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Deportes ENTREVISTA

Pereira: «Sin estar bien, estamos a ocho del play-off»

El delantero gallego del Nàstic está convencido de que con Xavi Bartolo en el banquillo el equipo revertirá la situación

Jaume Aparicio

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Jonathan Pereira posa para el Diari después del entrenamiento en la Pobla Mafumet. FOTO: pere ferré

Jonathan Pereira posa para el Diari después del entrenamiento en la Pobla Mafumet. FOTO: pere ferré

Jonathan Pereira (Vigo, 32 años) es una de las apuestas del Nàstic esta temporada. Un delantero de contrastada experiencia en Primera y Segunda División que aceptaba bajar un escalón para enrolarse en un proyecto ambicioso. De momento, ni a nivel individual ni colectivo están saliendo las cosas, pero está seguro de que con el trabajo del equipo y el suyo personalmente se podrá revertir la situación.

¿Imaginaba que sería tan complicado esto de la Segunda B?
No, porque somos el Nàstic y el equipo está hecho para pelear por las plazas de arriba. Pero por el nombre y el escudo no ganas todos los partidos. Hay que dar mucho más. No estamos a la altura de las expectativas marcadas por el club, el equipo y los jugadores. Somos conscientes de que no estamos haciendo las cosas bien. Se está trabajando mejor de lo que los resultados reflejan. Corregir los errores que nos cuestan partidos. El equipo lo da todo en los entrenamientos y en los partidos pero hay que reflejarlo en los resultados.

A nivel personal, ¿qué es lo que más le está costando de asimilar?
Los campos de césped artificial que hacía 15 o 16 años que no pisaba, desde que era juvenil. Te tienes que adaptar. Llevo muchos años en esto y sé que te tienes que adaptar a todo: clima, terreno, posiciones, etc. No es excusa para nadie, pero es de las cosas que más te llama la atención.

¿Cuándo decide bajar a Segunda B uno se lo imagina?
Sí, está claro. Sabes qué tipo de campos, equipos y juego hay en Segunda División. Cuando sales al campo lo haces para darlo todo y ganar.

¿Uno está suficientemente preparado para dejar ese fútbol profesional y meterse en el barro?
No. Es el día a día con los compañeros, entrenar en campos como el de la Pobla, que ayuda para preparar los partidos en caucho, y los partidos lo que te demuestra que hay que remangarse y ponerse a la altura de los rivales, sino te pintan la cara, como nos está pasando. Cuesta pero o te adaptas o te quedas atrás.

¿Cómo lleva la poca participación (solo tres partidos)?
Cuesta. Vienes preparado para ayudar al equipo y cuando no lo haces dentro del campo es complicado. Además, por mi forma de ser, se me nota en el carácter. Se me ve más apagado y triste. No es algo nuevo. Me ha pasado muchas veces en mi carrera. Así que estoy preparado para ayudar sino desde dentro desde fuera. Entrenar siempre bien para cuando llegue la oportunidad aprovecharla.

Ha superado una sanción de cuatro partidos por unas palabras que usted asegura que no dijo. ¿Qué se puede hacer para proteger más al futbolista en estos casos en los que el árbitro tiene la verdad?
Profesionalizando más el aspecto arbitral, como es en Primera y Segunda. El mero hecho de grabar las conversaciones de los árbitros  por el pinganillo hubiera reflejado claramente que no le dije eso al asistente. Quiso justificar con algo que no dije una expulsión absurda. Tengo la conciencia tranquila. El banquillo es testigo de que no le dije esas palabras al árbitro. En todos mis años de profesional jamás me han expulsado por faltar al respeto a un árbitro o un compañero. Se lo inventó para perjudicarme en lo deportivo, cuatro partidos es una animalada, y en lo personal, manchando mi nombre. Esa misma semana hubo un conato de pelea en otro partido y a los responsables les cayeron dos partidos. Por suerte pasó y ya estoy disponible.

¿Cuáles deben ser las claves para revertir esta situación?
Invito a todo el mundo a que venga a vernos entrenar. Que vea cómo nos lo dejamos todo en el campo y apretamos en cada balón. El juego es correcto, siempre mejorable, pero hay que tener paciencia. Creer en el entrenador porque los resultados llegarán.

