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Regeneración exitosa

Este miércoles (20h), el Nàstic se enfrentará al Osasuna. En su última visita, los granas lograron un empate milagroso (1-1)

Jaume Aparicio López

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El Osasuna visitó el Nou Estadi en la jornada 40, intersemanal, y salió derrotado por 1-0, con gol de Naranjo. Foto: Diario de Navarra

El Osasuna visitó el Nou Estadi en la jornada 40, intersemanal, y salió derrotado por 1-0, con gol de Naranjo. Foto: Diario de Navarra

Osasuna ha experimentado en sus propias carnes la crudeza del fútbol con quienes malversan caudales en imperios de barro. Desposeído de su ‘título’ de noble en Primera hace dos temporadas y tras un primer curso en la división de Plata agitado, bailando al límite del descenso, el abogado Luis Sabalza, presidente de la entidad, abocó este año por el único vado transitable, la cantera. Desvistió al equipo de fichas sustanciosas y se confió al fruto de Tajonar para evitarse penurias y propulsarse de nuevo hacia arriba.

La regeneración recayó en uno de los técnicos que mejor conoce la materia prima rojilla, Enrique Martín. El técnico rojillo, que dirigió a Vicente Moreno en el Xerez en la temporada 2004-05, se ha pasado media vida en el fútbol base de Osasuna sobre la que ha construido un equipo robusto, práctico y atrevido.

El mayor ejemplo del nuevo Osasuna es el joven Mikel Merino, campeón de Europa sub-19 (2015). A punto de hacer 20 años, el centrocampista navarro es una de las piezas clave en la orquesta rojilla. El central David García, 21 años, es otro de los canteranos asentados en el once titular. Algo más mayor, 26 primaveras, Roberto Torres actúa de referente. Dirige el juego y aprovecha su llegada al área para liderar la cuenta anotadora del equipo con doce tantos.

«Soy un adicto al 1-5-3-2», reconoce el preparador navarro. Jugar con tres centrales y dos carrileros es su táctica predilecta. La puso en práctica en su visita a Tarragona, no hace ni quince días. El partido fue rudo y físico. Una contienda de trincheras con castigo constante a la zona de creación del rival. La medular concentró el fuego cruzado. En tablas hubiera quedado la cosa sin la bendita aparición de Naranjo. Su disparo de francotirador a balón parado concedió la victoria al Nàstic.

Ese empate y la posterior derrota en El Sadar ante el Huesca (2-3?) le pusieron a merced de terceros para entrar en el play-off en la última jornada. Debía esperar a una carambola para acceder a una plaza que había peleado duramente durante la segunda vuelta. En unos minutos de infarto, mientras los rojillos goleaban al Oviedo en el Tartiere (0-5), el gol del Girona en Ponferrada, ya en las postrimerías del partido, hizo vibrar Pamplona con la consecución de un play-off inesperado para un equipo en plena regeneración.

Este miércoles, El Sadar volverá a recibir al Nàstic. En su última visita, los granas lograron un empate milagroso (1-1). En Pamplona esperan con ilusión poder subirse al tren del ascenso con un motor joven y reluciente.

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