Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Pedro da con la tecla (Ebro 0-2 Nàstic)

Un doblete de Pedro Martín supone el primer triunfo del Nàstic del curso. Una victoria en fiestas de Tarragona que puede celebrar el despegue de su equipo

Jaume Aparicio

Whatsapp
Pol Ballesteros y Brugui celebran el triunfo frente al Ebro. Foto: Nàstic

Pol Ballesteros y Brugui celebran el triunfo frente al Ebro. Foto: Nàstic

El gol es caro. Se paga porque decide partidos. Si quieres sumar de tres en tres, como exige un club con vistas a regresar al fútbol profesional, necesitas goles. Y pocos jugadores tienen tanto gol como Pedro Martín. Todo el verano mareando la perdiz (y tanteando otros delanteros) para acabar pagando unos 180.000 euros (impuestos incluídos) que a estas alturas del curso, con solo cuatro partidos, ya parecen pocos. Tres tantos acumula el malagueño. Los dos últimos en Zaragoza para darle tres puntos de oxígeno al Nàstic. Un triunfo a domicilio en un partido feo, de Segunda B, en campo tan de Segunda B (césped artificial y medidas claustrofóbicas) y con un equipo tan de Segunda B como el CD Ebro. 

Xavi Bartolo anticipó cambios. De futbolistas y también de fórmulas para simplificar la idea de juego. Pero lo que no avanzó fue que daría un vuelco al sistema. Arrinconó el 4-3-3 y dio paso a un 3-4-3. Más allá de los motivos que llevaron al cuerpo técnico a apostar por los tres centrales, la decisión revela esa inquietud táctica del entrenador ilerdense de reparar fugas y de adaptar las soluciones a los jugadores y al escenario La apuesta funcionó pero no desde la defensa, sino desde el ataque. Los goles de Pedro dieron confianza al equipo. Pusieron ese punto de contundencia que se pedía a gritos.

En un terreno de juego corto, el medio del campo se reduce a un espacio donde los futbolistas deben actuar más rápido de lo habitual. Tocar pronto, al primer toque si es posible y estar pendiente de acudir a las ayudas defensivas en las segundas jugadas. Más todocampistas que nunca, Viti y Petcoff les costó aparecer a los centrocampistas ni siquiera para hacer de continuistas. Hubo fases en las que parecía que se escondían o quedaban enmarañados entre los mediocentros rivales. 
Esas mismas caídas pero en ataque es las que debían aprovechar Brugui y Pol Ballesteros. Las bandas quedaban para Pol Valentín. En los primeros minutos se notó la adaptación del Ebro al terreno, mientas los granas trataban de asumir las particularidades al tiempo que lo hacían a las virtudes tácticas del equipo rival. 

El problema tarraconense seguía siendo su tibieza en las áreas. Con la altura de sus futbolistas debe sacar más provecho de las jugadas a balón parado. Especialmente en campos propicios a resolverse en la estrategia como el Pedro Sancho de Zaragoza. 

En defensa, a esa falta de contundencia se le suman los fallos individuales. Como la pérdida de Juan Rodríguez que regaló la ocasión más clara, y la única, que tuvo el Ebro en el primer acto. A trancas y barrancas, sin que ningún jugador del Nàstic acertara para despejar, el balón llegó a Fran García que se encontró con un enorme Bernabé. 

El Nàstic trataba de encontrar esas secuencias de juego que sabían podían desarmar al cuadro local, pero fallaba la precisión ante una defensa, la aragonesa, que no concedía ni un milímetro a los atacantes tarraconenses. 

La mejor solución grana para acercarse al área de Loscos fueron las transiciones. Agarró una buena Valentín por el costado diestro para acabar haciéndole llegar, con algo de fortuna, el balón a Albarrán en el lado opuesto. El ex del Badalona tenía todo para marcar. Inexplicablemente el cuero no acabó en la red. Fue desviado por el pie del arquero local. 

Pese al fallo, el Ebro pareció acobardarse y no dio más trabajo en el último cuarto de hora del primer tiempo. Sin dominio, pero con el miedo del rival a su favor, el Nàstic pudo adelantarse en un nuevo contraataque que desbarató la puntera del central arlequinado que privó a Pedro rematar a puerta vacía el centro de Pol Ballesteros.

El partido con ese ritmo a rebufo de las ocasiones de uno y otro equipo no acababa de dibujar un escenario claro. Ni a favor, ni en contra. Hasta que Pedro lo aclaró todo. El delantero se vació corriendo para presionar y para atacar al espacio por detrás de la defensa aragonesa. Esa insistencia tuvo su merecido premio. Acompañó a Ballesteros a por uno de los pocos balones que dejó pasar Espín. El de Vilassar no llegó a controlar pero fue lo suficientemente avispado como para punterar el esférico con el fin de sortear al guardameta del Ebro y dejar a Pedro, solo para rematar a puerta vacía. 

Si se criticaba al equipo por hundirse cuando encajaba un gol, es justo resaltar su crecimiento cuando se puso por delante del marcador. Los futbolistas granas ganaban más duelos y se imponían en las pelotas divididas. El panorama estaba de cara. El campo hacía bajada para los tarraconenses que encontraron el segundo en una nueva aparición del pichichi grana. El killer malagueño atrapó una balón en el medio del campo y salió disparado hacia la portería del Ebro. Su definición dejó claro el acierto de tener un delantero de su talento en la plantilla. Aunque sea pasando por caja. Un futbolista que gana partidos no tiene precio.

Temas

Comentarios

Lea También