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Promesas incumplidas

Análisis. La Primera RFEF será una categoría con más potencial, pero con demasiado riesgo económico

JUANFRAN MORENO MARCELO

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Luis Rubiales, presidente de la RFEF, habla en un acto de la Federación. FOTO: EFE

Luis Rubiales, presidente de la RFEF, habla en un acto de la Federación. FOTO: EFE

El 17 de agosto de 2021 siempre será una fecha recordada porque es el día en el que la Segunda B PRO murió sin haber nacido, dando paso a una Primera RFEF que será un quiero y no puedo en toda regla.

Ahora más que nunca los clubes ven la Segunda División como una salvación porque el fútbol de bronce seguirá siendo lamentablemente un pozo sin fondo que pondrá en jaque las cuentas económicas de las entidades participantes. Una categoría a la que solo la salvará la ilusión de sus 40 clubes y sus aficionados y el talento de esos futbolistas que se alejan de excusas y pisan con firmeza en el barro.

Hace poco más de un año, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) anunció la creación de una nueva categoría, la tercera del fútbol nacional, que entraría en funcionamiento la próxima temporada y que tenía como objetivo reducir la distancia con la Segunda División. Alejar el fútbol de bronce del amateurismo y situarlo cerca o casi a la par del fútbol profesional. «La joya de la corona», así se consideraba a esta nueva categoría por parte de la Federación.

Una nueva división en la que habría menos equipos, con más potencial consecuencia de un mayor presupuesto económico gracias al respaldo de la RFEF y a los ingresos procedentes de la venta de los derechos televisivos. Lo del potencial de los equipos se ha cumplido a medias, porque si son más fuertes a nivel deportivo es porque los equipos han puesto toda la carne en el asador sobre el verde realizando un mayor esfuerzo económico en tiempos de crisis. Eso sí, siguen existiendo los gigantes y los clubes humildes que intentarán competir gracias a que el deporte no entiende de carteras. De los derechos televisivos hablaremos a continuación, pero se puede afirmar sin tapujos que nada ha sido lo esperado.

Uno de los puntos clave para vitorear que la PRO iba a ser una categoría profesional es que la venta centralizada de los derechos televisivos iba a provocar que los presupuestos de los equipos participantes iban a aumentar de manera considerable. Se hablaba de cifras mareantes que con el paso de los meses iban disminuyendo hasta caer a los 15 millones anuales por tres años que pedía la RFEF en la primera convocatoria. Fracasó y el pasado martes se confirmó cuando la RFEF anunció que Footers había comprado los derechos por 8,33 millones de euros anuales durante tres años. Casi 20 millones menos de euros menos de lo establecido inicialmente.

Ayudas insuficientes

A nivel individual, hablamos de que cada equipo recibirá una ayuda media de 360.000 euros por la venta de derechos audiovisuales, ayudas y marketing. Una cifra insuficiente, más si se tiene en cuenta que hace solo unos cuantos meses solo por los ingresos de televisión se hablaba de más de un millón de euros por club.

Frías cifras que reflejan una degradación de un producto que provocará que el futuro a corto y largo plazo de muchos clubes de la Primera RFEF quede en jaque. Se les vendió un futuro de bienestar y auge económico y ahora se encuentran con que el dibujo maravilloso que se les pintó es un garabato que da la sensación de haberse terminado de prisa y corriendo.

Suerte del aficionado, los clubes y de los futbolistas que arreglarán en su justa medida lo que en los despachos no han podido hacer. Eso sí, para milagros, a Lourdes, porque la situación económica de estos clubes veremos cómo queda en un año. Los que asciendan respirarán aliviados, los que sigan en la Primera RFEF intentarán sobrevivir, mientras que los que desciendan a la Segunda RFEF verán el abismo más cerca que nunca.

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