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Pedro del Campo regresa a su jardín

El Nàstic visita al Olot en el que será el último amistoso de la pretemporada

JUANFRAN MORENO MARCELO

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Pedro del Campo en un partido esta pretemporada frente al Girona. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Pedro del Campo en un partido esta pretemporada frente al Girona. FOTO: FABIÁN ACIDRES

El Olot-Nàstic (18.30 horas) será el último amistoso que cerrará la pretemporada grana. Un test final ante un rival de menor categoría, los gerundenses jugarán este curso en la Tercera RFEF, pero que tendrá un sabor especial para uno de los nuevos fichajes de la entidad tarraconense durante este mercado de verano. Pedro del Campo regresa a su jardín el que destiló calidad durante cuatro temporadas. El Municipal d’Olot fue testigo del crecimiento de un futbolista que llegó procedente del Figueres con el que había dominado la Tercera División durante siete años con un brazalete. Su llegada al Olot se produjo por simple inercia. Su salto al bronce se había dilatado demasiado en el tiempo.

Pedro del Campo acumuló 106 partidos durante sus cuatro años como jugador del Olot. No necesitó ni de adaptación ni a su nuevo equipo ni a una categoría superior porque su fútbol encaja fácilmente en cualquier equipo. Es un jugador que puede actuar tanto en la banda como en el centro del campo y que posee una calidad impropia del fútbol de bronce. Para el tiempo con el cuero en sus pies y corretea con él bien pegadito provocando que los rivales sientan impotencia al ver que es imposible robarle el cuero.

Su alto nivel ofrecido durante todas las temporadas en las que estuvo en el Olot no pudo impedir que la temporada pasada evitara el descenso del equipo de La Garrotxa. Lo intentó, siendo una pieza indiscutible, pero la mala dinámica le condenó a él y a su equipo al descenso a la 3ª RFEF. El Nàstic activó el radar cuando conoció el desenlace de la temporada. Pedro del Campo era un futbolista que tenía que jugar en la Primera RFEF por pura coherencia futbolística. Sabía que iba a ser duro sacarle de un club en el que ya era un emblema, pero el Olot no puso demasiadas trabajas consciente de su techo futbolístico y se llegó a un acuerdo que benefició a todas las partes.

El conjunto grana estuvo rápido para adelantarse a otros muchos conjuntos de la tercera categoría del fútbol nacional que también le tenían en su agenda. Fue un fichaje estratégico que no presentaba incertidumbres en el horizonte. Experiencia, talento y encaje en la idea del jugador eran los tres pilares que permitían apuntar a que en aquella llegada había pocas opciones de errar.

Durante la pretemporada ya se ha podido comprobar de primera mano que Pedro del Campo es un futbolista especial. Uno de esos jugadores que llama la atención cuando recibe el balón. Posee un don innato para manejarlo con soltura y asociarse con él. Además no le quema cuando lo recibe en la base de la jugada, una de las virtudes que más valora Agné del que apunta a ser el mediocentro ofensivo en el doble pivote.

Antes de que comenzaran los amistosos de verano, todo apuntaba a que Del Campo iba a jugar como falso extremo en la banda izquierda. Esta posición ya la había ocupado en el Olot en muchos encuentros durante los últimos años. Sin embargo, Agné desde un primer momento le situó en la sala de máquinas, dándole total libertad para mover al equipo. Las funciones de falso extremo se las prefirió encomendar a Jannick Buyla y Francesc Fullana, otros dos jugadores que pueden actuar tanto directamente desde la sala de máquinas como partiendo desde el costado izquierdo.

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