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Querida Ana, bienvenida al club de las medallistas olímpicas

La crónicaAna Peleteiro se cuelga el bronce en triple salto y se une a María Vasco, oro, en Barcelona ‘92, y Ruth Beitia, campeona en Río 2016

RUTH BEITIA

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Ana Peleteiro celebra el bronce logrado en Tokio.  FOTO:EFE

Ana Peleteiro celebra el bronce logrado en Tokio. FOTO:EFE

Querida María Vasco, ¿Recuerdas la pregunta que te hice? Seguro que sí, porque fue en la única en la que no te mojaste. Si no te parece mal, se la voy a recordar a todos mis lectores, que a ti, ya te están escuchando. ¿Quién será la tercera mujer que nos acompañaría en este maravilloso privilegio de ser medallistas olímpicas? Pues bien, ya tenemos respuesta, la triplista Ana Peleteiro, y con honores.

Hemos visto una final de triple salto de infarto, pero no te voy a mentir, he disfrutado a partes iguales con la altura masculina y con las semifinales de 800, donde un joven Adrián Ben se ha metido a la final.

Vamos al lío, que de gallegos va la cosa. Sí, María, ya no estamos solas. Prometía una final especial, muy especial, podía pasar cualquier cosa, pero es que ha pasado de todo.

La hemos visto salir con semblante serio, concentrada... Personalmente, pocas veces la había visto tan segura, pero tú y yo sabemos lo que es una final olímpica, Estaba perfecta en su papel. Ha comenzado Yulimar Rojas poniendo la medalla de oro inaccesible con récord olímpico, 15,41 a nueve centímetros de la plusmarca mundial de Inesa Kravets. Una Patricia Mamona, increíble, mejoró por dos veces el récord de Portugal y acabó segunda, entrando en el selecto grupo al superar la barrera de los 15 metros con 15,01. Y tercera, nuestra Ana Peleteiro, también con récord de España con 14,83. Vaya primera ronda.

Por un momento, hemos deseado que acabase ya el concurso, porque ya era medallista. Pero no, el concurso seguía vivo, Ana más dentro que nunca, salto a salto, hasta que Jam Rickets, la jamaicana, la ha llevado hasta el cuarto puesto.

Nervios, muchos nervios los que hemos vivido desde casa rezando porque volviesen a cambiar las tornas y sin darnos cuenta, aparece nuestra Ana en el pasillo del estadio olímpico mejorando de nuevo su plusmarca en 14,87. Aún quedaba el sexto, aún quedaba el salto de la jamaicana, aún quedaban esperanzas de que no mejorase y. ¡Boom!, Ana Peleteiro se convierte en la primera medallista olímpica española de atletismo en Tokio 2020, con una explosión de felicidad que todos teníamos ganas de ver. Pero quedaban sorpresas, quedaba por dar su último salto otra de las pupilas del gran Iván Pedroso, nuestra Yulimar Rojas, porque ella es venezolana, pero también es un poco nuestra (entrena en Guadalajara) y pulverizaba el récord del mundo con 15,67.

Vaya baile de banderas, vaya explosión de júbilo, vaya vuelta de honor con tres saltadoras que han dado uno de los mejores espectáculos del triple salto que recordamos. Y ha sido en los Juegos de la esperanza, de la resiliencia, del que resiste, gana. En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Si me permites, María Vasco, voy a dedicar unas palabras a Ana.

Eres grande, eres bronce olímpico, llora, ríe, despierta... Decías en tus declaraciones que Iván ha trabajado muy duro, decías que Nelson Évola había ido en el quinto salto a darte unas palabras de motivación, decías que no te lo crees, que necesitas unos días para digerirlo. Solo te puedo decir que enhorabuena, que María Vasco y yo entendemos perfectamente tus palabras. Que el trabajo en equipo ha sido realmente excepcional, pero solo tú has hecho historia y un poco más grande, si cabe, nuestro atletismo.Querida Ana, bienvenida al club, gracias.

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