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El Barça arrolla al Chelsea en una primera parte letal en la que dejó más que encarrilada la final (0-4). Es la primera Champions femenina para los azulgranas

Jaume Aparicio

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Las jugadoras del Barça celebran el triunfo conseguido.

Las jugadoras del Barça celebran el triunfo conseguido.

Hace dos años el Barça Femení caía en Budapest ante un Olympique de Lyon que a la media hora de juego ya tenía la final liquidada con el 4-0. Ese día se quedó grabado a fuego para las azulgranas. Sufrieron, pero también  aprendieron un guión que calcaron ayer en Goteborg (Suecia) ante el Chelsea para levantar la primera Champions League Femenina. La capitana Vicky Losada levantó un título que convierte a esta generación de futbolistas en historia viva del FC Barcelona, el primer club que conquista el cetro europeo en el fútbol masculino y femenino.

Un triunfo que se paladeó durante toda la segunda mitad. Porque el duelo estaba definido desde que Hansen anotó el 4-0 en el minuto 34 de juego. La holandesa Lieke Martens se marcó la jugada del encuentro. Rompió a su defensora, alcanzó la línea de fondo y sirvió un balón a Caroline Graham Hansen que solo tuvo que empujar a la red. 

Era la culminación de una primera parte soberbia de las jugadoras de Lluís Cortés. Arrollaron a un Chelsea que había dejado en la cuneta a Bayern y Wolfburgo, con la jugadora del Año, Pernille Harder, en sus filas. Pero es que ni se le vio. Como a ninguna de sus  compañeras. Ni de ataque ni de defensa. La futbolista del conjunto británico que más apareció en primer plano fue la arquera Berger recogiendo el esférico del fondo de su portería. 

El dominio culé fue total. Con las armas propias del club azulgrana. Ese ADN que inculcó el Maestro Johan Cruyff y que su homólogo masculino parece haber perdido en algún cajón de las oficinas de Aristides Mallol. El despliegue de fútbol comenzó con un tanto bastante afortunado a los 36 segundos de juego. Un despeje defensivo de Melanie Leupolz golpeó en su compañera Charles y mandó el balón a su propia jaula con una parábola exquisita. Nada pudo hacer Berger frente a la trayectoria perfecta que hizo el desafortunado rebote. 

Una suerte, sí, pero llegó tras una magistral acción de Lieke Martens que culminó con un trallazo al travesaño. Tras el 1-0 llegó la exhibición tremenda. Las de Lluís Cortés se plantaron en el césped del Gamla Ullevi con un hambre devorador que las hacía llegar siempre antes al balón. Su buena colocación les daban la ventaja y su espíritu ganador hacía el resto. 

Las bandas eran dos puñales que el Chelsea no podía frenar. La noruega Hansen por la derecha y la brillante Lieke Martens por la izquierda volvían locas a las laterales británicas. Tanto como para que una de ellas se dejara robar la cartera por Hansen dentro del área. Con el rabillo del ojo vio la llegada de su compañera Jenifer Hermoso desde atrás que, si bien, no pudo golpear bien fue derribada por Leupolz. La capitana, la jefa del grupo, Alexa Putellas asumió la responsabilidad de la pena máxima. No falló. Alexia nunca falla. Marcó el 0-2 y corrió a la banda cogiendo con su mano derecha el escudo que se vistió a los 12 años, cuando un embrionario Barça la fichó del Sabadell. Voló al Espanyol y el Levante para volver al club de sus amores y elevarlo a los altares del fútbol.
El inicio no se quedó en una buena salida. Las jugadoras del Barça no levantaron el pie del acelerador. Siguieron a lo suyo. A jugar al fútbol de la mejor manera que saben. Encadenando pases. Jugando fácil y atacando los puntos débiles del rival. Un Chelsea que no podía avanzar con el balón por la presión bien trazada del Barça. 

Lieke Martens, otra vez, fue la chispa que inició una triangulación mágica. En tres toques. Tic. Jenifer Hermoso recoge el esférico y lo cede de cara hacia Alexia Putellas. Tac. La de Mollet filtra un pase entre la zaga londinense para la entrada de una Aitana Bonmatí que se coló a la fiesta con fuerza. Toc. La de Sant Pere de Ribes superó la salida de la portera con una definición magistral por debajo de las piernas. 

El Barça estaba desatado. Y no había ni rastro del Chelsea. El equipo de Emma Hayes no encontraba respuestas al planteamiento azulgrana. Y menos que las encontró cuando Lieke Martens sorteó a todas cuantas le salieron al paso para regalar el 0-4 a Hansen.

El segundo tiempo fue plácido. El Chelsea hacía lo que podía, pese a que el FC Barcelona rebajó las marchas. Sandra Paños aparecía para impedir que los tímidos intentos ingleses pudieran afear el resultado redondo. Más que lo pudo ser. Oshoala anotó el quinto, pero fue anulado por previo fuera de juego.

Hace cinco años el Barça apostó por el fútbol femenino. Invirtió en igualdad. Y aunque todavía está lejos de completarse, ha demostrado que el fútbol transmite la misma pasión sea quien sea hombre o mujer quien vista tus colores. Porque lo que los cules vieron ayer fue un equipo convertido en la expresión máxima de su identidad futbolística. Un orgullo. Un conjunto que ganó porque ante todo, salieron y disfrutaron. 

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