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Para echarse a temblar

Los registros del Nàstic no invitan al optimismo. El equipo debe mejorar si quiere conseguir la permanencia, aunque sea en la última jornada

Diari de Tarragona

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Semana larga en Can Nàstic. La derrota en Lorca ha hecho saltar por los aires la sensación de que todo estaba más o menos controlado. Se contaba con ganar. Ni siquiera se contemplaba el empate. Eran los tres puntos más claros de los que quedaban en calendario. Porque eran los más accesibles. Y más, después de que se confirmara el descenso del equipo murciano a escasos minutos para el inicio del encuentro.

Los granas tenía todo de cara para salir del Francisco Artés Carrasco con la salvación virtual. 7 puntos de distancia con solo 18 por jugar dejaba un escenario francamente bueno. Pero el gol de Dani Ojeda y la incapacidad del equipo de reaccionar dejó en la hinchada tarraconense una sensación de pánico aterrador. Ya no parece nada fácil sumar 7 puntos (los que necesitan para llegar a la cifra de 50). Porque aunque aún hay un margen de cuatro puntos, los registros del equipo no invitan al optimismo.

Para empezar, los resultados ante equipos de la zona baja de la tabla. Ocho equipos conforman la parte inferior de la clasificación. Cierra la lista el Sevilla Atlético, seguido de Lorca, Barça B, Córdoba, Almería, Cultural y Alcorcón. El Nàstic ha jugado 12 partidos contra ellos. El balance en esos envites directos es desgarrador.

Sólo 2 victorias, además de 2 empates y ¡7 derrotas!. Tan sólo ha sido capaz de superar al Córdoba en el Arcángel (1-5) y al Sevilla Atlético (2-1) en el Nou Estadi. Solo los dos filiales, de Barça y Sevilla, han sido incapaces de ganar al cuadro grana. Los andaluces aún pueden hacerlo, mientras que los azulgrana empataron en los dos partidos.

Nano Rivas llegó al banquillo para enderezar el rumbo. Quiso darle personalidad al equipo conseguir una regularidad en juego y resultados. En varias ocasiones ha llegado a parecer que lo encontraba. Hace 21 días la felicidad se había instalado con los triunfos ante Lugo y Valladolid. Pero Oviedo, Numancia y, sobre todo, Lorca ha vuelto a sacar la versión insulsa del equipo. La defensa ha mejorad con un gol en cinco partido, pero la parte ofensiva ha entrado en una fase de sequía goleadora. El Nàstic suma tres partidos sin marcar.

Con el técnico de Ciudad Real en el banquillo se han sumado 15 puntos de 39. A razón de 1,16 por partido. A este ritmo no alcanzaría los 50 puntos, se quedaría en 48 y tocaría rezar a Santa Tecla.

El equipo grana lidera la Segunda división en dos registros: el de tarjetas amarillas (112) y faltas cometidas (621).

La oportunidad perdida en Lorca es de esas que generan desesperación. Si encima, la imagen de los jugadores no corresponde con lo que se espera de ellos, las consecuencias suelen ser imprevisibles. Josep Maria Andreu, presidente del Nàstic, puso voz al enfado de toda la hinchada. También a la treintena de aficionados que se desplazaron a la población murciana para ver a sus jugadores hacer el ridículo y no tener siquiera el reconocimiento de los futbolistas. A excepción de Molina (siempre Xavi), Omar, Kakabadze y Javi Márquez.

El presidente exigió unas disculpas que no llegaron. La amenaza de fractura se hizo evidente y aún permanece. No desapareció ni con el mensaje de Nano Rivas a las redes sociales, en los que se intuía ese ‘perdón’ que había pedido Andreu.

La confianza ciega del técnico manchego se ha resquebrajado y solo una victoria frente al Osasuna puede hacer volver las aguas a su cauce.

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