Punto de oro en el Estadi Johan Cruyff

El Nàstic, que acabó con 9 jugadores, logró un empate importante en el estrenado Estadi Johan Cruff ante un Barça B que se adelantó en dos ocasiones.

Jaume Aparicio

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Punto de oro en el Estadi Johan Cruyff

Punto de oro en el Estadi Johan Cruyff

Sufrió hasta la extenuidad. Con nueve jugadores ante un Barça B con talento de nueve quilates. Pero el Nàstic se llevó un punto, el primero de la temporada, en un Estadi Johan Cruyff que vio como el día de su estreno en competición oficial no conseguía llevarse los tres puntos.

Un empate de oro para un equipo que salió del vestuario con 1-0 debido a su mala defensa. Que tiró de su talentoso ataque para empatar el duelo antes del descanso y llevar el choque a su terreno. Que volvió a sufrir un zarpazo del rival en una triangulación solo al alcance de jugadores de La Masia. Pero que no defalló y que de la nada, logró el empate. Para acabar defendiendo con nueve jugadores por la lesión de Pol Prats y la expulsión de Pol Ballesteros.

Bartolo levantó el castigo a Viti. Ya fuera porque el futbolista se disculpó con los compañeros o por necesidad. Ante el Llagostera la ausencia de un pivote defensivo lastró enormemente al equipo en la fase defensiva. Ante un rival con mucho juego interior, no dudó en sacar al único futbolista de esas características que tiene en la primera plantilla. O la dirección deportiva le trae un centrocampista en las pocas horas que queda o el técnico deberá apostar más firmemente por Óscar Sanz.  Viti respondió de la única manera que sabe jugando a un fútbol de un nivel altísimo.

Sin embargo los problemas del Nàstic no está ni en la medular ni en ataque, sino en la defensa. No aguantó ni un saque de esquina. La puso Riqui Puig y Cuenca, rodeado de defensores tarraconenses, remató bombeado superando a un estéril Bernabé. Un gol inesperado que dibujaba el peor escenario posible. Remar con el marcador en contra ante un conjunto que gobierna los partidos a través de la posesión.

Y aún pudo ser peor. Las promesas azulgranas conectaron por la banda. Morer le ganó la partida a Bonilla para servirla a un Hiroki que remató de cabeza obligando a Bernabé a volar para despejar sobre la misma línea de gol.

El filial culé cosía el duelo a su antojo. El Nàstic trataba de meterle velocidad por banda cada vez que recuperaba la pelota. Habran desesperaba por la izquierda.Todo lo contrario que Pol Ballesteros. Su titularidad no es un premio es una justicia. Tiene nivel y ánimo de sobras para echarse el equipo a su espalda. Siempre sacrificado por el equipo y ofreciéndole las ideas más inteligentes en ataque. Regaló el empate a Viti con un golpeo sutil y bombeado que el centrocampista de Mataró remató al palo.

Fue un susto que desinfló un poco el dominio local. Los futbolistas granas (ayer de amarillo) iban ganando más duelos. Al tiempo que Viti iba agigantándose en la medular. Su posicionamiento fue apagando a Riqui Puig, Reis y un Collado que estaba machacando a la defensa grana. La zaga sufría demasiado cada vez que le encaraban los azulgranas. El mismo asunto que ante el Llagostera: la falta de contundencia en el área. De no ser por la intervención de Bernabé frente a Collado el marcador se hubiera vuelto casi irrecuperable.

Los minutos pasaban en dirección grana. El equipo de Bartolo fue tomando posiciones. Cogió seguridad y confianza para tomar impulso. El empate se iba madurando. Pol Ballesteros ejercía de líder en ataque. Abriendo espacios y poniendo a prueba a Iñaki Peña con un tiro ajustado que el arquero local pudo desviar a saque de esquina.

Pedro Martin trasteaba lo que podía. Su esfuerzo no tenía recompensa en los duelos individuales pero empezaba a pisar área con peligro. Sin ansia pero con ganas de demostrar ese olfato goleador que exhibió el curso pasado en Lleida y que al Nàstic le costó algo más de 180.000 euros. Su momento llegó al borde del descanso. Petcoff rebaña la pelota para coger al Barça B en plena salida. Carreón dirigió el contragolpe. Pol Ballesteros y Pedro se abrieron a los costados para darle dos opciones. Escogió la izquierda. Allí esperaba el malagueño que controló y definió con un caño sobre Iñaki Peña.

La reanudación parecía que seguía la misma senda que los últimos minutos del primer acto, pese a la lesión de Petcoff. Pero esta camada azulgrana tiene calidad a raudales. Un triangulación espectacular entre Reis y Guillem Jaime acabó con el de Torreforta batiendo a Bernabé.

El gol desmoralizó al Nàstic que se vieron incapaces de volver a meterse en el juego. El físico pasaba factura y correr tras el balón acaba agotando a cualquiera. Por si no fuera poco, entró Pol Prats y a los cinco minutos tenía que abandonar el campo, con todos los cambios hechos.

Un mapa, vamos. Pero el equipo demostró coraje. Una falta lejana botada por Botilla se convirtió en una asistencia de gol a Goldar. El gallego entró a matar y marcó de cabeza. Si el punto era bueno, pese a los intentos de Bonilla de volver a colgar un balón al área, con la roja a Pol Ballesteros ese empate era oro puro.

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