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Renacidos (CF Pobla 4 - Cerdanyola 3)

La Pobla vence al Cerdanyola tras levantar un 1-3 adverso este jueves en un gran segundo tiempo de los chicos de martín posse

Iñaki Delaurens

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El grana Gabi Vidal (c) celebra uno de los goles que anotó para ganar ante el Cerdanyola. Foto: Lluís Milián

El grana Gabi Vidal (c) celebra uno de los goles que anotó para ganar ante el Cerdanyola. Foto: Lluís Milián

Oriol Molins hizo el tercero del Cerdanyola al cabecear un centro a la salida de un córner tras el descanso. El 1-3 era demasiado cruel para la Pobla. Una de las cualidades del fútbol que más enganchan al aficionado es su alta proporción, aunque variante, de injusticia. El equipo barcelonés había demostrado muy poco juego. Apenas nada. Mientras, el filial del Nàstic siempre se mostró con afán de proponer un fútbol atractivo. Quizá la tercera diana visitante resultó un bofetón para buscar una reacción. Funcionó.

En la primera parte, todo se torció por la jugada del empate a uno. En un mal entendido entre zagueros grana, el cuero le quedo franco a Elhadji para encarar portería. Ante Perales la cedió a Molins que anotó sin oposición. El Cerdanyola se vino arriba en busca del marco local con más hambre. Antes, el dominador vestía de granate. Los chicos de Posse se habían adelantado tras una gran contra:Ojeda puso la bola al segundo poste, donde Rodri la pinchó para dejársela a Gabi. Control y tiro a la media vuelta para estrenar el marcador. Con un gran gobierno del balón, las numerosas ocasiones y un rival hasta entonces inofensivo –sólo inquietaba en saques de banda que Elhadji transformaba en centros al área–, todo indicaba que la Pobla no pasaría apuros para sumar los tres puntos. Falsa ilusión.

Como comentaba, el 1-1 espabiló a los visitantes, mientras que los locales se vieron envueltos en un estado de abstracción. A Perales la tarea se le multiplicaba en su área y al final no pudo evitar el chasco. Un pase desde la media pilló desprevenida a la defensa grana que vio cómo Elhadji, un delantero más bien con pinta de boxeador, tiraba de zancada para mirar a Perales y superarlo con un tiro poco ortodoxo.

Resulta paradójico cómo el juego de combinación, proposición y calma de la Pobla depende tanto de un hombre. Se llama Alfons Serra. Es quien mejor refleja la idea del entrenador sobre el pasto y cuando no interviene el equipo es más directo –sin perder su esencia de toque–. En el segundo acto su papel resultaría vital para levantar una situación muy adversa. Con 1-3 a los pocos minutos de la reanudación, el de Valls aportó serenidad para recuperar el origen, la naturaleza del fútbol romántico. Con paciencia y entrega la Pobla renació.

Dani Ojeda, todo un travieso en tres cuartos, impulsó la remontado con el segundo gol grana. Se encontraba en el área con la bola en los pies rodeado por tres oponentes sin apenas espacios. Con un truco de trilero, tiró de croqueta para sortear rivales, antes de disparar rasó. El 2-3 seguía siendo desfavorable, pero algo había cambiado en el ánimo local. La creencia en la victoria se extendió entre jugadores e hinchada.

Mimando y tocando la pelota los resquicios aparecían. Dani Hernández centró desde la izquierda al primer palo, donde llegó Rodri para rematar cerca de la madera. Las ocasiones se repetían y fue un espectáculo agradecido de ver, sobre todo, para el seguidor grana.

Dani Hernández chutó dentro de la grande y empezó el baile de rebotes. Rodri no acertó a introducir el balón caprichoso, pero desde atrás llegó Gabi con la fuerza de un ferrocarril. Con esa inercia imparable la machacó la red (3-3). Los 15 minutos restantes prometían una pugna emocionante.

Dani Ojeda se quedó cerca de firmar un gol de bandera. Otro, mejor dicho. Tras un pase largo dentro del área, con un toque de cabeza dejó clavado al defensa. Solo ante Avilés, su disparo salió lamiendo el palo.

Al fin, los pupilos del ‘Cholo’ hallaron su recompensa. Ojeda abrió desde el porche del área para Gil que se introducía velocísimo por la izquierda. Metió un pase atrás lleno de intriga. La pelota se paseó sin encontrar destino hasta que apareció Brugui en el segundo poste. Su zurdazo fue determinante.

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