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Prim se corre su mayor juerga

Centenares de seguidores rojinegros celebraron el ansiado ascenso por el centro de la ciudad tras finalizar el partido

Francesc Gras

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Euforia desatada de los aficionados rojinegros en la plaza Prim. Foto: A.M

Euforia desatada de los aficionados rojinegros en la plaza Prim. Foto: A.M

Los seguidores rojinegros dieron rienda suelta a la celebración tras el pitido final del árbitro y después de una semana acumulando muchos nervios. Si el CF Reus Deportiu ha hecho historia, los festejos de ayer también tenían que escribir una de sus páginas más épicas. Tras disfrutar del ascenso con los jugadores en el mismo césped del estadio, los incondicionales rojinegros se desplazaron de inmediato a la plaza Prim. Muchos de ellos ya empezaron a celebrarlo ondeando banderas y con el claxon como banda sonora. La felicidad era enorme.

Antes de las 9 de la noche, el centro de la ciudad ya era una auténtica fiesta sin control. Liderados por los integrantes del grupo RedBlacks, las centenares de personas reunidas en la plaza Prim repasaron todos los grandes hits. Desde el Reus Deportiu, lalalalalalaaaa hasta Campeones, campeones sonaron hasta la saciedad. Se lanzaron cohetes y se encendieron numerosas bengalas ante la atenta mirada de algún despistado que todavía no se había enterado de la victoria del Reus. También corrió la cerveza y otros combinados.

Así, y sin tregua, durante más de una hora con Prim como testigo de lujo. Sorprendió, precisamente, que la estatua del general reusense no fuera objeto de demasiadas decoraciones como ocurre en otras ocasiones. Eso sí, desde hace días ya lucía una cinta en la cabeza con los colores del equipo.

Pero aquí no terminó todo. Y es que, para sorpresa de muchos, los héroes del ascenso a la Segunda División A no acudieron a la plaza Prim como suele ser habitual. La celebración en el Estadi Municipal había sido más larga de los esperado e, incluso, con cava incluido para toda la afición.

Cena en el Vermut Rofes

Esto no representó ningún problema importante para un centenar largo de aficionados. En un ataque espontáneo decidieron subir por la calle Llovera y dirigirse hacia el restauranteVermut Rofes donde la plantilla y la directiva rojinegra tenía pensado celebrar la cena de la victoria. Allí siguieron los cánticos a favor del máximo accionista del club, Joan Olivé, que salió a saludarlos. También dieron la bienvenida a los jugadores que iban llegando con sus parejas en cuentagotas. La noche y la fiesta seguían.

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