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Ramos, en el último minuto, iguala un Clásico sin dueño (1-1)

Barça y Real Madrid han empatado a un gol gracias a la diana de cabeza del central en el suspiro final. Los blancos mantienen los seis puntos de ventaja

EFE

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El defensa del Real Madrid Sergio Ramos celebra el gol marcado ante el FC Barcelona, durante el partido. Foto: EFE

El defensa del Real Madrid Sergio Ramos celebra el gol marcado ante el FC Barcelona, durante el partido. Foto: EFE

Un gol postrero de Sergio Ramos ha permitido al Real Madrid empatar a uno ante el Barcelona en el Camp Nou, con lo que sale del Clásico con los seis puntos de ventaja con los que llegó.
El conjunto de Luis Enrique Martínez pareció que se iba a llevar el triunfo merced a un tanto del uruguayo Luis Suárez a los 53 minutos, al rematar de cabeza un saque de falta del brasileño Neymar.
Pero el Real Madrid no se rindió y a los 90 minutos, otro lanzamiento de falta, en esta ocasión del croata Luka Modric, permitió a Sergio Ramos firmar el empate final.

Especialista en levantarse de la lona sobre la bocina, el Madrid sacó un empate del Camp Nou cuando el Barcelona ya saboreaba el triunfo y su reenganche a la Liga. Otra vez fue Ramos el héroe blanco, que volvió a volar por encima de la defensa rival en una jugada a balón parado para conectar con todo el madridismo, que se quejaba ya de una derrota quizás injusta y que respira al ver nuevamente al rival a los mismos seis puntos de distancia con los que arrancaba el clásico.

El primero de los duelos entre Barça y Madrid del presente curso acabó en tablas merced a dos jugadas a balón parado. Salida de emergencia para dos escuadras que no encontraron el camino del gol desde la creación de juego. Pese al empate, se debe subir el Barcelona a la ola de Andrés Iniesta para creer en la Liga y recuperar el fútbol que había dejado en el camino. El manchego reapareció tras 40 días de baja por lesión. Una ausencia que ha dejado un mar de dudas en Can Barça.

Nadie descubre a estas alturas de la película que la ausencia de Iniesta en el Barcelona ha dejado huérfano al equipo azulgrana en la línea de creación. Que no se achaque a la presencia del Real Madrid la falta de paciencia de la que viene adoleciendo el cuadro de Luis Enrique a la hora de elaborar. Ansioso por llegar a la meta de Keylor Navas, parecía despreciar así su ADN. No es nuevo y los resultados más recientes están ahí para confirmarlo. Ya son tres los partidos sin ganar en Liga.

Con Iniesta en el banquillo, la presencia de André Gomes junto a Rakitic pretendía aportar algo de físico a la batalla que se iba a librar en la cocina de ambos equipos. Más físico de lo habitual fue este duelo en el que el Madrid sacaba más rédito a sus piezas. Isco asumía galones en la creación, Kovacic parecía infranqueable por momentos y Modric era el termómetro que le faltaba al Barça. Si bien, era Lucas Vázquez el que más sobresalía. Mostró el extremo un enorme poso de gran futbolista en el juego ofensivo blanco.

Desde la primera jugada del choque en la que reclamó penalti, estaba en casi todas las ocasiones de peligro. Más y mejores para los de Zidane.

Mientras el Barça se mostraba yermo en ataque, el Madrid encontró mejor el camino hacia la portería rival. Ter Stegen evitó un par de ellas con las que la igualdad en el marcador podría haber quedado rota antes incluso del descanso.

Para entender  el primero de los asaltos entre los dos grandes de España habría que ser capaz de discernir si lo visto sobre el verde era respeto o miedo. Fina es la línea que separa a ambos sentimientos. Una derrota de los locales dejaba la Liga a merced del Madrid, pero a éste parecía pesarle igualmente el hecho de poder dejar sentenciados a los azulgrana. Un empate en la Ciudad Condal siempre es buen botín debieron pensar los pupilos de Zidane. Aún así, presionó y jugó mejor que el rival y, de haber estado acertado Cristiano, el marcador habría sido otro distinto.

Bote salvavidas

Ante la ausencia ya crónica de un fútbol fluido (véanse los últimos encuentros), el Barcelona encontró el bote salvavidas en un recurso que no le es indiferente esta temporada. Una jugada a balón parado le daba la inyección de moral necesaria para afrontar un partido que controlaba el Madrid en todas sus facetas.

Pero no fue el gol sino la salida de Iniesta lo que terminó de liberar a los suyos. Regresaba el de Fuentealbilla a los terrenos de juego y el barcelonismo sonreía  y respiraba aliviado. Jugó con los tiempos el manchego y permitió al conjunto culé ver el horizonte de forma distinta. Llegaba la mejor versión del Barça en el partido. Neymar, ausente hasta el centro del gol, recuperaba la verticalidad para disfrutar de una de las mejores ocasiones del choque. Erró el brasileño que podía haber sentenciado el partido. Como también pudo hacerlo Messi en los últimos 10 minutos de partido. Gazapos que terminarían siendo determinantes.

Con un mayor control del juego, las estrellas del Barcelona se asociaban con mayor facilidad. Messi recuperaba el desborde ayudado por la omnipresencia de Iniesta. Hasta se atrevió el canterano con una aproximación a la meta visitante.

Los cambios de Luis Enrique aportaban mayor rendimiento a los que venía realizando su homólogo blanco. A Casemiro le costó entrar en la intensidad que exigía el clásico y eso lo pagaba el Madrid en el eje de la medular.

Si bien, no bajó los brazos el equipo blanco. Nunca lo hace, aunque la ausencia de ocasiones era más que palpable. Benzemá apenas tuvo relación alguna con el balón y Cristiano parecía evadido de su responsabilidad. Al portugués parecía pesarle en exceso unos problemas físicos que viene arrastrando del último encuentro. 

Si bien, los partidos con el Madrid no acaban hasta que los protagonistas están en el vestuario. Y el internacional portugués tuvo el empate en su cabeza. Sacó Piqué el gol en el remate del luso, pero no pudo ni el central ni nadie el que llegaría instantes después de la cabeza de Ramos, especialista en estas lides.

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