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Reus B Cambrils, el compromiso por encima del dinero

El filial rojinegro, a pesar de sufrir cinco meses de impagos, ha logrado la permanencia en Tercera División cuando todavía faltan ocho jornadas para el final de curso

Marc Libiano

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CF Reus

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El complejo calendario del grupo V de Tercera División señaló al Reus B Cambrils como elegido para el descanso este pasado fin de semana. La fecha previa intersemanal había agrandado de nuevo la pequeña gesta que los jóvenes cachorros de Albert Company han firmado entre la complejidad de un grupo extremadamente exigente y los pecados del propio CF Reus, de los que no se ha salvado el filial. El 1-2 de Castelldefels, el pasado miércoles, prácticamente aseguraba la permanencia en Tercera del Reus B Cambrils. Virtualmente. El objetivo quedó plasmado en las matemáticas el domingo al mediodía. La derrota de la Fundació Grama ante el Figueres corroboraba esa salvación a ocho fechas para el final del ejercicio

El meritorio éxito sólo se entiende desde un compromiso asombroso, tanto de los jóvenes valores como del cuerpo técnico, a los que se les adeuda cinco y seis nóminas respectivamente. Solamente 12 futbolistas del filial recibieron el ingreso del sueldo correspondiente a enero. Nada más. 

A todo esto, desde el día uno, Albert Company, el comandante del plantel, ha necesitado  trabajar en un tetris de piezas a veces inesperado. Nunca pudo disponer de Alfred Planas, Adri Guerrero y poco de Gonzalo, los tres con ficha del B, pero que, por sorpresa, se convirtieron en actores de Segunda A con galones debido a los problemas de fichas de la primera plantilla. Los tres abandonaron el club en enero tentados por propuestas superiores. Mientras, Enri, Martí Vilà, Arjona y Chechu Grana también frecuentaron convocatorias con los mayores.

El trabajo de Company y su cuerpo técnico ha resultado extraordinario. Cuando han faltado sus ‘stars systems’ han mirado con naturalidad al juvenil y se han expresado sin complejos con esa materia prima en Tercera División. A pesar de los titubeos emocionales de una situación insostenible, el filial ha viajado bajo una estabilidad madura. Ni siquiera los continuas reivindicaciones para denunciar ese presente injusto, han generado sospechas. Cuando el balón ha echado a rodar, el Reus B Cambrils ha competido con una dignidad abrumadora. Los resultados hablan.

Ni una falta de disciplina
«Nunca he tenido que llamar la atención a ningún chico por indisciplina, todo lo contrario. Y eso creo que es mérito de la dirección deportiva, porque no sólo fichó a buenos jugadores, también a buenas personas», confirma Albert Company, que maneja un plantel con una media de edad de 22 años. El fútbol y los estudios ocupan la vida de esos futbolistas que se han encontrado en medio de un lío que jamás imaginaron y que, por supuesto, jamás han buscado.

La rutina del Reus B Cambrils no se ha modificado a pesar de la cruda actualidad extradeportiva. Se estrena a diario como si se tratara de un equipo profesional, ahora durante tres días por semana en el mismo Estadi municipal. Desde que el primer equipo desapareció del mapa, el filial se exhibe en el escenario del polígono Agro Reus.

El consumo del tiempo y el afán de progreso de la plantilla ha dejado atrás aquel enero de brujas, en el que estalló de forma definitiva esa pesadilla que conllevó la marcha de futbolistas y la desaparición del primer equipo. «Lo notamos. Fue el mes más difícil. Perdimos dos partidos en casa que en condiciones normales los hubiéramos competido mejor», recuerda Company.

El míster y su gente de confianza preparan ya al equipo para el desafío de este fin de semana ante el histórico Terrassa. Bajo un estado de incerteza y una sensación de vacío de poder, aunque con el entusiasmo intacto. Restan ocho partidos para que la historia del Reus B finalice. Y seguramente será recordada.

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