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Paco Gilabert, una vida de fútbol

Ha estado vinculado al CF l'Ampolla como jugador, como entrenador y actualmente como presidente. Dirige el club local desde 2008 y asegura que el equipo tiene calidad para luchar por el ascenso a Segunda Catalana

Gerard Virgili

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Paco Gilabert, presidente del  CF Ampolla, con la camiseta del club. FOTO: JOAN REVILLAS

Paco Gilabert, presidente del CF Ampolla, con la camiseta del club. FOTO: JOAN REVILLAS

La pasión por el deporte puede expresarse de muchas maneras distintas, y hay quienes deciden que esta vocación les acompañe durante toda la vida. Es el caso de Paco Gilabert, de 68 años, que forma parte del reducido grupo que ha vivido el fútbol desde todos los puntos de vista: como jugador, como entrenador y, ahora, como presidente.

Sus andanzas deportivas comenzaron en L’Ampolla, su pueblo natal, donde jugó de niño. La mayor parte de su etapa formativa, sin embargo, llegó cuando tuvo que desplazarse a Tarragona por estudios.

Destacó en el fútbol base del Nàstic como defensa central, y su talento sobre el césped le llevó a ser convocado por la Federació Catalana juvenil a los 16 años. En esta etapa, en la que se encontraba en su mejor momento y rebosaba potencial de mejora, el Barça mostró interés en él para incluirlo en sus filas en la siguiente campaña, pero su carrera se truncó abruptamente: una grave lesión dejó a Paco Gilabert en rehabilitación durante un largo año y medio en el que incluso tuvo que pasar por quirófano.

Cuando se recuperó, Gilabert jugó en el CF Vilanova, en Tercera División, y más tarde en el Alcanar y La Cava, ambos equipos de la liga Preferente. A sus 23 años, una segunda lesión le apartó definitivamente de los terrenos de juego, y durante un tiempo se desvinculó del mundo del fútbol. Ingeniero técnico de profesión, decidió tres años más tarde que no quería alejarse de su vocación, y fue en su pueblo donde retomó su relación con el deporte rey: a los 26, un joven Paco Gilabert se hacía cargo del primer equipo del FC Ampolla como entrenador.

Gilabert no tardó en demostrar su capacidad para liderar el equipo, y el Ampolla ascendió a Regional Preferente bajo su mando, que equivaldría a la actual Primera Catalana. Fue en el equipo ebrense, en el de su pueblo, donde pasó más años como entrenador, un total de 12 distribuidos en tres etapas distintas en las que el club logró varios ascensos. El ampollense, que recuerda con especial cariño su paso por la entidad a la que dedicó la mayor parte de su carrera como entrenador, no quiere que sus triunfos se entiendan como méritos individuales: «Lo hicimos bien porque tuve la suerte de encontrarme con juntas directivas que confiaron en mí y con jugadores profesionales y de calidad», explica Gilabert.

Su trayectoria como entrenador le deparó más éxitos, y es que hizo de su gestión un sinónimo de eficacia: su paso por el Jesús Catalònia se tradujo en dos ascensos en cuatro años, mientras que en el Alcanar y en el Aldeana logró que ambos clubs ascendieran en tres ocasiones.

Actualmente, Paco Gilabert es el presidente del club de su pueblo natal, del CF Ampolla, en el que consiguió ascender en su primer año en un cargo que mantiene desde 2008. Como presidente, el ampollense se muetra agradecido a todo aquél que hace posible que se pueda disfrutar del fútbol en la localidad: «Tanto el ayuntamiento como los patrocinadores, los jugadores, los socios, todos permiten que sigamos adelante y que crezca tanto el equipo como el fútbol base», explica Gilabert. Ahora, a sus 68 años, le gustaría ver un relevo generacional: «Falta gente joven que esté dispuesta a sacrificarse por el fútbol. Tenemos que encontrar un relevo, y para ello hace falta que la gente de un paso adelante y se implique, que sea valiente».

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