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Recuperan su sitio (Nàstic 2 - 0 Xàtiva)

El Nàstic supera a un acomplejado Olímpic de Xàtiva por 2-0 y vuelve a las posiciones del play-off que perdieron la semana pasada. Pablo Marí abrió el marcador con un testarazo y Marcos cerró el encuentro en el minuto 80
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Los jugadores del Nàstic celebran el segundo gol, obra de Marcos, con el que cerraron el encuentro. Foto: Pere Ferré

Los jugadores del Nàstic celebran el segundo gol, obra de Marcos, con el que cerraron el encuentro. Foto: Pere Ferré

En su último encuentro del 2014 en el Nou Estadi, el Nàstic tenía asignaturas pendientes. Limpiar la imagen de Torrent, recuperar la confianza en su juego y demostrar la capacidad del equipo para gestionar una situación amenazante tras los resultados de las últimas jornadas. El equipo de Vicente Moreno hizo los deberes. Ganó, que es lo que siempre se le debe pedir al equipo grana, y lo hizo de manera más que correcta.

Dominó el choque sin pasar apuros. Muy cómodo durante todo el partido. Colaboró el gol de Marí en el minuto 12. Dio tranquilidad para trabajar el resto del enfrentamiento con calma. No la suficiente para el exigente público del Nou Estadi que quería ver a los suyos liquidar el encuentro por la vía rápida. Pero en el césped todo cuesta un poco más. Sin sufrir en defensa era cuestión de esperar el segundo tanto que llegó en el 80, obra de Marcos. El balear se desgañitó de un mano a mano con Jacobo que minutos antes había fallado ante la desesperación de la grada del Nou Estadi.

El Olímpic exigió poco. Los valencianos fueron un equipo acomplejado. Sin sueños. Sabían que difícilmente iban a poner en apuros al Nàstic en su estadio. Lo fiaron todo al empate. Jugaron replegados. Montando guardia alrededor de la portería de Rangel, hasta la lesión de éste, y después de Jacobo. Sus incursiones al campo rival se pudieron contar con los dedos de una mano. Con tan poca predisposición al ataque de su rival, Vicente Moreno dio rienda suelta a sus laterales. Gerard y Mossa fueron más extremos que defensas. Con Manolo Martínez y los dos centrales (Marí y Xisco) tenía suficiente para sacar el cuero sin dificultades desde atrás.

El Nàstic trenzó buenas acciones combinativas. La primera, nada más empezar el partido, acabó con un disparo mordido de Luismi que Rangel mandó a córner. El gol llegó fruto de la presión de Xisco Campos, que cumplió ayer 150 partidos de liga con el Nàstic, tras un lanzamiento de falta lateral fallido. El capitán grana recuperó el balón y puso un centro que Marcos peinó y Marí, entrando desde el segundo palo, cabeceó al fondo de la red (12’).

El tanto del valenciano abría el panorama para el Nàstic y echaba abajo el planteamiento defensivo del Olímpic. Al técnico argentino de los de Xàtiva, Sandroni, se le complicó aún más el asunto con la lesión de Rangel a la media hora de juego.

Los granas pudieron ampliar el marcador en dos jugadas consecutivas. Un remate forzado de Giner, después de una jugada de tiralíneas con Rayco de protagonista, que se marchó alto y un disparo con rosca de Luismi, que lamió la cruceta.

En la segunda mitad el Olímpic trató, sin convicción, de dar un paso al frente. Durante unos minutos cogieron la iniciativa del juego. Respondió Moreno introduciendo a Cristóbal en el campo para recuperar la batuta del duelo.

Gerard Valentí volvió a ofrecer un encuentro de otra categoría. Se adueñó de la banda derecha sin miramientos, convirtiéndola en un coto privado de caza. El lateral gerundense enloqueció a los defensas del Olímpic con sus diabluras. Juega con una seguridad aplastante. Decide la acción y la ejecuta sin mostrar ningún atisbo de duda. No muestra debilidad y se hace enorme. Su mejor aporte fue un centro que se paseó por el área pequeña valenciana sin encontrar rematador.

El Olímpic tenía tan claras sus limitaciones ante el Nàstic que esa convicción impidió que pudiera variar su papel en el terreno de juego durante todo el partido. Se contentó con defender y tratar de llegar vivos al final del duelo con un resultado corto que generase dudas en las filas locales. Sobre todo por la poca consistencia del conjunto grana a la hora de cerrar los partidos. Había que hacer el segundo para espantar fantasmas. Su autor fue uno de los jugadores más exigidos por la afición, Marcos De la Espada. Lo miran con lupa. Esperaban más goles del ‘9’ balear. No les basta con la lucha y el trabajo, poco vistoso, del de Pollença en cada partido. Piden goles al delantero. Por eso, cuando falló un claro mano a mano con Jacobo, el runrún del estadio se hizo evidente. Había sido el propio Marcos quien, con su entrega, había robado el balón al central para plantarse ante el meta visitante. Tuvo mucho tiempo para decidir. Tiró a engañar, pero el arquero del Olímpic no picó. Cuando sacó el tiro era demasiado tarde para sorprender (66’). Son errores que cuestan digerir. Algunos jugadores se hunden. Otros, sacan fuerzas para redimirse. Seguían los susurros a sus espaldas, cuando Marcos cogió el balón, superó a un defensa con un autopase y ante la media salida de Jacobo empujó el cuero con la planta del pie para marcar el segundo del cuadro grana y su segundo tanto esta temporada. Un gol que cerraba el año en casa con un triunfo y volvía a poner al Nàstic en play-off.

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