Han sido unos días complicados para el técnico, con su futuro en el aire. ¿Cómo lo habéis vivido?
El lunes nos dijo el míster semana normal y nos aislamos de todo lo que pudiera pasar. Estamos con la cabeza puesta en el Badalona. Confiamos en el míster. Tenemos que ejecutar mejor lo que nos transmite. Él también clarificar, como está haciendo en los últimos partidos, mucho todo. No buscar más problemas de los que tenemos por los resultados. Confiar en nosotros. Mejorar en las dos áreas. Creamos ocasiones, pero nos falta materializarlas. Atrás nos hacen goles con poco. Aspectos que nos cuestan los partidos. Las cosas van a cambiar con Bartolo.

El 4-4-2 le beneficia. ¿Ha llegado el momento de Jonathan Pereira?
A mí, sinceramente, es el sistema que más me gusta. Por mis características me puedo adaptar tanto a perfiles como Amang o Pedro o el que esté. Me gusta jugar con dos delanteros arriba, también para presionar más y recuperar más rápido. Creo que lo mantendremos y estoy contento. Si luego me toca ayudar al equipo, para lo que estoy aquí, aportar para sumar de tres en tres.

¿No es la primera vez que el Nàstic le ha intentado fichar?
Me llamaron varias veces pero cuando más cerca he estado de firmar fue el invierno pasado. Estuvimos negociando dos días antes de acabar el mercado y llegamos a un acuerdo de años y cantidades. Busqué información sobre la ciudad. Solo faltaba enviar los contratos y al día siguiente, de repente, el club por su parte decidió romperlo y firmar otros jugadores. Otros años hablé con Viqueira. Al final se dio este verano y estoy contento con la ciudad y la afición.

¿Una afición que está molesta?
Lógico por los últimos años y el inicio de esta temporada. Pero me han dicho que en cuanto el equipo dé un poco nos llevarán en volandas.

Es complicado aceptar una propuesta de un club con una dinámica como la que arrastra el Nàstic.
No porque el proyecto es muy bueno. Hablabas con Parés y el míster y notabas esa alegría de iniciar un proyecto y estar seguro que la flor volvería a salir. Me uní encantado y sigo encantado.

Queda mucha liga por delante.
Sin estar nada bien, estamos a ocho puntos del play-off. Lo que tenemos que hacer es cambiar la dinámica. Meter esas ocasiones que estamos fallando. Ser más rocosos atrás y saldremos de esta situación.

¿Ha sido el Villarreal, donde ha vivido tres etapas distintas, el club de su vida?
Considero que es mi casa. Llegué con 15 años a la cantera. Me inculcaron los valores de una gran familia que era y que ha crecido mucho más. Junto con el Celta, que soy socio y seguidor, es el equipo que ha marcado mi vida.

Compartió vestuario con Riquelme, una leyenda del fútbol y especialmente para los argentinos como su compañero Petcoff, que idolatra al ex de Boca.
Era un show. Cuando él tenía la pelota se paraba el tiempo. Salvando las distancias con Messi que cuando coge el balón sabes que va a pasar algo, con Riquelme era igual. A parte, me quedo con la persona. Su humildad, su forma de hablarte y sus consejos. Es lo que te marca en estos grandes jugadores. Luego hay otros que van más a la suya. Era buena gente. Te ayudaba.

Fue una época dorada del Villarreal.
Hace poco salió de los 25 años que lleva en Primera 17 en Europa. Para un equipo de una ciudad de 30.000 habitantes... La familia Roig ha trabajado muy bien. Lo ha demostrado siempre. Incluso cuando se descendió se subió al año siguiente. Es un club ejemplar para los equipos humildes.

Sólo dos temporadas has jugado en Galicia (Ferrol, 2007/08, y Lugo, 2015/16). ¿No ha habido morriña?
Sí que la tengo. Cuando me retire me voy a vivir a Vigo de cabeza. Pero no se ha dado muchas veces el poder jugar allí. Solo dos años. Me adapto a todos los climas.

¿Nunca ha tenido el gusanillo de jugar en el extranjero?
No. Tuve bastantes ofertas. Nunca me llamaron. Unas por los países y otras por el salario. Hace dos años nació mi hija y ya es más difícil. O hay mucho dinero o no te merece la pena. Sí que hubo un año que estábamos abiertos a salir. Pero por motivos personales nos quedamos.

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