.

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