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Puro 'papeleo' (Reus 5 - 1 Tordera)

El Reus supera con solvencia al Tordera, en un partido que siguió la inercia lógica y que coronó a los rojinegros
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El rojinegro Marc Coy celebra el 1-0 que él mismo anotó en la primera mitad. Foto: Alba Mariné

El rojinegro Marc Coy celebra el 1-0 que él mismo anotó en la primera mitad. Foto: Alba Mariné

Solucionó el Reus con profesionalidad el trámite ante el Tordera. Sin alardes preciosistas ni hockey maravilloso, pero sí con cierto rigor. El que exigía un rival venido a más. El Tordera, con Benito como director de orquesta, anda mejor organizado. Compite más. Lo hizo en Reus. Sobre todo en el primer tiempo. Obligó a los Domínguez a enchufarse. A poner en marcha su sala de máquinas. Éstos terminaron goleando. Se aprovecharon de cada situación que fue dejando la noche. Sobre todo ocuparon bien los espacios en las superioridades numéricas y jamás perdieron el norte. No les traicionó la ansiedad por terminar los ataques con más jugadores sobre la pista.

El arbitraje desesperante acabó desquiciando al Tordera, preso de los nervios. Los colegiados convirtieron en surrealista una pelea limpia. Sin apenas cosas violentas que contar. Los dos equipos se enredaron a palos más bien por la tensión del continuo silbido arbitral que otra cosa. El Reus fue más maduro en ese sentido.

Y eso que los chicos de Domínguez entraron mal en el partido. Corrían demasiado detrás de la pelota en defensa. Muy separados. Como apresurados. En ese arranque, el Tordera evidenció su ternura ofensiva. Generó mucho y no concretó nada. Con Molina en plan superlativo. El técnico rojinegro necesitó acudir a las rotaciones para cambiarle el paso a la noche. Cambió a mejor su equipo. Jepi y Coy hallaron rápido versiones individuales aceptables. Creció el Reus. Coy, en una pena máxima, avanzó a los locales con el primer acto a un paso de morir. Dio tranquilidad la ventaja. Soltó al Reus, que marchó sonriente al descanso. Necesitaba el impulso final para terminar con la resistencia rival.

 

La sentencia

Lo encontró a la vuelta de vestuarios. Jepi anduvo listo. El Tordera se despistó en la marca y el de Valls tiró una diagonal para perfilarse en la cuchara. Su disparo confundió al arquero visitante López, probablemente tapado. Cuando quiso reaccionar, la pelota estaba en la red. Fue entonces cuando el concierto arbitral empezó a quitarse a jugadores de encima. En algunas ocasiones de forma incomprensible. El Reus aprovechó el desquicio rival para ampliar la distancia. Ollé, de falta directa, y Jepi, tras una transición que diseñó Coy, obligaron a los visitantes a plantar la bandera blanca. Todavía con más de diez minutos por delante.

El Tordera achicó agua como pudo. Llegó a quedarse con dos jugadores de pista y sobrevivió. No se descosió a pesar del resultado. Éste lo completó Ollé. Recibió una pelota interior de Coy encantado. Definió con cierta destreza. La magistral falta directa que culminó Cuenca en la agonía del partido apagó las luces a una noche de incomodidad ‘administrativa’ para el Reus. Sólo eso. Fue puro ‘papeleo’.

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