Raúl Cosials; 'Tokio vive en Estado de Alarma'

Polideportivo. El reusense es el director de la Academia del Barça en Japón desde hace dos años, reside en Nara y reconoce que la mayoría de los japoneses no quieren que se celebren los Juegos Olímpicos

Marc Libiano

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Raúl Cosials; 'Tokio vive en Estado de Alarma'

Raúl Cosials; 'Tokio vive en Estado de Alarma'

Raúl Cosials (Reus, 1988) convive en Japón con el orgullo de haberse adaptado a una nueva cultura y un nuevo reto profesional. Desde hace dos años ejerce como director de la Escuela del FC Barcelona en la ciudad de Nara. Este reusense de pura cepa ha logrado entender las interioridades de un país peculiar, muy arraigado a la disciplina y la solidaridad. Cosials se ha instalado en el centro de Nara, justo a diez minutos del parque y del templo Todaiji y transita casi siempre en bicicleta para evitar aglomeraciones. Intenta comprender los miedos y la incertidumbre que los Juegos Olímpicos, que se van a celebrar a partir de este fin de semana en Tokio, generan entre los ciudadanos. «Hay mucha incertidumbre por lo que pueda pasar con la pandemia. De hecho, el 70 por ciento de los japoneses y el gobierno no querían que se hicieran, pero existe una penalización económica muy grande y por eso las autoridades han decidido que sí», comenta el protagonista. 

Impacto económico
En ese sentido, un instituto de investigación argumenta que, aunque la cancelación de los Juegos costaría a Japón 1,81 billones de yenes (13.500 millones de euros), la pérdida económica seguiría siendo menor que los costes asociados a un estado de emergencia post-olímpico en todo el país. No resulta sencillo para un japonés exponerse ante el peligro. En su rutina existe mucha capacidad de prevención ante los riesgos. «En Japón la cultura siempre es de prevenir cualquier peligro, de ahí que haya muchas dudas con los Juegos Olímpicos». Hasta el punto que en Tokio ya han decretado el Estado de Alarma. «No imponen el toque de queda, pero por ejemplo los bares cierran a las 20.00 horas y no aconsejan que se sirva alcohol», confirma.

Los deportistas olímpicos comparten burbuja en una villa olímpica que se asemeja a un fortín inexpugnable. Ubicada en una isla artificial de la bahía de Tokio con vistas a la metrópolis, estas instalaciones de 44 hectáreas cuentan con 18.000 camas para los deportistas olímpicos y otras 8.000 para los paralímpicos. 

Tanto los deportistas como el personal técnico solo pueden salir de allí para competir. «Está absolutamente blindada, es imposible acceder a ella», reafirma Cosials. A pesar de las medidas de seguridad y sanidad, ya se han anunciado algunos casos positivos en la Villa.
Otra de las medidas organizativas que se han adoptado tiene que ver con la limitación de aforo a nivel de público. Está previsto que las competiciones se lleven a cabo sin presencia de aficionados, a pesar de las pérdidas económicas que eso supone con el timing de las entradas. «A unos amigos de aquí ya les han devuelto el dinero», añade el reusense. 

La desaparición de Julius Ssekitoleko, el levantador de peso de Uganda que abandonó la Villa, ha dado que hablar en las últimas horas japonesas. El país expresa su preocupación ante los inminentes Juegos Olímpicos, aunque Raúl Cosials piensa que «creo que, con lo organizados que son aquí, puede salir bien. Seguro que habrá casos, pero lo van a controlar bien». 

Mientras el pistoletazo de salida de los Juegos se encuentra a un paso de darse, Raúl sigue disfrutando de una experiencia única en tierras asiáticas. Su vida ha dado un auténtico vuelco, pero aprovecha cada segundo de su estancia en Nara.

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